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El Madrid de Carmena es un caos

‘Madrid Central’ es sinónimo de caos. Las restricciones al tráfico han provocado el colapso en todas las zonas centrales de la ciudad. La iniciativa de Ahora Madrid es enemiga del comercio y de los autónomos, dos sectores claves y unidos entre sí que se verán gravemente mermados a la hora de realizar sus respectivas labores y, por lo tanto, también en la productividad de las mismas. Ahora que la economía se estanca por la perniciosa gestión del duopolio presidencial Sánchez-Iglesias, lo último que necesitaba la capital de España —una de las más prósperas– era tener palos adicionales en unas ruedas que, al menos hasta ahora, habían girando con solvencia. La ocurrencia de Manuela Carmena y su equipo ha provocado que barrios como Chamberí o Retiro estén congestionados y que la M-30 y otras carreteras urbanas hayan sido auténticas ratoneras.

Además, la improvisación y la falta de una correcta comunicación —algo inherente a la marca blanca de Podemos en Madrid desde que se hicieran cargo del Ayuntamiento— ha provocado una indignación creciente en miles de profesionales que tendrían que haber sido consultados dada la influencia que este plan tendrá en sus negocios. Este mismo viernes se han manifestado los miembros de la Asociación de Letrados por un Turno de Oficio Digno (ALTODO), que han estado apoyados en sus proclamas por el Colegio de Abogados de Madrid. Profesionales que, como otros tantos, ejemplifican perfectamente la sinrazón del plan consistorial. A partir de ahora, y gracias a Carmena, verán limitados sus servicios profesionales en las comisarías policiales del centro de la urbe. A pesar de que han solicitado un acceso especial para sus vehículos, el Consistorio ha hecho oídos sordos.

Una falta de flexibilidad que contiene pulsiones autoritarias del comunismo más recalcitrante, el mismo sobre el que asientan sus principios tanto Podemos como Ahora Madrid. Semejante falta de flexibilidad perjudicará a 20.000 establecimientos, lo que supone el 40% de la actividad del comercio en Madrid. Algo que repercutirá en la campaña de Navidad, una de las más importantes del año. La irresponsabilidad de este plan medioambiental deficiente no arreglará la rémora de la contaminación, pues no hay soluciones eficaces para temas importantes sin un amplio consenso. Sin embargo, sí malogrará la prosperidad comercial de miles de personas que se esfuerzan día a día por vencer obstáculos que podrían evitarse con una gestión responsable. El único consuelo que le queda a los madrileños es que las elecciones están cada vez más cerca.