El restaurante Pitarra pasará a ser un pub irlandés

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El centenario restaurante Pitarra, de la calle Avinyó, se convertirá pronto en un pub irlandés. El local en el que Frederic Soler, ‘Pitarra’, trabajaba como relojero, reunía tertulias literarias y escribía obras que llevaron al público popular el teatro en catalán durante la segunda mitad del siglo XIX, fue comprado hace unos meses por un inversor irlandés, propietario del bar de la plaza Universitat George Payne y socio del Kitty O’Shea’s de Les Corts. 

Según fuentes de la actual propiedad, no está previsto realizar grandes obras de reforma del local sino únicamente “redecorar” su sala principal para que en las próximas semanas, tras rebautizarlo, empiece a operar como un “pub restaurante” orientado básicamente hacia la clientela turística. Según las mismas fuentes, la intención es mantener sin ninguna modificación el altillo en el que sus anteriores propietarios habían reproducido el ambiente de la trastienda de Pitarra, y conservar allí los elementos (textos teatrales, retratos…) relacionadas con la figura del autor teatral catalán.

El distrito de Ciutat Vella ha encomendado a sus técnicos que recojan información sobre el cambio de uso, pero de momento no consta ningún cambio de licencia ni petición de licencia de obras. Según el portavoz del grupo del PDECat en el Ayuntamiento, Jaume Ciurana, la situación es difícil ya que el local no goza de ningún tipo de protección patrimonial ya que “no hay una figura que proteja la protección de un ambiente, sino de bienes inmuebles”. 

No obstante, Ciurana espera que una ciudad reconocida como capital literaria “pueda conservar la memoria de una época en el espacio físico” de locales como estos. “Pedimos una intervención decidida por parte del Ayuntamiento para salvar la atmósfera del local”. 

El popularizador del teatro en catalán

Frederic Soler empezó a trabajar a los 14 años en la relojería que heredó de su tío, en la calle Avinyó de Barcelona. Paralelamente empezó a firmar a partir de 1856 obras teatrales de temática humorística y popular en catalán, con el seudónimo de Serafí Pitarra, hasta que en la década de 1870 fue aceptado en los círculos conservadores de los Jocs Florals. Pitarra fue también empresario teatral, abriendo el Teatre Romea al teatro en catalán. La trastienda de su relojería acogió una tertulia literaria y política frecuentada por personajes como Anselm Clavé, Valentí Almirall o Vïctor Balaguer. Una estatua en su honor erigida por suscripción popular preside desde principios de siglo la plaza del Teatre, en la Rambla.

Pitarra falleció en 1895 y su relojería y trastienda fueron traspasadas ya en 1890 y transformadas en restaurante, con sucesivos propietarios que apenas dejaron rastro de su pasado literario hasta que, a partir de los años 70 sus propietarios hasta hace unos meses, los hermanos Roig decidieron recuperar la relación del local con el autor teatral. Desde el ambiente de la ‘rebotiga’ donde Pitarra escribía y mantenía tertulias literarias en el altillo del local hasta retratos, manuscritos y ediciones originales de algunas de sus obras o el escudo original de la relojería, un gato negro (en alusión a las ‘gatades’, o comedias del autor) sobre el escudo de Barcelona y el lema con el que ha estado abierto el local durante las últimas décadas: ‘Rebotiga d’en Pitarra. Bressol del Teatre Català’.