El reto de Sergi Mingote empieza en el K2 y el Broad Peak

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El aeropuerto del Prat ha sido escenario de la primera despedida de Sergi Mingote (porque durante los próximos 365 días habrá como mínimo tres, relacionados con el triple reto que se propone). El deportista ha puesto ya rumbo a Pakistán para iniciar su gran reto deportivo-solidario, el 3x2x8000, que le llevará a ascender 6 ochomiles en un solo año. Desde Barcelona ha cogido el avión que le llevará, con suerte y esfuerzo, a cumplir el primero de estos retos: el ascenso del K2 y el Broad Peak.

Junto a su familia, amigos y acompañado de los que serán sus dos compañeros en esta travesía que hoy inicia, Pep Vega y el joven Lluís Cortadellas, el hasta ahora alcalde de Parets carga con enormes mochilas llenas de provisiones, pero también de ganas, tantas que casi tiene que facturarlas como extra. Mingote parte con energía y con un objetivo claro: mostrar al mundo los valores del alpinismo. Porque, tal y como asegura “hay pocas cosas en la vida que puedan transmitir tantos valores como la montaña”.

Y esa energía que profesa a pocos minutos de coger el avión no es sólo física sino que tiene mucho que ver con “tener la cabeza limpia”. Dice tener claro que puede conseguirlo y “eso es lo más importante de todo, porque quiere decir que todo lo que puedes transmitir es energía positiva”.

El apoyo de la familia, vital

El apoyo de su familia es vital para esta preparación mental. Su mujer y su hija le acompañan hasta el control de seguridad y hasta ese momento no deja de recibir llamadas de apoyo y de ánimo de sus allegados. Todo el mundo quiere mostrar su apoyo a Mingote en esta travesía que, de lograrla, le llevaría a convertirse en la primera persona en coronar 6 ochomiles en un año, batiendo un récord Guiness que hasta ahora sostiene Silvio Mondinelli, quien lo hizo en 3 años y 64 días.      

Su primera parada será el Broad Peak, una montaña de 8.051m de altitud situada en la frontera entre Pakistán y China. “Hasta el 20-25 de julio estaremos haciendo el primer intento y a partir de allí nos desplazaremos al K2, intentando coronar la cima entre la última semana de julio y la primera de agosto”, dice Mingote. Este será sin duda uno de los mayores desafíos de este gran reto de ochomiles que el alpinista se propone conseguir, pues el K2, con 8.611 metros de altura –segunda más alta del planeta-, es una de las montañas más difíciles de escalar.

“Técnicamente es una montaña muy compleja, además venimos del Broad Peak, que se la ha resistido a muchos alpinistas, y nosotros no pretendemos hacer uno sino los dos, algo que ningún alpinista español ha conseguido hacer en una misma temporada”.

Precisamente por eso es “un reto mayúsculo”, algo que, sin embargo, no refleja el poco nerviosismo de Sergi que, aunque asegura que “son momentos de emoción porque te ves rodeado de la familia” mantiene en todo momento la compostura y no pierde la energía. Un nerviosismo que sí tienen sus familiares y los del resto de sus acompañantes que, a pesar de estar “acostumbrados”, no pueden evitar la emoción en la que será la primera de múltiples despedidas. Precisamente en eso coinciden los tres alpinistas: no es tanto el sufrimiento propio como el de los que se quedan aquí.

Y no es para menos, la aventura iniciada por el paretano puede llevarle a hacer historia, pero le mantendrá durante meses alejado de su casa. “Volveré el 15 de agosto para las pruebas médicas y el 1 de septiembre vuelvo a irme 3 meses más a Nepal. Tras 4 ochomiles sí necesitaré ver cómo me recupero, intentaré ganar peso y ya sólo quedará la última parte del proyecto, el Everest, subido por la vertiente norte y bajado por la sur”.

Y ese es precisamente el aspecto más relevante: saber cómo reacciona el cuerpo de Sergi a todos estos cambios pues, aunque asegura que se aclimata rápido y que se ve físicamente preparado, la complejidad y dificultad de este gran reto dependen en parte de su resistencia y respuesta corporal, y él lo sabe: “a medida que pase el tiempo supongo que mi cuerpo se irá deteriorando”. Para ello, se someterá a una serie de pruebas médicas que se harán desde el CAR y “ayudarán en la investigación de enfermedades como el mal de altura y a ver cómo reacciona el tejido muscular según se asciende”.

Detrás del reto deportivo, una gran apuesta solidaria

Sin embargo, tampoco eso frena el espíritu y las ganas de Mingote. Detrás de este proyecto deportivo, se esconde un gran reto solidario que, asegura, es lo que realmente le anima a moverse y a intentarlo. En esta ocasión, el deportista llevará a cabo el ascenso con un sequito de profesionales a sus espaldas, ni más ni menos que 50 jóvenes con discapacidad de la asociación Apindep, que harán de periodistas cubriendo la primera travesía de Sergi.  

“Ahora y aquí nos damos cuenta que el reto de subir 6 montañas de ochomil en un año es una auténtica animalada, pero cuando se hace desde el respeto a la montaña y desde la ilusión por poder explicar los proyectos solidarios e inclusivos que hay detrás, esa es la energía que te ayuda a moverte”.

Y ahora y aquí, a punto de embarcar y aventurarse en esta aventura, el único hueco que queda en esas maletas cargadas de liofilizados lo reserva Mingote para las ganas, la energía y el apoyo de sus familiares que, sin dejar de sonreír, le desean que triunfe en esta descabellada pero apasionante aventura que hoy empieza.