El presidente de Aragón despide el año con las obras recuperadas de Sijena

11

El presidente de Aragón, Javier Lambán, ha despedido el 2017 en un lugar muy simbólico: el monasterio de Sijena. Ha sido ese el lugar escogido porque el ejecutivo aragonés ha querido convertirlo en símbolo de la “autoestima de la comunidad” aragonesa, tras la larga batalla judicial que ha acabado con la devolución de las obras de arte sacro que reposaban en el Museo de Lleida.

El dirigente ha hablado junto a las obras recuperadas: tres sepulcros medievales, fragmentos del retablo de la Piedad, tres alabastros de Joly del retablo de Santa Ana, tres tablas de Santa Clara y Santa Gertrudis, una pintura mural traspasada a lienzos de la Santa Cena y con el trasfondo de las Puertas del Palacio Prioral.

Lambán, que ha repasado los acontecimientos del año y se ha referido a la “cuestión catalana” como “el problema más grave que tiene España”se ha referido al litigio que ha mantenido su gobierno “desde la más absoluta soledad, frente a la actitud ilegal e irrespetuosa de la política catalana y la incomprensible pasividad del Gobierno del España”.