El soberanismo aplaza el choque con el Estado

Habrá que esperar. Se prometió que este miércoles, la anticipada vuelta al cole del Parlament sería especialmente intensa, y que sería el pistoletazo de salida a las hostilidades entre Govern y los grupos que le apoyan (JxSí y CUP), y Gobierno central, una escalada que debe ir in crescendo hasta la señalada fecha del referéndum.

Sin embargo, y quizás todavía inmersos en el relax estival, el día tuvo menos miga de lo esperado. La Mesa de la cámara catalana iniciaba el curso con una reunión que, finalmente, acabó por ni siquiera debatir la tramitación de la ansiada ley del Referéndum, la norma que debe dar cobijo a una votación del 1-O que el Ejecutivo considera ilegal y que, dice su portavoz, está ya preparado para parar.

Forcadell no ocultó que su decisión de no incluir la tramitación de la ley del referéndum en el orden del día forma parte de la estrategia de intentar sortear el acoso judicial del Estado

La decisión de la presidenta Carme Forcadell de no incluir en el orden del día de la reunión la tramitación de dicha ley dilata el calendario, y puede leerse como un paso más en la estrategia del soberanismo de mantener el juego del gato y el ratón con el Estado. Forcadell justificó la marcha atrás en la necesidad de sortear los obstáculos judiciales y evitar así una suspensión por parte del Tribunal Constitucional.

La próxima fecha a tener en cuenta, el 22 de agosto, cuando la Mesa volverá a reunirse y decidir si tramitar la polémica norma para el pleno del 6-7 de septiembre. Con este calendario sobre la mesa, se aprietan sobremanera los plazos. Pero el bloque soberanista tiene otras alternativas para dar luz verde a la ley: reconvertirla en proyecto de ley, iniciativa del Govern, o que incluso se apruebe como decreto. De momento, las cartas siguen escondidas.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (c), durante su asistencia a la reunión extraordinaria del Consejo de Ministros El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy (c), durante su asistencia a la reunión extraordinaria del Consejo de Ministros (Fernando Alvarado / EFE)

Desde Madrid, y tras la reunión extraordinaria del Consejo de Ministros por la tarde, el Gobierno observó los nuevos movimientos del independentismo para esquivar la ofensiva jurídica. Y, ante la decisión de Forcadell, optó por garantizar que tiene el asunto bajo control. Su portavoz, Íñigo Méndez de Vigo, aseveró que, cuáles sean las vías que emplee el independentismo, el Ejecutivo y todo el Estado está preparado para frenar el anunciado referéndum. Todo está estudiado, mantuvo.

Y es más, Méndez de Vigo trató de presentar el movimiento de Forcadell como una muestra de inacción y desconcierto, subrayando que todavía no hay nada firme negro sobre blanco. “Estamos ante una secesión sin convocatoria, sin funcionarios, sin urnas y sin presupuesto”, mantuvo el portavoz.

El Gobierno está tranquilo y contempla todas las vías legales para defender la soberanía nacional”

Íñigo Méndez de Vigo

Portavoz del Gobierno

No hubo notición, por lo tanto, pero eso no quiere decir que no fuera un primer día tenso, en sintonía con el ambiente general de los últimos meses. La reunión de la Mesa no fue nada halagüeña y los grupos soberanistas y los de la oposición mantuvieron las espadas en alto. PSC y Cs, los dos grupos contrarios a la estrategia del Govern que están en el máximo órgano del Parlament, montaron en cólera y acusaron a Forcadell de “utilizar” la institución. “Han convertido el Parlament en una feria”, acusó por su parte el popular Xavier García Albiol.

En la línea del conflicto, la Mesa sí aprobó dos iniciativas destacadas. La primera, presentar una querella contra el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, por ambos negarse a acudir a la comisión de investigación sobre la llamada Operación Catalunya.

La segunda, y por unanimidad, la aprobación de un protocolo que regula cómo deben entrar los cuerpos policiales en la cámara, en el que se especifica que deben hacerlo sin armas y sin taparse la cara. Una regulación que debe evitar, por lo tanto, imágenes como las que se dieron el pasado mes de julio, cuando tuvo lugar un registro del Parlament por parte de la Guardia Civil a propósito del caso 3%.

Miquel Iceta, del PSC, en rueda de prensa en la primara jornada del nuevo curso en el Parlament Miquel Iceta, del PSC, en rueda de prensa en la primara jornada del nuevo curso en el Parlament (Andreu Dalmau / EFE)

En paralelo, los miembros de la Mesa recibieron el enésimo requerimiento del TSJC. Se les advertía esta vez de la suspensión de la reforma del reglamento del Parlament por parte del Tribunal Constitucional.

Precisamente por la tarde, y también según lo previsto, el alto tribunal mantenía en suspenso el nuevo reglamento de la cámara catalana, herramienta que permitiría a la mayoría independentista en el Parlament aprobar las ley del Referéndum por la vía rápida. También salió a la luz el recurso de la Abogacía del Estado, especialmente duro y contundente con los pasos de JxSí y CUP, a los que acusaba de cambiar el reglamento de la cámara con la única finalidad de aprobar las leyes del referéndum y de transitoriedad y, por lo tanto, de “romper la Nación Española”.

Por lo tanto que, por tener lugar un 16 de agosto, tuvo su intensidad pero que no aportó muchas novedades al contencioso, a la espera de que el avance de los días dé más pistas de por dónde van a ir los tiros.

Cabecera del duro recurso de los abogados del Estado a la Reforma del Reglamento del Parlament Cabecera del duro recurso de los abogados del Estado a la Reforma del Reglamento del Parlament (Quico Sallés)
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