Inicio Actualidad El voluntariado en Catalunya tiene rostro de mujer

El voluntariado en Catalunya tiene rostro de mujer

Alrededor de 510.000 catalanes realizan algún tipo de voluntariado según el Informe de l’Associacionisme i el Voluntariat de Catalunya publicado por el Departament de Treball, Afers Socials i Famílies, un 8,7% de la población mayor de 18 años. En el resto de España, el Observatorio de la Plataforma de Voluntariado contabiliza 2,2 millones de voluntarios, el 5,8% de los mayores de 18 años. La mitad (un 48%) tiene estudios universitarios, mientras que las mujeres representan el 60% de los voluntarios catalanes frente al 40% de los hombres.

“El voluntariado en Catalunya goza de muy buena salud. Más allá de los datos estadísticos, se demuestra en la diversidad de ámbitos de acción, colectivos atendidos y causas que movilizan a la ciudadanía y tienen presencia en las comarcas”, destaca Bernat Valls, director general d’Acció Cívica i Comunitària. También destaca que es “un fenónemo en crecimiento” pese a la crisis de los últimos años y que “más del 40% de las entidades activas han nacido en el siglo XXI“. El estudio es el primero sobre el tejido asociativo y voluntariado que la Generalitat publica desde el 2001. Se entiende como voluntariado a la prestación voluntaria y libre de un servicio cívico o social sin contraprestación económica y dentro de una organización.

Los servicios sociales, el tiempo libre y los servicios sanitarios aglutinan a dos de cada tres voluntarios catalanes. Lo ratifica Eulàlia Mas, directora de la Federació Catalana de Voluntariat Social: “Hay mucho interés por proyectos vinculados a la infancia, hospitales y sintecho. También han crecido las peticiones de proyectos de atención a la mujer y malos tratos”, explica. Por contra, las entidades de salud mental tienen más dificultades para captar voluntariado donde “aún existen estereotipos y el voluntariado necesita una formación”, reconoce Mas. La web de la federación, voluntaris.cat, cuenta con una bolsa de ofertas de voluntariado actualizada. Otros sitios como xarxanet.org también publican demandas de voluntariado en el territorio catalán.

Entre una y cinco horas de voluntariado

El 60% de los voluntarios dedican entre una y cinco horas de media a la semana. Por edades, son los mayores (nacidos antes de 1960) y los jóvenes (nacidos después de 1990) los que dedican más tiempo. La estacionalidad también es importante. “En verano muchos estudiantes hacen voluntariado en actividades de tiempo libre y colonias infantiles”, explica Eulàlia Mas.

Las fechas navideñas también sensibilizan a la población, incluso del voluntariado a medida: “Recibimos llamadas de personas que quieren hacer voluntariado un día concreto en un lugar concreto. Han entendido el concepto al revés porque el voluntariado no se centra en los deseos de cada uno”, añade. También aumentan el voluntariado puntual en campañas como el Gran Recapte o la Marató, aunque el estudio reconoce el voluntariado a medio y largo plazo.

Radiografía del voluntario

Se estima que en Catalunya existen cerca de 24.000 entidades sin ánimo de lucro. Dos de cada tres están en el área metropolitana de Barcelona, seguidas de las comarcas de Girona (9,6%) Catalunya central (8,4%), Ponent (5,9%) y el Camp de Tarragona (5,6%). Terres de l’Ebre y Alt Pirineu cierran la lista con menos del 3% de las entidades.

Las mujeres representan el 60% del voluntariado catalán frente al 40% de los hombres, mientras que en términos de colaboración económica se reparten el pastel al 50%. Según la Generalitat, más de un millón de personas son socios de una ONG. “La mayor parte de nuestros voluntarios son mujeres y eso pasa en todos los ámbitos”, aseveran desde la Protectora de Plantas y Animales de Tarragona.

La mitad de los voluntarios catalanes (48%) han cursado estudios universitarios, mientras que el 12% ha terminado los estudios primarios o secundarios. En cuanto a la dedicación principal, el 43% son trabajadores en activo y el 29% están jubilados. La vinculación de las personas mayores en las entidades tradicionales es importante, según recoge la Generalitat, mientras que las mismas manifiestan dificultades para captar a los jóvenes que se concentra en organizaciones juveniles para “huir de la supervisión de la persona adulta”, según recoge el informe. “Hacen falta jóvenes voluntarios. Son creativos y generan dinámicas muy chulas”, destaca Reyes Carles, voluntaria de Amics de la Gent Gran.

Las organizaciones coinciden en la transformación del voluntario en los últimos años: “En los años 70 y 80 era asistencialista, vinculado a la caridad. Ahora el voluntario se une a un proyecto para transformar la sociedad”, recogen desde la Federación Catalana de Voluntariat Social y Generalitat: “La palabra ayudar te sitúa sutilmente por encima del otro. La idea es acompañar para que el otro tome las riendas de su vida y empoderarte tú en el camino”, reconoce Clos.

los testimonios del voluntariado

Neus Puigpinós41 años, profesora de ciclos formativos. Voluntaria en el Espai Rialles del Hospital de Palamòs

“Cuando creces sientes que tienes que devolver a los niños todo lo que recibiste”

Esta profesora de instituto coordina el voluntariado del Espai Rialles, un lugar de juegos para niños ingresados en el Hospital de Palamòs. Sus alumnos tuvieron la idea un par dos años: “Trabajamos una propuesta de voluntariado de estas características y al hospital le hacía gracia montar un espacio así”, comenta. El proyecto se hizo realidad: “Ayudé a la asistenta social a montarlo y los muchos voluntarios del hospital pasaron a colaborar con el espai Rialles”, explica.

Ahora Puigpinós coordina los horarios de voluntariado y de apertura del espacio de juegos: “A veces hay niños esperando en la puerta a que les abramos”, comenta. También prestan juguetes a menores impedidos que no pueden salir de su habitación. Tanto el hospital como los pacientes están satisfechos: “Lo agradecen sobre todo las familias. A veces hay madres que llevan días sin salir de la habitación y pueden salir a tomar el aire”, añade.

La trayectoria de Puigpinós como voluntaria le viene desde adolescente: “Soy de un pueblecito de Lleida. Y allí las fiestas mayores, yincanas y actividades para los niños se hacían gracias al trabajo de los voluntarios. Cuando creces sientes que debes devolver a los niños todo lo que recibiste”, concluye. Para ser voluntario del espai Rialles del Hospital de Palamòs hace falta el certificado de delitos sexuales y pasión por la labor.

Reyes Carles73 años, jubilada. Voluntaria de Amics de la Gent Gran Barcelonaç

Me he abierto más allá de mi pequeño mundo

Reyes Carles entró como voluntaria en Amics de la Gent Gran hace cuatro años, cuando murió su marido: “Mis hijos y mis nietos ya eran mayores, pero yo soy muy activa así que decidí dedicar tiempo al voluntariado”, explica. Antes ayudaba a su marido oftalmólogo en la consulta. 

Ahora dedica dos horas a la semana a hacer compañía a Berta y asiste a tertulias con otros voluntarios que visitan a varios domicilios de mayores solos. También organiza actividades para mayores como actividades de punto o talleres de memoria y forma a nuevos voluntarios: “Parece que el beneficiado sea la persona mayor pero los voluntarios adquirimos mucha sabiduría gracias a ellos”, destaca.

El voluntariado ayudó a Carles a superar el duelo y a abrir horizontes: “A veces te encierras en ti mismo y crees que tu desgracia es la peor”, explica. “Me he abierto más allá de mi pequeño mundo y aunque no tengo las posibilidades económicas de antes he ganado muchos amigos”, reconoce satisfecha.

Esta vecina de les Corts ha captado a varios voluntarios entre su círculo de amigas y conocidas y hace un llamamiento a nuevos miembros: “Hacen falta voluntarios porque hay personas que no se pueden mover y pasan semanas sin hablar con nadie”, explica. Los voluntarios de Amics de la Gent Gran reciben cursos de formación para tratar con las personas beneficiarias.

Josep Pérez62 años, funcionario del Ayuntamiento de Tarragona. Voluntario en la Protectora d’Animals y Plantes de Tarragona

Hay gente muy mala. Hacen falta personas que ayuden a los animales

Cuando un animal doméstico es rescatado por la perrera, pasa allí el tiempo reglamentario a la espera de que su dueño lo reclame. Muchos de ellos caen en el olvido y son acogidos en la protectora de turno donde son dados en adopción. Allí, un grupo de voluntarios acuden uno o varios días a la semana para pasear a los animales y colaboran en la limpieza del recinto. Pérez empezó hace cinco años en la protectora de Tarragona: “Tenía un perro que murió y pensé en dedicar mi tiempo al voluntariado y que mis cuidados llegaran a más animales”, cuenta. Durante este tiempo también adoptó a uno de los canes “que no tenía salida porque era muy mayor”, cuenta. El perro ya murió.

Pérez está a punto de prejubilarse y de momento dedica dos horas a la semana al voluntariado. Acude un día a la semana y pasea a una media de cinco perros sucesivamente. El resto de la semana hace “un poco de proselitismo”, bromea, en su entorno. Ya ha captado a su hija que también pasea perros y a otros familiares. Aun así, sigue reclamando que hacen falta voluntarios en la protección de animales: “He visto situaciones que te hacen pensar que hay gente muy mala. Hacen fala  personas solidarias que ayuden a estos animales. Por poco tiempo que les dediques, ellos están agradecidos”, explica. Pérez aún no sabe si le dedicará más tiempo a la protectora cuando se jubile.

Francesc Mayós68 años, jubilado. Voluntario en la Fundació Arrels-Sant Ignasi en Lleida.

Estoy al lado de otros y recibo mucho más de lo que doy

Este antiguo profesor de instituto colabora desde hace 15 años en la atención a personas vulnerables y el colectivo de los sin-techo. Le dedica algo más de cinco horas semanales: los lunes atiende en la ‘botigueta’, el servicio de alimentos que ofrecen gracias a la donación de supermercados y comedores con la entidad. Mayós también hace tutorías a personas con adicciones en reinserción y forma a nuevos voluntarios. Conoció a la fundación a  través de la parroquia Sant Ignasi, de la que es miembro: “Vi de cerca las necesidades sociales que hay en nuestra ciudad y el trabajo que se hace para cubrirlas. Cuando tuve una disponibilidad clara me hice voluntario”, explica. Ahora que está jubilado reconoce que le dedica más tiempo. Su mujer también colabora con la entidad.

Mayós conoció de cerca la labor de la fundación en su comunidad parroquial y “la sensibilidad vino por sí misma”, explica. Desconocía lo que recibiría a cambio: “En estas cosas del voluntariado no conoces la contrapestación hasta que la recibes” reconoce. Su compensación ha sido la red de amigos que ha ganado: “Trabajas con otras entidades, haces amigos entre los usuarios del servicio y formas parte de una familia mucho más amplia”; subraya. También se aleja de la concepción tradicional del voluntariado: “No lo contemplas desde el punto de vista de ayudar sino que estoy al lado de otros y recibo mucho más de lo que doy”, concluye.