Inicio Actualidad El momento de María Elvira – La Gaceta de la Iberosfera

El momento de María Elvira – La Gaceta de la Iberosfera

Cuando la entonces periodista cubano-estadounidense María Elvira Salazar perdió el escaño por el Distrito 27 de la Florida en 2018 muchos pensamos que aquello habría sido su debut y despedida de la política.

Salazar –quien es conocida en Miami por una brillante trayectoria en CNN, Univisión, Telemundo, Mega TV y América TV– decidió descansar un tiempo, atender su salud y finalmente volver a competir contra la demócrata Donna Shalala en las elecciones federales de 2020.

La campaña de María Elvira estuvo basada en una verdad incontrovertible: Shalala no representaba apropiadamente a un distrito de mayoría hispana y cuya ciudad más importante, Miami, era el corazón de un exilio latinoamericano que huyó –en la mayoría de los casos– del socialismo y la miseria.

En esta ocasión, la cubana ganó. Su victoria republicana se hizo al margen de los escándalos del expresidente Donald Trump, de quien ha marcado una prudente distancia y a quien ha pedido dejar en el pasado.

María Elvira llegó en el momento justo: cuando Cuba, Nicaragua y Venezuela más necesitarían una voz activa en el Congreso que clamase por ese bien que les ha sido arrebatado por décadas: la libertad.

Desconfío naturalmente de quien deja su oficio para entrar en el mundo de la política. En el caso de los periodistas, son contados los casos de éxito en dicho terreno, pero debo admitir que hasta hoy, el de María Elvira es uno de esos pocos.

Uno de sus momentos de mayor gloria política se dio recién inaugurado el nuevo gobierno, cuando interpeló ante el Comité de Asuntos Exteriores –del que forma parte– al Secretario de Estado demócrata Anthony Blinken.

Ese día repasó, punto por punto, la agenda que la llevó a ese escaño. Exigió al gobierno consensos con el exilio cubano antes de tomar decisiones con respecto a las sanciones, y le pidió desconocer los fraudes procurados por las dictaduras socialistas de la región.

La agilidad con que Salazar usó esos tres minutos de interpelación son dignos de quien sabe que el tiempo en televisión es casi tan escaso como el talento para manejarlo con efectividad.

Un cambio de narrativa

Uno de los grandes retos más importantes que ha enfrentado la congresista es sensibilizar a los hispanos sobre los puntos de encuentro que tiene la agenda republicana con ciertos intereses de la comunidad. Este reto nació el día en que el expresidente Trump –entonces precandidato a la aspiración republicana– aseguró que México solo envía “violadores” a Estados Unidos. A partir de entonces, la comunidad hispana se fragmentó y el apoyo al partido demócrata aumentó considerablemente.

Pongámoslo en números: según el Centro de Investigaciones PEW, en 2020 alrededor del 62% de los votantes latinos se identificaban como demócratas, mientras que el 34% se consideraba republicano.

Esta cifra representa una caída del 6% con respecto a George Bush, quien logró un 40% de apoyo hispano para su reelección. Aquel fue el punto de mayor apoyo latino al partido republicano por parte de los nacionalizados como estadounidenses.

En 2008, John McCain logró un 31% de apoyo, en 2012 Mitt Romney consiguió un 27% y en 2016 Donald Trump consiguió un 28% de respaldo. Solo en este último caso fue suficiente para ganar la presidencia.

Estas cifras son a nivel nacional, sin embargo, al enfocarnos en el Distrito 27 de la Florida, nos damos cuenta de que la diferencia es mucho más ajustada, pues Salazar se alzó con la victoria con un 51% de los votos.

La congresista asegura que “los valores de los hispanos, de los latinos, de los hermanos centroamericanos, son los mismos valores del Partido Republicano: la familia, trabajar, no querer recibir nada de nadie, que no te regalen un cheque sino tener la oportunidad de ganarte un sueldo digno sin que nadie te explote”.

En un intento por cambiar la narrativa trumpista, la congresista presentó el proyecto “Dignidad”, que ofrece una alternativa a quienes llevan más de cinco años viviendo en Estados Unidos de forma ilegal. A su parecer, su propuesta es más realista que la reforma migratoria propuesta por Joe Biden.

El proyecto de ley presentado por el presidente Biden es una falacia. Le está dando esperanzas falsas a todo aquel que está en el país y necesita dignidad. Gente que no tiene papeles pero quieren salir de la oscuridad. Ese proyecto, los mismos demócratas no lo han traído al pleno de la Cámara de Representantes porque saben que no tienen los votos (…) Tenemos que buscar dignidad para las 11 millones de personas que están en la oscuridad”, ha asegurado.

Unida a los suyos

Tras el estallido de julio en Cuba, la congresista se ha abocado a una petición constante y realista: internet libre para sus compatriotas en la isla.

Su clamor se mostraba distante del grito masivo en las protestas del exilio cubano (“¡intervención!”), pero intentaba aterrizar los pies en la realidad política estadounidense. Vale recordar que importantes sectores del partido de gobierno se muestran favorables a la dictadura cubana y en contra de las sanciones orientadas a procurar una transición democrática. En este escenario, pensar en una intervención militar en Cuba resulta poco más que fantasioso.

De hecho, la petición de la congresista no ha obtenido una resolución eficaz por parte del ejecutivo. Si Joe Biden no está dispuesto a dar internet libre a los cubanos, menos aún a poner a un marine en algún punto de la Isla que no sea Guantánamo.

Por su lucha en favor de la libertad y su determinación para apartarse de las corrientes que considera nocivas tanto dentro como fuera de su partido, considero que el fenómeno de María Elvira Salazar y su incursión de la política debe ser seguido con atención.


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