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El voto es secreto: ¿Por qué en España no respetamos las cabinas electorales?

El Real Decreto 605/1999, de 16 de abril, de regulación complementaria de los procesos electorales establece en su artículo 3 que «En la misma habitación en la que se desarrolle la votación y en lugar intermedio entre la entrada y la Mesa electoral, existirá, al menos, una cabina en la que el votante podrá seleccionar las papeletas electorales e introducirlas en los correspondientes sobres. En su interior, en los casilleros destinados al efecto, o junto a la misma en una mesa dispuesta para ello, los electores tendrán a su disposición un número suficiente de sobres y papeletas de cada candidatura».

Sin embargo, aunque la ley parece estar clara, no se respeta en la mayoría de los colegio electorales donde, a pesar de haber cabinas no cumplen con la función que marca la Ley Electoral. Esta misma mañana, LA RAZÓN ha sido testigo de ello. Al acudir a votar a mi colegio electoral (Colegio Montpellier de Madrid) me he encontrado con las cabinas vacías. Ni sobres ni papeletas, que se encontraban esparcidas en dos mesas. Indignada por el hecho de que no se respete mi derecho a que el voto sea secreto, he protestado ante los apoderados de PSOE y VOX, que aunque no han dado mucha importancia a esta circunstancia, se comprometieron a hablar con el resto de apoderados para solucionar esta anomalía.

Pero, al parecer, no soy la única votante que se ha encontrado con esta misma situación. Numerosos ciudadanos y representantes de partidos han denunciado en redes sociales esta flagrante violación de la ley electoral. ¿Por qué debe saber mi vecina si mi voto va para Unidas Podemos o para Vox?

Otro de los problemas detectados y que ha indignado a numerosos votantes es que en algunos colegios, la Junta electoral ha prohibido el uso de cabinas al no caber las papeletas de todos los partidos. Un dato que, sin duda, se conoce de antemano.

En otros centros de votación, la criticas tienen un tinte más político y van desde la exclusión de las papeletas algunos partidos de las cabinas, la retirada intencionada de algunas que si habían sido repuestas o la ocultación con sobres o otras papeletas de las pertenecientes a una determinada opción política.

La obligación de instalar cabinas surgió por la necesidad de blindar el derecho al voto «secreto y libre» en zonas especialmente complicadas como País Vasco, Navarra o Cataluña pero muchos años después sigue sin garantizarse su uso en la mayoría de colegios electorales de España. Tal vez nuestros dirigentes políticos deberían enviar menos papeletas a domicilio y emplear más recursos en la celebración de procesos electorales de calidad .