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El partido de Abascal se desmorona en Andalucía: El juez Francisco Serrano dimite de la ejecutiva provincial de Vox en Sevilla

Francisco Serrano

La dimisión de la presidenta de Vox en Sevilla, María José Piñero, se suma a la del portavoz de la parlamentaria Luz Belinda Rodríguez, la dimisión de la ejecutiva en Cádiz y en la tarde de hoy la del juez Francisco Serrano de la ejecutiva provincial como gesto de apoyo a Piñero.

El goteo incesante de dimisiones y crisis internas que viene sufriendo el partido de Santiago Abascal en Andalucía no cesa. La última, la dimisión -con denuncia pública de irregularidades incluida- de la que hasta ayer mismo era la presidenta de Vox en Sevilla, María José Piñero, que ha dado un sonoro portazo a sus compañeros de ejecutiva enviando a los militantes una durísima carta, adelantada por Diario Sevilla en la que, entre otras cosas, critica la existencia de una «estructura paralela» en la provincia y cómo el partido ha tomado una «deriva que no ha gustado a nadie, basada en relaciones de poder, soberbia y miedo».

Más allá, la que fuera cabeza de lista a las andaluzas por Sevilla denuncia irregularidades en el uso de los recursos económicos de Vox en esta provincia y avisa de que no va a permitir que se usen «para lanzar la carrera política de unos pocos, que fuera de todo talento, sólo buscan su proyección personal». Todo eso, añade, lo puso en conocimiento de la dirección nacional del partido hace varias semanas, pero se lamenta de que la única respuesta que obtuvo fueron «amenazas».

La dirección nacional de Vox ha respondido este miércoles a la dimisión de la ya ex presidenta en Sevilla y al tiempo que ha asegurado respetar su «decisión personal» ha remarcado el «gran error» que ha cometido al enviar el comunicado a los afiliados de esta provincia explicando su decisión y, de paso, denunciando supuestas irregularidades con los fondos del partido. Las aspiraciones no satisfechas de la parlamentaria estarían detrás de su decisión, según insinúa la cúpula de Vox.

En este sentido, la formación he negado de forma rotunda dichas irregularidades y ha puesto de manifiesto que las cuentas están no sólo en regla sino que además está auditadas por una entidad externa y por el Tribunal de Cuentas, de manera que están sometidas «a todos los controles legales».

Igualmente, Vox ha subrayado que no existe ninguna estructura paralela a la ejecutiva provincial, otro de los aspectos que criticaba Piñero en su carta de despedida como presidenta. Eso sí, ha incidido la formación de Abascal, Vox no es «presidencialista» y las decisiones no las toma la presidenta sino la ejecutiva, de manera que las propuestas de la primera no son siempre aceptadas.

Tras la dimisión de Piñero, la dirección nacional va a nombrar una comisión gestora.

Francisco Serrano, el último en dimitir

Francisco Serrano fue el candidato de Vox a la Presidencia de la Junta de Andalucía y, al menos sobre el papel, líder del partido en Andalucía. Serrano puso voz a lo que piensan muchos votantes de su partido sobre la sentencia del Tribunal Supremo que condena a 15 años de prisión por violación a los cinco miembros de La Manada. Opinó que la misma se basó en «una apreciación», al entender que es lo único que ha llevado al tribunal a distinguir entre violación y agresión sexual.

A través de su cuenta personal en Twitter, Serrano dijo que «se ha consolidado una reiterada doctrina jurisprudencial, según la cual resulta contrario al derecho al proceso con todas las garantías, que un órgano judicial conociendo a través de recurso condene a un absuelto en primera instancia o empeore su situación como consecuencia de una nueva fijación de los hechos probados».

Las opiniones de Serrano provocaron una desautorización en toda regla de su partido. Y, no por casualidad, el encargado de salir al paso y desmarcarse de las consideraciones de Serrano fue Alejandro Hernández, portavoz parlamentario en Andalucía.

Hernández aseguró respetar las resoluciones judiciales y defendió que su formación siempre ha pedido un endurecimiento de las penas por violación. Esas palabras eran una réplica directa a la carga de profundidad de Serrano en esa misma red social y en Facebook, donde llegó a afirmar que la resolución del Supremo había sido dictada por «por la turba feminista supremacista».

La desautorización a Serrano llegó, además, por medio de una nota remitida a los medios de comunicación en la que se aseguraba que la única versión oficial sobre el asunto La Manada es la publicada por Alejandro Hernández. «Cualquier comentario o valoración realizada al margen de lo oficial es lógicamente a título personal de quien los suscriba», añadía ese breve comunicado.

Pero siendo la última, y la más evidente, constatación de la pérdida de protagonismo de Serrano en Vox, no es, ni mucho menos, la única.

Las grandes decisiones que ha tomado el grupo parlamentario de Vox en cuestiones tan importantes como el acuerdo presupuestario o la renovación de los órganos de gobierno de la RTVA, el papel del presidente del grupo ha sido muy secundario. El peso lo ha llevado, siempre, Alejandro Hernández.

De hecho, fuentes cercanas a la negociación de esos acuerdos con el ejecutivo del PP y Ciudadanos confirman que Serrano no tuvo participación efectiva en las negociaciones.

Así, en lo que respecta a los presupuestos de 2019 -que Vox amenazó con bloquear-, el pacto que conllevó la retirada de la enmienda a la totalidad y dio vía libre a las cuentas fue negociado por Hernández y por el portavoz de Vox en la comisión de Hacienda, Rodrigo Alonso.

Puede parecer anecdótico, pero en la firma del acuerdo, aunque Serrano se sentó en la mesa junto a los otros miembros de su partido y del PP y Ciudadanos, él no estampó su firma.

Lo mismo sucedió con el pacto para renovar los órganos de gobierno de la Radio Televisión de Andalucía. El peso de las conversaciones recayó en Hernández y Serrano no participó.

Y lo mismo se puede ver en cada una de las sesiones plenarias que se desarrollan en el Parlamento andaluz. La dirección de la estrategia política y su traslación a la acción parlamentaria recae casi exclusivamente en Hernández.

Incluso hay compañeros de Serrano que han ganado relevancia de la misma manera que el juez la perdía. Como Rodrigo Alonso o de Manuel Gavira, este último miembro de la Mesa y que ha estado igualmente involucrado en alguna de las últimas negociaciones.

A nadie escapa que el perfil de Serrano no gusta a unos dirigentes que han comenzado a moldear sus posiciones en asuntos que hace poco le granjearon muchas adhesiones. «Ha virado hacia posiciones propias de la derecha liberal», sostiene Carmen López Guzmán, serranista y ex candidata de Vox en el Puerto de Santa María (Cádiz).