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El Supremo alerta del “silencio cómplice” del entorno de las víctimas de maltrato

El Tribunal Supremo (TS) ha alertado de la soledad a la que se enfrentan muchas víctimas de maltrato por el “silencio cómplice” de su entorno ante el “acoso cómplice” del entorno de su agresor, que en algunos casos llega mucho más lejos e incluso cuestiona su credibilidad “negando la existencia de maltrato”. En una sentencia en la que condena a 16 años y 11 meses de prisión a un hombre que agredió sexualmente a su pareja -quien tiempo atrás se había negado a denunciarlo por maltrato-, la Sala insta a los tribunales encargados de juzgar estos supuestos a que, al valorar la declaración de la víctima, tengan en cuenta “la situación de soledad de muchas víctimas de violencia de género que se encuentran solas ante el maltrato que sufren”. Lo están ante su agresor, por descontado, “pero lo más grave es la soledad en la que se encuentran ante su propio entorno y el entorno del agresor, ya que ello es lo que provoca y coadyuva al silencio de las víctimas ante el maltrato”, alertan los magistrados en una resolución de la que ha sido ponente Vicente Magro.

“Esta situación -avisan- provoca que en muchos casos las víctimas no denuncien, o si lo hacen, si perciben esta falta de apoyo de su entorno, o, incluso, la presión del agresor”, se amparen en su derecho a negarse a declarar, “lo que viene a operar a favor del agresor”. Ambos factores, añade la Sala, se convierten “en una losa para la víctima cuando quiere denunciar y no encuentra ayudas, por lo que el retraso en la denuncia en estos casos no puede ser sinónimo de duda de credibilidad”.

El Alto Tribunal pone en valor lo que recogió en su sentencia la Audiencia Provincial de Vizcaya, que explica que cuando la mujer fue agredida por su pareja con anterioridad “en el momento en que sigue adelante con la denuncia que deriva de la llamada a la Policía se queda sola y ve que todos sus paisanos y paisanas declaran en favor del acusado, organizan eventos” para apoyarle y “cuestionan la vida y credibilidad” de la víctima, por lo que considera “probable” que ella “no quisiera denunciar nunca”.

Los hechos probados recogen que el condenado le había agredido previamente causándole numerosas lesiones. “En un momento agarró por el cuello a la mujer -consta en la resolución-, apretando fuertemente, lo que tuvo el efecto de asfixia, aturdiendo o perdiendo momentáneamente la noción o el conocimiento la víctima, y en el instante en que lo recupera, se encuentra al condenado sobre ella, habiéndola penetrado vaginalmente, al tiempo que le agarraba de las muñecas sujetándola”, y le decía que si no era de él no era más de nadie.

Del mismo modo, fue condenado por dos delitos de lesiones graves por hechos ocurridos anteriormente que la víctima ocultó señalando, cuando fue asistida médicamente, que las lesiones fueron provocadas accidentalmente, y no por agresión de su pareja.

Al cuestionarse en el juicio, además de la comisión de la violación, los delitos de lesiones cometidos tiempo atrás, el tribunal de instancia entendió que la víctima decía la verdad, habiendo ocultado antes el maltrato, y que es factible que estas lesiones fueran provocadas por una agresión. Estos dos hechos se refirieron el primero a que “agarrándola fuertemente de las manos, retorciéndole los brazos, colocándoselos tras la espalda y haciendo fuerza sobre ellos le causó una lesión grave”, y el segundo a que “en el seno de una discusión habida entre ellos, aquel agredió a ésta propinándole un puñetazo en la nariz”.

El Supremo concluye que la falta de denuncia de hechos previos por parte de la víctima no puede acarrear dudas acerca de su credibilidad por la denuncia tardía. Estas situaciones, advierten los magistrados, provocan “una clara cifra negra de la criminalidad derivada de situaciones, como la que aquí se ha producido, en torno al silencio derivado de la soledad de la víctima. Y solo, como aquí ha ocurrido, ante hechos graves pueden salir otros antecedentes”. “El sentimiento de temor de las víctimas ante lo que pueda ocurrir es lo que provoca el rechazo a la denuncia, junto con la falta de ayuda de su entorno”, subraya la Sala.