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El PSOE entra en pánico ante la última amenaza de Ábalos: «Ahora no tengo disciplina de voto»

El huracán del caso Koldo, reconvertido ahora en el caso Ábalos, ha puesto en alerta a todo el PSOE ante el temor de que pueda producirse un efecto en cadena que provoque la caída de más afectados. El miedo es doble. Por un lado, afecta a la estabilidad de un Gobierno que tiene que negociar cada voto y que está sometido a constantes chantajes. El propio exsecretario de organización, tras oficializar su inscripción en el grupo mixto, afirmó aliviado a su salida del Registro del Congreso: «Ahora ya no tengo disciplina de voto».

Una declaración que sonaba a amenaza velada a Pedro Sánchez en un momento especialmente delicado de la legislatura, cuando el Gobierno debe sacar adelante todavía la amnistía y los Presupuestos Generales del Estado.

Por otra, el partido debe hacer frente a un escándalo de corrupción de dimensiones desconocidas. Después de días intentando transmitir calma, este martes los nervios se palpaban los nervios en el Congreso ante la desconcertante actuación de José Luis Ábalos, que evitó confirmar oficialmente la decisión sobre su futuro y se saltaba el plazo de 24 horas dado por su partido para dejar el acta.

Hasta 5 horas tardaba en confirmar que dejaba el grupo parlamentario del PSOE y se iba al Grupo Mixto. Lo hacía en una declaración sin preguntas, en una comparecencia muy dura en la que reprochaba a sus compañeros haberle dejado solo.

¿Y si tira de la manta?

Durante la mañana, su sustituto en la secretaría de organización del PSOE, Santos Cerdán, salpicado también por el escándalo por haber introducido a Koldo entre los socialistas, se mostraba especialmente molesto con la prensa al ser preguntado por Ábalos. «Hasta que no vea lo que va a hacer…», decía. Ante la insistencia de los medios sobre qué creía que iba a hacer el exministro, Cerdán se revolvía: «Os he dicho que estamos esperando el comunicado, no lo hemos recibido, no puedo dar más noticias ¿vale?», decía visiblemente enojado.

El portavoz parlamentario del PSOE, Patxi López, ofrecía después una rueda de prensa en la que no ocultaba su malestar por todo lo que estaba sucediendo, llegando a admitir que «era un mal día». Un pesimismo que arrastraba hasta la tarde. «Es un día triste«, confesaba tras conocerse la decisión de su ya excompañero, casi abochornado por el espectáculo que estaba dando su partido tras una mañana llena de informaciones sobre el futuro de Ábalos. «Nuestra voluntad era que dejase el escaño y ahora la Ejecutiva del PSOE empezará a tramitar un expediente de baja de militancia del Partido Socialista», confirmaba en los pasillos del Congreso. A última hora de la tarde, y ya más sosegado, López se mostraba «apenado» y huía de la prensa cuando la preguntaba si creía que Ábalos podría acabar votando contra el PSOE.

Armengol, señalada

Desde el entorno de la presidenta de las Cortes el enfado era mayúsculo. En pleno terremoto, los nervios eran palpables en el equipo de Francina Armengol, que intenta explicar con dificultad las dudas que despierta su gestión en el gobierno de Baleares por este asunto. Públicamente, Armengol decía estar «indignadísima» ante las informaciones que la vinculan de una trama, llegando a asegurar que le producen «asco» este caso de corrupción.

Durante su etapa al frente del Ejecutivo balear, Armengol concedió 3,7 millones en contratos a una empresa vinculada con la trama. A cambio, recibió miles de mascarillas defectuosas y sólo reclamó 2,6 millones de euros en el último día de gobierno, en julio de 2023. Su sucesora al frente del Ejecutivo autonómico, Marga Prohens, ya ha afirmado que se personará en la causa para tratar de recuperar los casi 4 millones de euros del contrato.

Los nervios son evidentes en el PSOE. Pedro Sánchez se puso al mando de la situación cuando fue el primero en pronunciarse sobre la detención de Koldo durante su comparecencia en Marruecos. Desde entonces, el presidente ha evitado volver a referirse a este asunto que ya afecta a varios miembros de su departamento como Fernando Grande-Marlaska, Interior; Ángel Víctor Torres, Política Territorial. También están señalados el líder del PSC, Salvador Illa, y a la propia presidenta de las Cortes, Francina Armengol.