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El Madrid pasa otro trámite

Para el Real Madrid cada partido que falta hasta el final de esta Liga es como hacer la declaración de la renta: un trámite feo y doloroso pero preceptivo. Hay que jugar los partidos que restan y tratar de disimular y, si se puede, maquillar una temporada más negra que el hollín. En Butarque los de Zidane firmaron un insípido empate ante el Leganés, que abrió el marcador con un gol de Silva. Lo igualó Benzema, otra vez el mejor de las huestes madridistas. Y si Benzema es el mejor es que algo falla en el Madrid.

Desde que volvió Zidane el Real Madrid tiene más partidos de trámite que mítines un político en estos días. El de Leganés era una muesca más en el aburrido revólver de una Liga que nació torcida para los blancos. El técnico francés elegía un once sobre el papel competitivo, pero los equipos no compiten sobre el papel sino sobre el césped.

No divagaré más y relataré los once elegidos de Zidane. Keylor de portero; Carvajal (que volvía de lesión), Varane, Nacho y Marcelo en la defensa; Casemiro, Valderde (que hacía de Kroos) y Modric en el medio; Asensio, Isco y Benzema. Más allá de las bajas de Courtois, Ramos, Kroos y Vinicius el único banquillazo reseñable era para Bale, que ya sólo está en el Real Madrid de cuerpo presente.

El partido nació tranquilo y cómodo como el hijo de un notario. Mandaba el Real Madrid y se dejaba llevar el Leganés. Los ataques de los blancos, rojos en Butarque, eran como los de Pablo Iglesias: previsibles e inofensivos. Demasiados pases horizontales, planos, tristes. Del primer pase profundo (lo dio Isco) y del primer desmarque de ruptura (lo hizo Asensio) nació la primera ocasión visitante que marró Asensio con un tiro amable que atajó Cuéllar.

Salida nula

El Leganés no se arrugó y perdonó un gol cantado cuando el reloj casi daba las nueve y cuarto. La tuvo en su testa Brahitwite a metro y medio de la portería de Keylor pero no encontró la portería. Y luego el partido se cayó de repente. ¿Qué pasó? Los minutos y poco más. Entre el buen despliegue táctico del Leganés y la falta de entusiasmo y desborde del Real Madrid el duelo empezó a hacerse un poco bola.

El dominio del Real Madrid era insulso e inofensivo como un gel de Ph neutro. El Leganés estaba cómodo en su repliegue y más aún cuando le tocaba su turno de pelota porque los jugadores de Zidane, cuando les toca defender, tienen la dureza de unas natillas sin galleta. En la recta final de la primera parte espabilaron algo los de Zidane y se asomaron un par de veces al área de Cuéllar en sendos balones aéreos.

Pero el disgusto se lo llevaría Zidane justo en el 45 cuando un balón que no supo ni defender ni despejar Carvajal ante Braithwithe cayó en los pies de Silva rodeado de rivales. El argentino, sin coger siquiera impulso, la puso tocadita y Keylor se tiró tarde y resoplando. Conclusión: 1-0 para el Leganés, descanso y bocata al coleto.

Iguala Benzema

La mejor noticia para los madridistas era que sólo quedaban 45 minutos más de suplicio para tachar otro partido del calendario, que Ibiza y el Labi esperan ya a la vuelta del puente de mayo. Aceleró el Real Madrid de salida en la segunda parte con un Isco protagonista. Y raudo encontró el gol Benzema después de una notable asistencia con el exterior de Modric. El francés falló el mano a mano ante Cuéllar, pero sí aprovechó el rechace.

El gol espoleó al Real Madrid y a un Modric que empezó a parecerse un poco a aquel que ganó el Balón de Oro, que tampoco hace tanto. Ahora el dominio visitante sí era ya un asedio. No salía de su área el Lega igual que Pablo Iglesias no sale de su casoplón cuando está por La Navata. El 1-2 para el Madrid parecía cuestión de tiempo.

Conviene decir, para no pasarnos de listos, que las cosas no siempre son lo que parecen. Superábamos la hora de partido con el Real Madrid a los mandos pero con el Leganés dispuesto a sujetar su valioso punto como si valiera un imperio. Valverde empezó a gobernar el mediocampo con Modric descaradamente en la mediapunta. Isco seguía algo disperso pero menos que otros días.

Cuéllar sacó el 1-2 en un mano a mano con Asensio, que se durmió un poco dentro del área tras una buena asistencia de Benzema. Zidane metió entonces a Lucas por un fundido Isco. Al Real Madrid se le iba agotando el tiempo porque ya habíamos superado el 80. Y entonces salió Bale por Asensio.

En una jugada aislada en el 82 marcó el Leganés. El tanto lo anotó En-Nesyri, pero estaba en fuera de juego. Fue un susto, el penúltimo de un partido que acabó en tablas. El punto le vale a los locales para sellar virtualmente una permanencia que tienen asegurada y al Real Madrid…. no le sirve de nada, pero al menos ni pierde ni sigue ensuciando su imagen. Que ya es algo.