El PP eleva el tono contra los medios y la oposición después de las críticas internas

El debate político y mediático en torno a la repentina muerte de Rita Barberá este miércoles a causa de un infarto se ha reducido en las últimas horas a un sórdida búsqueda de culpables a su ostracismo público final. Hay dos candidatos en esta carrera: los medios de comunicación y el propio PP, el partido en el que militó durante casi 40 años. Mientras afloran las críticas internas y externas –incluso desde la familia– por el supuesto abandono del PP a Barberá desde que se hizo pública su implicación en la operación Taula; Génova señala el “linchamiento” mediático y de la oposición como responsable e incluso justifica así su actitud en estos últimos meses respecto a la senadora.

El portavoz del PP en el Congreso, Rafael Hernando, que ayer ya utilizó expresiones como “cacería”, ha explicado hoy el porqué el partido decidió apartar y expulsar a la ex alcaldesa de Valencia y senadora ayer fallecida. Hernando ha apuntado directamente a los medios de comunicación y no ha escatimado en dar ‘nombres y apellidos’. A su juicio, convirtieron a Barberá en “un pim pam pum al que golpear permanente”, porque “daba audiencia”. Y ha continuado señalando que en algunas cadenas de televisión “se practica un periodismo de acoso y escrache”. De esta manera, la actitud del PP con Barberá se debió, ha mantenido, a un intento de protegerla ante esta situación de presión mediática. Fue apartada precisamente para evitar su “linchamiento”, ha dicho, pero “las hienas siguieron mordiéndola”.

El Gobierno avala esta versión que por otro lado es la oficial en todo el PP. Aunque modera el tono respecto al de Hernando, el portavoz Íñigo Méndez de Vigo cree que “la gente se ha pasado” con Barberá por haberla condenado antes de ser juzgada. En la misma línea, el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, ha subrayado que no fue el PP el que decidió juzgar a Rita Barberá y condenarla “sin darle la más mínima oportunidad” y que los que lo hicieron “tendrán que reflexionar” sobre su muerte. Solo ha habido algo de autocrítica en Méndez de Vigo: “Teníamos que haberla llamado más, haber dado el calor de no sentirse solos”.

Críticas de familiares y miembros del PP

Las palabras del portavoz del Gobierno suenan a mala conciencia, especialmente después de que familiares y amigos -también dentro del PP- hayan criticado abiertamente la postura del partido con Barberá estas últimas semanas. El primero en explicitarlo fue el expresidente del Gobierno, José María Aznar, que lamentó que Rita Barberá muriera “habiendo sido excluida del partido al que dedicó su vida”. El gesto de no invitar a políticos e instituciones en el funeral por parte de la familia -aunque finalmente, han hecho acto de presencia Mariano Rajoy y María Dolores de Cospedal, entre otros- sugería un evidente enfado con el partido, algo que se ha ratificado hoy cuando el cuñado de la fallecida, José María Corbín, ha dicho que la senadora “ha muerto de pena, y, en esa pena, la fundamental aportación la han tenido los suyos”.

En el PP de Valencia esa es la opinión general. Varios de los concejales y excompañeros que formaron parte del equipo de Rita Barberá en el Ayuntamiento de Valencia han lamentado la presión a la que fue sometida la exalcaldesa por parte de los medios de comunicación pero también el rechazo que sufrió por parte de algunos cargos públicos y militantes del PP. Por ejemplo, el concejal Félix Crespo ha subrayado que a la senadora se le aplicó “una sentencia en vida” y ha pedido una reflexión a aquellos cargos del PP que “a título individual se significaron sobre el papel que debía jugar Rita en el PP”. “Rita sufrió el desgaste que habría sufrido cualquier persona y no ha podido asumir las vejaciones, el insulto, el desprecio y el olvido de tantos con los que trabajó y le quisieron”, ha afirmado Crespo.

De hecho, el fallecimiento de Barberá ha reabierto el debate que ya hubo en su día en el seno del partido sobre cómo reaccionar ante su presunta implicación en el citado caso de corrupción. Como es sabido, la vieja guardia defendió que Barberá mantuviera sus cargos alegando que debe prevalecer la presunción de inocencia, mientras que fueron los nuevos en la dirección popular los que apostaron por un gesto ejemplarizante que demostrara a la opinión pública tolerancia cero a la corrupción.

El ocaso de la ex alcaldesa reabre viejas heridas entre unos y otros, pero la consigna en Génova ahora es negar la mala conciencia, como ha hecho el propio Hernando, y señalar el linchamiento público de los demás. En la misma línea, el ex presidente del Congreso, Jesús Posada, ha discrepado abiertamente de Aznar y ha considerado que el PP actuó de forma “adecuada” con Rita Barberá. La versión oficial contrasta, no obstante, con las declaraciones de dirigentes populares que hoy la mayoría de medios a los que ahora señalan los populares rescatan de las hemerotecas. La consigna entonces era desmarcarse de Rita.

Loading...