El Partido Popular tratará de modernizar su ideario en el próximo congreso

Que el debate organizativo –si en el PP debe haber primarias– y el de los nombres –si Cospedal debe seguir o no al frente de la secretaría general– no centren los debates del congreso que los populares celebrarán a mediados de febrero. Un cónclave en el que el comité organizador, presidido por Luisa Fernanda Rudi, y en el que los cinco vicesecretarios tienen un papel clave por el encargo de las ponencias a discutir, quiere que primen las ideas, pero sobre todo las propuestas, con un objetivo claro: que vuelva a verse al PP como un partido vivo y útil, moderno y conectado con la sociedad, tras cinco años en los que ha primado la labor de Gobierno.

Rudi tiene claro ese objetivo: “El congreso debe servir para poner al día nuestro idearios y nuestras propuestas”. Considera que la crisis ha hecho cambiar a la sociedad, pero el Gobierno ha tenido que dedicar estos cinco años a ocuparse del día a día del país, lo que hace necesario ahora pensar en el futuro, a medio y largo plazo, “buscando respuestas a las necesidades de los españoles” y ofreciéndoles unas propuestas atractivas. El objetivo es conectar con los muchos españoles que se consideran decepcionados con la trayectoria del PP en los últimos años.

Eso pasa, apuntan los estrategas populares, por hablar no sólo de economía sino de lucha contra la corrupción, de regeneración democrática e institucional.

España y el mundo entero han cambiado mucho en estos años que el PP lleva en el poder, y la situación ya no son las mismas, apuntan los partidarios en el PP de hacer un congreso de ideas, “que no quiere decir de refundación”. Un debate que convierta al PP, subrayan, en un “partido útil”, que demuestre con sus planteamientos que es capaz de hacer un análisis realista de lo que está viviendo el mundo, y de plantear propuestas que dé respuestas a esas situaciones.



El congreso debe servir para poner al día nuestro idearios y nuestras propuestas”

Y eso es lo que quieren los vicesecretarios encargados de elaborar las cinco ponencias que se debatirán en el congreso: La económica y territorial, que correrá a cargo de Javier Arenas; la política y organizativa, que dirige Fernando Martínez Maíllo; la social, de Javier maroto, la de Exteriores de Pablo Casado y la ponencia de Educación, Innovación y Cultura, de Andrea Levy. Pero ha llegado el momento de que el PP aborde debates que hasta ahora se han obviado en sus cónclaves, desde la aceptación de los matrimonios entre personas del mismo sexo, al uso de células madre con fines terapéuticos. Con debates como éste, los dirigentes del PP pretenden que el PP pueda arrancar a los demás partidos la bandera de la libertad.

Ese debate de ideas sobre cómo se deben afrontar los cambios que está experimentando el mundo no quiere decir que se vaya a cercenar el debate organizativo. De lo que se trata, dicen los organizadores del congreso, es de que “se supere los debates internos desde la coherencia y que el PP se ocupe de lo que de verdad importa a los españoles”.

Por eso, en el terreno organizativo el PP está dispuesto a plantear propuestas que superen el debate sobre primarios. Según las fuentes consultadas se harán propuesta para una mayor participación de los militantes en la vida del partido, con unos militantes que tengan más derechos y para que los cargos públicos rindan cuentas a la militancia. Se trataría, según las mismas fuentes que los concejales en el nivel local y los ministros en el estatal, rindan cuentas ante los militantes o ante los cargos públicos, para que éstos conozcan la opinión y el sentir de la calle.

Organizativamente, la mayor incógnita será la permanencia o no de María Dolores de Cospedal al frente del partido, después de haber sido designada ministra de Defensa, cargo que para la mayoría de los dirigentes del PP es incompatible con el de número dos del partido.

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