El show de Theo

Un acné en plena erupción motea de rosado las mejillas de Theo Hernández (Marsella, 19 años), el novato más impactante en lo que va de temporada. Ni él mismo, ni el Atlético, club que le tiene cedido al Alavés, ni su hermano Lucas, al que hoy saludará en Mendizorroza (16.15, beINLaLiga) ni su técnico Mauricio Pellegrino podían imaginar una irrupción en la élite tan determinante.

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Hijo del exjugador del Atlético Jean François Hernández, los informes de los técnicos de la cantera rojiblanca hablan de un chico superdotado físicamente, de un lateral izquierdo que puede marcar una época a nada que su evolución transcurra con normalidad. “Por mí físico, que lo he trabajado desde pequeño, la gente me dice que no parezca que solo tenga 19 años. No pensaba que iba a adaptarme tan rápido a Primera División. El salto desde juveniles es muy grande, creía que me iba a costar un poco más”, confiesa embotado en unos elásticos negros pesqueros y de pitillo. “Vivo con Alexis, es como un padre, él tiene su flow, su manera de vestir quizá sea un poco macarrilla, pero es un gran tío. Yo ya vestía así, pero quizá con él lo he acentuado”, bromea antes de confesarse adepto al reguetón. “¿Que por qué a casi todos los futbolistas nos gusta el reguetón? Es la música de moda, a las chicas les gusta y si no lo bailas no eres nadie”, explica entre carcajadas. En el vestuario vitoriano se ha ganado la fama de personaje: “Intento que el vestuario esté alegre, es importante estar unidos”.

Por mi físico la gente me dice que no parece que solo tenga 19 años

Los ceñidos pantalones que luce remarcan el poderío de sus piernas, un tren inferior hercúleo que provoca que los equipos rivales se preocupen muy mucho de tapar su flanco. “Estoy notando que me van tapando más y que me van conociendo”, asegura. Hay en las arrancadas de Theo esa mezcla de estampida y de convencimiento de grandes laterales como lo fueron Brieguel, Gordillo, Roberto Carlos o como lo son ahora Jordi Alba o Marcelo.

Simeone y Filipe

Cada proyección suya parece una apuesta a todo o nada. “Cada vez que voy hacia adelante es para marcar o para dar un pase. Admiré a Evra y ahora a Filipe Luis, que me ha ayudado mucho a crecer, a saber elegir cuándo subir y concienciarme de que en Primera hay que estar vivo los 90 minutos. Antes subía todo el rato, pero así no duras ni 20 minutos, Simeone también me insistió en eso”, admite.

Si no bailas reguetón no eres nadie, es la música de moda”

El peso de Theo en el juego y en la pizarra del Alavés han llevado a Pellegrino a tratar de adaptar el sistema a sus características, a jugar con tres centrales o a colocarle de extremo para aprovechar su potencial. “De extremo no me siento cómodo porque no tengo tanto espacio, me gusta venir desde atrás y lanzarme”, advierte.

Como en el caso de su padrino y compadre Alexis, los tatuajes empiezan a decorar su piel. En los nudillos de su mano derecha lleva tatuada la fecha 28-8-16: “Es la fecha de mi debut en Primera. Fue un día especial, el más importante hasta ahora de mi vida. Mi madre me ayudó a ello, como a mi hermano. Ella nos llevaba todos los días a entrenar. Lucas y yo somos como somos, nos hemos ayudado mutuamente dándonos consejos, pero no solo de fútbol”.

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