El Salón del Manga vive esta semana su edición más espectacular

Pocas ferias dedicadas al gran público duran cinco días. Este año, el 23º Salón del Manga de Barcelona (del 1 al 5 de noviembre), vivirá el reto de llevar el cómic, la animación y la cultura japonesa durante cinco jornadas -una más que en otros años- a los aficionados de todo el país, en la que será su edición más espectacular: más metros cuadrados, más estands (más de 215, el 9% más), más invitados y más novedades de productos que en anteriores ediciones. Pero también llega con polémica: a la siempre delicada cuestión de las entradas, a este año se le suma un cambio de política que parece no haber gustado a los aficionados.

El Salón del Manga de Barcelona se ha convertido en una cita referente para los jóvenes y no tan jóvenes. Año a año ha ido batiendo sus récords, y en la pasada edición marcó máximo con 142.000 visitantes, situándose en el ‘top’ de salones con más asistencia de la ciudad. Su fórmula de éxito: público fiel, muchas tiendas, muchas actividades y, sobre todo, un giro hacia incorporar todos los elementos de la cultura japonesa que despiertan la atracción de la sociedad occidental. Para esta edición, las entradas para el sábado y el domingo (así como los bonos de cinco días) ya se han agotado.

El salón, que repite en el recinto ferial de Montjuïc (Palacios 1, 2, 3.1, 4 y 5 y la plaza Univers), amplía este año el espacio hasta los 75.000 metros cuadrados (5.000 más que en la anterior edición), y volverá a apostar por todos aquellos elementos que le han llevado al éxito, pero con una pequeña redistribución de los espacios. En este sentido, los estands comerciales se repartirán este año en dos pabellones para “mejorar el flujo de los visitantes”, ha anunciado en la presentación del salón la nueva directora de la feria, Meritxell Puig, que sustituye a Carles Santamaria, que ha dejado Ficomic por motivos de salud. También se han triplicado los espacios de zonas de descanso, ampliado la carpa de la plaza del Univers y aumentado el número de actividades simultáneas en todos los pabellones.

La feria dedica este año especial atención a la robótica, con exposiciones y charlas sobre series míticas como Mazinger Z y con un invitado especial: el doctor Takanori Shibata, creador del robot terapéutico con forma de foca Nuka (antes conocido como Paro). De hecho, una de las principales atracciones de la feria será una exposición donde habrá una veintena de robots. “Los robots son un elemento clásico del manga”, ha explicado Oriol Estrada, coordinador de actividades de la feria. Otra de las novedades es la apuesta por la música con la colaboración del Sónar y Sónar+D: DJ Kentaro dará un ritmo especial a la feria. También destaca la presencia en el salón de Azumi Inoue, cantante de la canción principal de ‘Mi vecino Totoro’.

También aumenta este año el número de autores de manga y anime invitados, con una apuesta este año por el shojo, el género del manga destinado (principalmente) a chicas. Yoko Kamio (‘No me lo digas con flores’), una de las reinas de este género en Japón, será la invitada estrella del salón, al que también asistirá Robico (‘El monstruo de al lado’). En el apartado ‘shonen’ (manga para chicos), los autores Yoshiaki Sukeno (‘Twin Star Exorcists’) y Masasumi Kakizaki (‘Rainbow, los siete de la celda 6 bloque 2’) serán los protagonistas, mientras que en animación la serie ‘Dragon Ball Super’ contará con los representantes Hiroyuki Sakurada (productor) y Masatoshi Chioka (director). Un histórico de la animación como Masao Maruyama (fundador del estudio Madhouse –Ninja Scroll, Perfect Blue-) también visitará la feria.

Mientras, en cultura japonesa destaca la presencia del cocinero Kazushige Ikinari, así como la artista de sumi-e Kaoru Hirose y del grupo Takarabune, que interpreta el baile tradicional japonés Awa Odori.

Cambios en las entradas

Más allá del contenido, los visitantes del Salón del Manga encontrarán este año cambios en la operativa que llegan acompañados de polémica. Como cada año, será en el aspecto más delicado de la feria: el acceso y el aforo. En esta edición, la entrada es de un solo acceso, y si se decide salir del recinto no se podrá volver a entrar (desaparece el clásico sello). Esta novedad, anunciada a mediados de este mes, ha provocado incluso una denuncia de Facua. Además, también ha cambiado la política respecto de los autores de cómic, cuya acreditación solo servirá de miércoles a viernes.

Con estos cambios, se busca “aligerar y minimizar las colas, y poder así tener más controlado el aforo”, ha explicado Puig. En cualquier caso, el salón, que cuenta con un presupuesto de 1,1 millones de euros, espera superar su récord de visitantes del año pasado. Quedan como retos de futuro la internacionalización de la feria y el posible traslado al recinto de Gran Via, según Ficomic.

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