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El Rey pide “un esfuerzo de entendimiento y de concordia” ante la situación que atraviesa España

La distancia de seguridad sanitaria que se recomienda por la pandemia de coronavirus ha marcado toda la ceremonia de la 40 edición de los Premios Princesa de Asturias. Tan es así, que no han podido asistir todos los premiados y algunos de ellos han participado por videoconferencia. Además, la crisis sanitaria de la COVID-19 ha llevado de vuelta, cuarenta años después, a los Premios a su lugar de origen, el Salón Covadonga del Hotel de la Reconquista de Oviedo.

Sin público y con un aforo muy limitado, el salón Covadonga, han accedido 47 personas, entre las que se encontraban el Rey Felipe VI, la Reina Letizia, la Princesa Leonor, la Infanta Sofía, la Reina Sofía, los premiados y las autoridades que han asistido al acto.

El Rey, en su discurso, ha pedido este viernes «un gran esfuerzo nacional de entendimiento y de concordia» ante la situación que atraviesa España por la pandemia de coronavirus y ha defendido que todas las instituciones, incluida la Corona, sean responsables e íntegras para que prevalezca el interés general. Felipe VI ha dedicado parte de su intervención a describir la difícil situación que están atravesando muchos ciudadanos a causa de la pandemia y a instar a superarla de forma unida.

«Es necesario que todos hagamos un esfuerzo colectivo, un gran esfuerzo nacional de entendimiento y de concordia; y que mostremos -ha añadido- toda nuestra energía, todo el talento de nuestra sociedad, toda la capacidad del Estado, y una voluntad y actitud inquebrantables y decididas de superación».

Felipe VI ha abundado en las pruebas de resistencia que está dando la mayoría de españoles ante la situación y ha considerado que ese ejemplo no puede ser estéril ni caer en el olvido. «Ese ejemplo nos exige a todas las instituciones estar siempre, y ahora más que nunca, al lado y al servicio de los ciudadanos».

Y ha insistido en ese argumento: «Requiere conducirnos con sentido del deber, con la mayor responsabilidad y con la máxima integridad y rectitud para que el interés nacional prevalezca y los intereses generales de los españoles sean nuestro norte y guía». Así es como, a su juicio, la sociedad y las instituciones que la representan se reconocen, se justifican y se comprometen con el porvenir de España..

Responsabilidad de los jóvenes

Por su parte, la Princesa Leonor ha apelado a la responsabilidad de los jóvenes ante la pandemia de coronavirus y a la solidaridad de todos para hacer frente a las dificultades. En su segunda intervención en la ceremonia de entrega de los premios Princesa de Asturias, después de que el año pasado debutara en ella, ha dicho: «Tengo casi 15 años. Sigo muy de cerca, como muchos niños y jóvenes de mi edad, lo que sucede en nuestro país. Y después de haber estado meses si ir al colegio, la vuelta a clase nos demostró que tenemos que adaptarnos a estas nuevas circunstancias, siempre con la esperanza de que todo mejore».

Antes, el presidente de la Fundación Princesa de Asturias, Luis Fernández Vega, ha abierto la ceremonia con un discurso en el que ha señalado que la celebración de los premios que concede anualmente esta institución en un contexto como la pandemia del coronavirus, es un intento de «preservar el optimismo». Ha recordado que la vida cotidiana y muchas costumbres y tradiciones «han cambiado para todos desde el pasado mes de marzo». No obstante, pese a que el de este viernes sea un acto distinto a los anteriores, «su sentido último y profundo late de nuevo», el de unos premios creados hace cuarenta años para unir al mundo y hacer desde Asturias «una llamada a todo el que quisiera ponerse del lado de la cultura, del arte, de la ciencia, de la solidaridad».

«Ahora, cuando hemos vivido días de tanta tristeza y desasosiego, estar aquí para entregar estos galardones, es un regreso esperanzado a los orígenes de nuestra razón de ser», ha añadido tras incidir en que ese intento de preservar el optimismo con el que siempre ha la Fundación es «razonado» y nace de la capacidad sostenida en el tiempo para destacar a los mejores. «A los días oscuros que nos ha correspondido vivir, seguirán otros luminosos guiados por el trabajo tenaz y la solidaridad imprescindible para que todo lo que tanto dolor nos ha causado sea sólo un breve paréntesis», ha concluido Fernández Vega.

El esfuerzo, el sacrificio y la valentía por bandera

El bicampeón mundial de rallys tres veces ganador del Dakar, Carlos Sainz, premio princesa de Asturias de los Deportes 2020, ha animado durante su discurso en la entrega de premios a la juventud a que persiga sus sueños con confianza, a que luche por ellos con ilusión y que ésta guíe sus decisiones «teniendo por bandera el esfuerzo, el sacrificio y la valentía». Ha agradecido el «apoyo incondicional y cariño» de la familia real hacia el deporte, Sainz ha rememorado sus sueños de niño cuando quería ser piloto y ganar trofeos. «Un sueño ambicioso que parecía inalcanzable», ha recalcado el deportista madrileño que, a sus 58 años, no duda en volver a participar en el Dakar para defender su título obtenido en 2020. «Mando todo mi apoyo a la personas que se han visto afectadas por esta terrible pandemia que, sin duda, seremos capaces de vencer entre todos, unidos y con responsabilidad», ha subrayado por último.

La música ha servido para rendir tributo al recientemente fallecido Ennio Morricone (galardonado junto a John Williams con el Premio Princesa de Asturias de las Artes) con la interpretación de Deborah’s Theme, uno de los temas de la película Érase una vez América, a cargo de un conjunto de cuerda dirigido por su hijo Andrea, que ha recogido el galardón. «Su espíritu y su música nos acompañará siempre», ha asegurado el músico John Williams, autor de algunas de las bandas sonoras más famosas de la historia, para recordar a su colega y con el que comparte el premio. «Siento realmente que poder dedicar toda la vida a escribir música es un gran privilegio para cualquier compositor, que nos hace a todos muy afortunados. Y el hecho de que mi música pueda ser apreciada en otras partes del mundo es algo más… una bendición más allá de cualquier cosa que pudiera haber anticipado», ha añadido Williams.

Han recogido el suyo Cristina Fuentes y María Sheila Cremaschi en nombre del Hay Festival (que ha obtenido junto a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara el Premio de Comunicación y Humanidades). A ellas se ha sumado Emmanuel Candés, uno de los premiados con la distinción en la categoría de Investigación Científica y Técnica Emmanuel Candés.

Mejoras para frontar el coronavirus

El jefe de la UCI del Hospital Gregorio Marañón y del Grupo Hospitalario Privado HM, ambos en Madrid, José Eugenio Guerrero Sanz, ha sido el encargado de pronunciar el discurso en nombre del colectivo sanitario. El coronavirus sigue ahí hoy en día y por eso, en este momento, es más importante que nunca cuidar la sanidad «e intentar mejorarla entre todos día a día», porque, si algo se aprendió durante la primera ola de esta pandemia, es que un buen sistema sanitario ofrece seguridad en tiempos de incertidumbre y proporciona estabilidad y paz social.

Ésta es la visión que ha mantenido tras asegurar que la historia del año 2020 estará marcada por la peor crisis sanitaria a la que el mundo se ha enfrentado en el siglo XXI, este médico intensitivista que estuvo en primera línea de batalla en la lucha contra el coronavirus en Madrid ha incidido en que esta pandemia también cambiará nuestra forma de vida y obligará «a afrontar un futuro incierto». No obstante, ha señalado que también ha servido para aprender lecciones importantes, que han permitido «recuperar valores esenciales» y que han hecho recordar que «es difícil entender la palabra concordia si no va unida a la de solidaridad».

La poeta canadiense Anne Carson, tras recibir del rey Felipe VI el Premio Princesa de Asturias de las Letras, apuntaba que mientras que los rostros norteamericanos sonríen continuamente «con todos los dientes, sin motivo alguno», una sonrisa española «es difícil de ganar». En un discurso grabado, ha recordado su viaje a pie por la España de 1983 desde los Pirineos hasta Santiago de Compostela siguiendo la ruta jacobea. En ese periplo, ha señalado, advirtió un rasgo peculiar de los españoles, que no eran de sonrisa fácil, y que tenía un rostro «serio» y «severo» que les lleva a no sonreír sin una razón para hacerlo. «Hasta que me acostumbré a ello, me preocupaba todo el tiempo estar haciendo algo mal», ha apuntado. Con esa premisa, ha incidido, le resulta de especial importancia que España hubiera elegido sonreírle «con la entrega de este asombroso y extraordinario premio, auspiciado por la Princesa de Asturias».

Las matemáticas son bellas

Las matemáticas no son sólo útiles, sino que también son divertidas, alegres, bellas y emocionantes por lo que la matemática y física belga Ingrid Daubechies, una de las galardonadas con el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica, ha animado a los más jóvenes a que estudien esta disciplina, «mientras construyen su propia vida». En su nombre y en el de los otros tres matemáticos galardonados con este premio, Emmanuel Candès, Yves Meyer y Terence Tao, por sus investigaciones en el campo de las ondículas, relacionadas con el procesamiento matemático de datos y señales, ha mostrado en un mensaje grabado su agradecimiento por un reconocimiento que puede inspirar a muchos jóvenes a ver «la diversión, alegría, belleza y emoción» que encierran las matemáticas.

«Por supuesto que las matemáticas son útiles para físicos, ingenieros o científicos, pero también -ha señalado esta investigadora- son hermosas y, aunque no nos demos cuenta, nos rodean por completo y están en todas». «Cuando ven algo que encuentran hermoso por sus simetrías, lo que realmente están haciendo es expresar apreciación matemática», ha señalado Daubechies en un vídeo en el que ha reivindicado también su parte divertida, porque con ellas «uno resuelve problemas con el poder puro del pensamiento», y su carácter social.

Por su parte, el director general de la Alianza Mundial por la Vacunación (GAVI, por su sigla en inglés), Seth Berkley, ha afirmado este viernes que iniciativas como la que impulsa su organización, que busca «una solución verdaderamente global», es la «única manera de obtener una acceso rápido, justo y equitativo a las vacunas contra la COVID-19 para las personas de todos los países, sean ricos o pobres». También en un mensaje grabado que se ha emitido durante la ceremonia, Berkley ha dicho que desde hace 20 años la «colaboración» es el secreto del éxito de GAVI para conseguir vacunar a 820 millones de niños «en los países menos favorecidos del mundo, salvando catorce millones de vidas en el proceso».

En la concesión del premio princesa de Asturias de Cooperación Internacional 2020, el jurado resaltó la importancia para la salud pública que presenta logar la inmunidad por vacunación, como recomienda el conocimiento científico, y subrayó que esta alianza internacional trabaja para facilitar el acceso universal a las vacunas y reducir el impacto de las enfermedades infecciosas, lo que contribuye a mejorar la salud de los más vulnerables. En su discurso virtual, el director general de la Alianza Mundial por la Vacunación ha precisado que GAVI es un modelo de asociación público/privado que reúne a las partes interesadas «en encontrar soluciones innovadoras a problemas de salud global aparentemente insolubles».

Una globalización que ayude

Igualmente, el economista Dani Rodrik, Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales 2020 , considera que es factible idear una globalización que ayude a las sociedades a gestionar sus desafíos tanto económicos como no económicos, dejando de lado el nativismo visceral y la xenofobia. La cuestión a la que se enfrenta actualmente la sociedad no es si debe irse a una mayor o menor globalización, o si se está a favor o en contra de ella, sino «saber a quiénes se debería tener en cuenta mientras definimos quiénes conforman ese nosotros», ha señalado Rodrik (Estambul, 1957) en un mensaje grabado con el que ha querido estar presente en la entrega de los Premios Princesa que han presidido hoy en Oviedo los reyes Felipe y Letizia.

Para este profesor de economía política en Harvard, experto en globalización y considerado uno de los cien economistas más prestigiosos del mundo, la actual pandemia en sí «es un ejemplo devastador de lo sesgadas que estaban las prioridades de los diseñadores de la globalización. Para Rodrik, las reglas globales priorizan los motivos económicos y comerciales, pero también podría haberse construido una globalización de la salud pública, destinada a prevenir y mitigar las pandemias a través de bienes públicos globales tales como sistemas avanzados de alerta, investigación médica o vacunas.

«Podríamos haber construido un régimen ambiental global, abordando el cambio climático a través de políticas de descarbonización y transferencias adecuadas de recursos al mundo en desarrollo», ha añadido, antes de advertir de que también se podría haber hecho a organizaciones internacionales como la UNESCO o la UNICEF tan importantes y poderosas como el FMI, la OMC y la OCDE.