El retorno de Tarradellas, ¿primera opción o bala en la recámara de Suárez?

– Oye, que éste te ha puesto por las nubes…

– Este sí que es un gran político.

Este breve diálogo entre Adolfo Suárez, entonces presidente del Gobierno, y Fernando Ónega, su jefe de prensa –que recuerda el segundo en conversación para La Vanguardia aún advirtiendo de que las palabras podrían no ser exactas–, tuvo lugar justo después de que el presidente de la Generalitat en el exilio, Josep Tarradellas, abandonara la Moncloa tras reunirse por primera vez con el presidente español.

El propio Tarradellas explicó en sus memorias que ese primer encuentro no fue precisamente positivo pero que él mismo decidió declarar todo lo contrario ante los medios de comunicación para allanar el camino. “Una conversación con el presidente Suárez siempre es efectiva”, fueron las palabras de Tarradellas que recogió La Vanguardia en su momento. El gesto es ya uno de los muchos episodios mitificados que ha generado la Transición.

En su biografía de Suárez Puedo prometer y prometo (2013), Ónega da cuenta de las dos versiones que existen de cómo discurrió la famosa reunión. Primero recuerda que el jefe de gabinete de Suárez, Alberto Aza, le afirmó que el encuentro fue “cordial” y posteriormente recoge lo que contó Tarradellas, cuya versión Ónega ve más verosímil.

En todo caso, la conversación antes prueba que entre ambos presidentes hubo intención de entendimiento desde el principio. Y es que sobre la operación del retorno de Tarradellas existe ya una literatura abundante. Sin embargo, aún no está claro si esa fue la primera opción de Suárez o si, de lo contrario, simplemente fue una carta más que el presidente del Gobierno se reservó en caso de necesidad.

Portada de 'La Vanguardia' de 28 de junio de 1977 Portada de ‘La Vanguardia’ de 28 de junio de 1977 (LVD)
Unas elecciones clave

Para entender el porqué de esa primera reunión hay que remontarse a las elecciones generales que habían tenido lugar el 15 de ese mismo mes, las primeras de la democracia, y concretamente al resultado en Catalunya. A diferencia de lo ocurrido en el resto de España, donde la UCD resultó victoriosa; el PSC fue el partido más votado, seguido del PSUC. Entre ambos partidos sumaron más del 46% de los votos.

“Suárez tenía varias ideas sobre la mesa para Catalunya, pero finalmente se había decantado por el Consejo General de Catalunya, que ya había aprobado por decreto en febrero, y que era una vía administrativa a partir de la reconstrucción de una especie de mancomunidad”, explica el historiador Andreu Mayayo, que recuerda que el resultado electoral, en el que un 80% de los partidos catalanes pedían el restablecimiento de la Generalitat, lo cambió todo.

El resultado en Catalunya de las elecciones de junio, con rotunda victoria de las izquierdas, pudo ser determinante para que Suárez reactivara la carta Tarradellas

Para el historiador experto en la Transición, una llamada fue clave en los días posteriores a las elecciones. Desde el exilio francés, Tarradellas telefoneó a todos los líderes catalanes -entonces el contacto era continúo–, y, en concreto comunicó a Carlos Sentís, el hombre de confianza de Suárez en Catalunya, que estaba dispuesto a tener un papel importante en el nuevo escenario. “Sentís, de golpe, cambia de posición y ya defiende el retorno de Tarradellas y la anulación del decreto de derogación del Estatut de 1938”, apunta Mayayo.

Parece claro que Suárez en aquel momento ya estaba pensando en Tarradellas. No era su opción preferida, al parecer. El propio Ónega recuerda en su libro que Suárez, al inicio, “no veía conveniente de permitir [a Tarradellas] regresar a España como presidente de una Generalitat que todavía no tenía existencia legal”.

Muchos creen que si Pujol hubiese ganado los comicios, podría haber sido el negociador escogido por Suárez

La cosa cambió cuando recibió el informe del coronel Andrés Cassinello, a quien él mismo le había encargado que se entrevistara con el presidente catalán en la localidad de Saint-Martin-le-Beau tras una sugerencia del empresario catalán Manuel Ortínez, el hombre que al parecer tuvo la idea de conectar la Generalitat republicana con la nueva legalidad. “Irradia dignidad. Tiene algo de unción sacerdotal o de paternidad”, describió Cassinello, en un informe muy positivo sobre Tarradellas.

Sin embargo, la carta Tarradellas quedó en un cajón a la espera de lo que ocurriera en esos comicios y muchos expertos creen que Suárez la reactivó al ganar las izquierdas para añadir un elemento más en la negociación. Hay muchos que creen en que la cosa podría haber sido bien distinta si el ganador en Catalunya hubiese sido el Pacte Democràtic que encabezaba Jordi Pujol, a quién muy probablemente Suárez habría elegido como principal negociador.

Se ha interpretado que Tarradellas jugó en contra de los socialistas. Es una interpretación maliciosa. Lo único cierto es que los únicos que pedimos en nuestro programa electoral el retorno de Tarradellas fuimos nosotros y el resultado del 15 de junio lo cambió todo”

Raimon Obiols

Exdirigente del PSC

No fue así y los acontecimientos se precipitaron. El 25 de junio se constituyó la Assemblea de Parlamentaris –que reabrió el Parlament 40 años después– y sólo dos días después el presidente del Gobierno ejecuta su plan para sorpresa de casi todos: Tarradellas viaja a Madrid. Una visita precipitada, como demuestra que su pasaporte se le tuvo que hacer deprisa y corriendo en Madrid. El propio Ónega recuerda que se enteró de la misma sólo una horas antes de su llegada.

Pasados los años, la tesis de Mayayo y muchos otros historiadores es que Suárez quiso así desactivar así la fuerza de negociación de la Assemblea de Parlamentaris y en particular del PSC y que vio en Tartadellas “un hombre de orden” en contra de lo que le ofrecían unos jóvenes de izquierdas, que consideraba menos fiables.

Un protagonista de esos acontecimientos no lo ve exactamente así. “Se ha interpretado que el elemento Tarradellas jugó en contra de los socialistas y para desactivar la mayoría del PSC y del PSUC. Es una interpretación maliciosa”, subraya Raimon Obiols, en aquel momento portavoz de los socialistas catalanes. “Lo único cierto es que los únicos que pedimos en nuestro programa electoral el retorno de Tarradellas fuimos nosotros y el resultado del 15 de junio lo cambió todo”, concluye.

Obiols (PSC) afirma que Tarradellas comunicó la reunión con Suárez a Raventós “uno o dos días antes”; los expertos creen que cogió por sorpresa a todos los políticos catalanes menos a Sentís

En contra de los que muchos creen, Obiols asegura que Joan Raventós, líder del PSC, conoció la reunión “uno o dos días antes” de que esta tuviera lugar, porque se lo comunicó el propio Tarradellas por teléfono. En cambio, muchos historiadores afirman que nadie en la Assemblea excepto Sentís sabían que ésta tendría lugar.

Mayayo, por ejemplo, pone en cuestión la tesis en su conjunto: “Muchos hablaban del retorno de Tarradellas en los programas electorales, pero eso no quiere decir necesariamente que volver significara que él fuera el protagonista de las negociaciones y que encabezara el futuro Govern de la Generalitat restablecida”. Obiols, sin embargo, recuerda que “nadie dominó la escena y que fue un juego a tres o cuatro bandas”, en el que el PSC y Raventós “actuamos con generosidad y dejando atrás los intereses del partido”.

Fuese como fuese, aunque Suárez acabó por admitir una Generalitat que inicialmente no veía con buenos ojos y acabó aceptando algunas exigencias de Tarradellas, logró con la operación retorno un golpe de efecto en Catalunya. Así lo define Ónega en su libro: “Uno de los más espectaculares conejos que Suárez sacó de su chistera”.

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