El papel de los médicos e infermeras y el ‘procés’, entre las cartas más leídas

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Algunos de los acontecimientos ocurridos en el 2017 de bien seguro serán estudiados en los libros de historia. Los atentados del Estado Islámico en Barcelona y Cambrils, así como en otras ciudades europeas, la huida constante de millones de personas desplazadas por la guerra y el hambre, o la crisis política que ha sacudido y sacude Catalunya y España, son solo algunos de los sucesos producidos este año.

En esta parrilla informativa, tan compleja y plural, las 10 cartas más leídas del año en Entre Todos tratan asuntos comunes y de suma relevancia. La sanidad, la política catalana, la educación o el racismo son algunos de los temas que han suscitado mayor interés entre los lectores en este ajetreado y activo 2017.

1. Juanma González , comercial de Barcelona, agradecía eternamente en su carta “A mi hija le han salvado la vida en Can Ruti” la labor médica de los profesionales del hospital Universitario Germans Tries i Pujol por evitar la muerte de su primogénita. “Los únicos responsables de que mi hija esté viva son los profesionales médicos, gente que ama su profesión”, aseguraba.  Al final dedicaba también unas líneas de admiración para su profesión y afirmaba que “son el pilar de nuestra sociedad, verdaderos ángeles guardianes”. Se convirtió en la carta más leída del año.

2. En la carta “Por qué no soy independentista”Laura Castellanos, relaciones públicas en Barcelona, exponía un sinfín de razones por las cuáles amar la multiculturalidad española y rechazar la vía secesionista. Apelando a la fraternidad entre pueblos,  explicaba “haber sentido la tristeza ante los incendios de Galicia, la rabia en Murcia con el muro que les quería dividir, la indignación del 15-M en Madrid, o el dolor y el sufrimiento del horror de atentados en Atocha, Barcelona o Cambrils”.

3. “El futuro está en los números; para letras van los vagos”, es la carta en la que Marina Redondo, estudiante de Traducción de Madrid, reclamaba a toda la sociedad,  y en especial al mundo académico, el cese inmediato de una lucha eterna entre las ciencias y las letras. “Un tipo de estudio no es superior ni más complejo. Son diferentes, y ahí está la belleza. Y si bien no podríamos vivir sin médicos o ingenieros, tampoco lo haríamos sin escritores”.

4. Eugenio García, informático y residente en Vilanova i la Geltrú, relataba en su carta “Cuando el ‘procés’ empaña el buen ambiente de un bar” cómo la situación política catalana derivó en la prohibición expresa del dueño de un establecimiento de hablar sobre política. Nostálgico, recordaba como antes “se solía hablar de todo, entre puyas y bromas: sobre el villarato, las copas en blanco y negro, el ‘bocachancla’ de Piqué e incluso las ‘estelades’ en el Camp Nou”. Y matizaba: “todo eso se acabó”.

5.“Un auxiliar de enfermería no es un ‘limpiaculos'”, es la carta en la que Adriana Basolas, estudiante de Gavà, reclamaba un mayor reconocimiento y respeto para los auxiliares de enfermería, que en ocasiones están infravalorados profesionalmente. “Ellos te ayudan a seguir adelante, te hacen reír o lloran contigo, si es que lo necesitas, mientras te recuerdan que hoy te toca vivir.”

6.“Sandro, pide Perdón” es una carta de José Madolell, jubilado de Barcelona, donde relataba su estrecha relación con el que fuera presidente del FCB, Sandro Rosell. En su misiva a Rosell le pedía que dijera toda la verdad del caso de la Acción de Responsabilidad para poder hacer justicia y limpiar así la imagen del futbol y la suya. “Te cegó tu objetivo de destrozar lo que oliera a Laporta y a Cruyff. Caíste en rabietas y utilizaste información descalificadora, generando mucho daño”.

7. En la carta “Fuimos adoctrinados en la escuela franquista y somos independentistas”Dionís López, jubilado de Barcelona, recordaba su periodo de escolarización durante la dictadura y como ello no frenó su sentimiento independentista. Tampoco olvida que en la calle y con la familia hablaban siempre en catalán. “Nuestros padres nos explicaron que esto pasaba porque los fascistas españoles golpistas ganaron la guerra civil”. Y sobre la actualidad política matiza: “No tenemos ningún problema con la gente y los pueblos de España”.

8. Tehja Genard, estudiante de 20 años y residente en Barcelona, denunciaba en su carta “Unos adolescentes me insultaron en los Ferrocarrils por haber nacido en India”, un suceso de racismo xenofobia que sufrió y se viralizó. “Mirad esta india… son todos asquerosos, los chinos, moros, negros, indios son de clase muy inferior a la nuestra, los blancos somos los mejores”, manifestaban unos adolescentes. Ella exigió respeto pero solo podía cuestionarse cómo niños de 11 años podían decir semejantes cosas.

9. En la carta “Mi hijo está enfermo y la única solución que me dan es la prisión”, Charo Díez, profesora jubilada de Barcelona, expone su descorazonador testimonio. Explica la historia de su hijo, un joven conflictivo, mayor de edad y enfermo. “Imagina que quieres pedir la incapacitación para tu hijo y, como solo tiene un 35% de minusvalía y no es esquizofrénico ni bipolar, ningún juez se lo concederá”. A lo largo de la carta, Díez muestra su impotencia y denuncia una administración pública que es incapaz de ofrecer soluciones para su hijo. 

10. Jordi Catala, médico de Barcelona, describe en su carta “Sin cita previa, en la cola del DNI” la odisea que él y otros muchos ciudadanos tuvieron que superar, madrugón incluido, para lograr su ansiado DNI pasaporte. “Don Gregorio, de 82 años y su silla plegable montan guardia resguardados en el porche de la entrada de Muntaner desde las 3.15 horas”. Las colas generadas ante la Policía Nacional pueden parecer infinitas y siempre habrá algún Lazarillo intentándose colar. “Hay que ir ojo avizor, el sacrificio es demasiado grande para que se vaya al traste por un descuido”.