Inicio Actualidad EL PERIÓDICO premia la lucha contra las ‘fake-news’ de Cristina Tardáguila

EL PERIÓDICO premia la lucha contra las ‘fake-news’ de Cristina Tardáguila

“Hubo un tiempo en el que la primera actividad de una persona, al levantarse, era leer el periódico para enterarse de lo que había pasado en el mundo. Hubo un tiempo en el que la información veraz, libre e inteligente era el principio del día. Hoy… están las redes sociales. Yo soy Josep Maria Pou y esto es la entrega del premio de Periodismo EL PERIÓDICO”. Con esta declaración de intenciones, el actor y maestro de ceremonias levantó el telón de la gala en la que la reportera brasileña Cristina Tardáguila -fundadora y directora de la agencia Lupa, especializada en el rastreo de noticias falsas- ha recibido el galardón de este diario. Se trata de un reconocimiento que se entrega por primera vez este año -coincidiendo con el 40 aniversario de EL PERIÓDICO- pero que es heredero de los premios Antonio Asensio para ensalzar el periodismo comprometido y de calidad. El ‘hastag’ con el que finalizó la ceremonia ha sido, precisamente, #VivaLaVerdad.

Cientos de representantes del mundo de la política, la empresa y el periodismo se dieron cita en el Círculo de Bellas Artes de Madrid para reconocer la labor de Tardáguila y, por extensión, aplaudir el periodismo riguroso, serio e independiente. Todos ellos -encabezados por el ministro de Cultura, José Guirao– fueron recibidos a pie de escalera por el presidente del Grupo Zeta, Antonio Asensio Mosbah, acompañado por los directivos Agustí Cordón y Conrado Carnal y el director de EL PERIÓDICO, Enric Hernàndez.

La labor de los periodistas

Patrocinada por El Corte Inglés, Iberdrola, Nissan, Renfe, Santander y Telefónica, la velada sirvió para poner en alza la labor de los periodistas. “Dictadores, demagogos y populistas siempre han tenido un enemigo común: la verdad. La verdad es aquello que saca a la luz las injusticias, los engaños, lo atroz de la sociedad, lo que los malvados no quieren que sepamos. El periodista es ese ser independiente que, enfrentado a los envites del poder, sea del signo que sea, se esfuerza en buscar la verdad e informar al pueblo para que pueda decidir y ser soberano”, explicó Pou en el escenario.

Para entender bien que las noticias falsas y la posverdad [información o aseveración que no se basa en hechos objetivos, sino que apela a las emociones, creencias o deseos del público, según la definición de la RAE] son el mayor reto al que se enfrentan ahora mismo los periodistas, el maestro de ceremonias propuso a los invitados un juego: descubrir si varios titulares eran verdaderos o falsos. Por ejemplo, “Estampida de culturistas ante un control antidopaje”. Murmullos en el salón. “Verdadero, aunque el titular es tendencioso”, explicó Pou. “El gin tonic ayuda a combatir los efectos de la alergia. ¿Verdadero o falso?” Rumores en el salón. “Falso. Qué fácil sería curarse entonces”.

Una labor trabajosa y cara

“La verdad es un bien escaso. Hay que cuidarlo y protegerlo. Es peligroso estar desinformado”, ha sentenciado Pou. Acto seguido, ha invitado al escenario al director de EL PERIÓDICO, Enric Hernàndez, que ha insistido en que las ‘fake-news’ son una amenaza para las democracias y la mejor prueba de que el periodismo sigue siendo indispensable. “Es más importante que nunca el periodismo de calidad, veraz y riguroso, sin concesiones a la demagogia populista. Nuestro reto es hacer entender a la audiencia que las falacias son muy baratas de fabricar mientras que buscar la verdad es una labor trabajosa y cara”, ha concluido Hernàndez, que también ha anunciado el proyecto MÁS PERIÓDICO.

Tras el discurso del director, los periodistas Ana Pastor, José Antonio Zarzales y Carles Francino le acompañaron en el escenario para protagonizar una tertulia sobre la verdad y las ‘fake-news’.

Después, Pou citó a Sócrates para seguir hablando y razonando sobre cómo la libertad es pisoteada por los que ostentan el poder. Una vez concluido el monólogo llegó el momento estrella de la velada: la entrega del premio -un original de Ricard Vaccaro- a Cristina Tardáguila (Belo Horizonte, Brasil, 1980), avalada por un jurado compuesto por Antonio Asensio Mosbah, Enric Hernàndez, Antonio Franco, Ana Pastor, Angels Barceló, José Antonio Zarzalejos y Albert Sáez.

Niños y empresarios

Una vez en el escenario, la fundadora de Lupa insistió en la necesidad de frenar el bombardeo de contenido informativo basura. También es vital formar a las nuevas generaciones. Por eso, fundó Lupa Educación, con la que ha enseñado técnicas de verificación a niños, universitarios, empresarios y miembros de las juntas electorales. “La lucha contra la desinformación en mi país es enorme. Pero otras luchan siguen en paralelo. En Brasil, los directivos de los medios de comunicación suelen ser hombres. En Lupa [con 15 empleados] somos 10 mujeres. En Brasil, las redacciones no suelen tener negros. En nuestra oficina de Río de Janeiro, hay cuatro. Y digo más: cinco reporteros de Lupa y yo estamos en la lista pública de más de 150 periodistas que viven bajo amenaza en mi país. A diario, nos dicen en las redes sociales que nos pillarán uno a uno y que  no conoceremos al próximo presidente. Pero seguiremos, amigos. Seguiré porque respiro periodismo. En mis sueños edito textos, redacto titulares y me peleo con bulos. Seguiré luchando contra la desinformación, la palabra del año”, argumentó.

Tardáguila tuvo un recuerdo emocionado para su padre que cuando era todavía un jovencito y soñaba con ser ingeniero pidió trabajo en una constructora. “Escuchó al responsable de la obra que se fuera para casa porque allí no tenían ni siquiera una mesa. Fue a casa, cogió una mesa y regresó a la obra con ella en la cabeza. “Aquí tengo la mesa. ¿Cuándo empiezo?”, les preguntó. Así se emprende en un país en desarrollo”.