Elecciones o elecciones

Bien porque las convoque Carles Puigdemont (con o sin DUI previa), bien porque se las convoque el Gobierno central artículo 155 de la Constitución mediante, hay muchos números para que Catalunya celebre a lo largo del próximo semestre unas elecciones que habrá quienes llamen constituyentes y otros, simplemente autonómicas. Así debería ser al menos si nos atenemos al último cuaderno de bitácora procesista. El quid de la cuestión, por tanto, reside en resolver si los comicios serían más pronto que tarde y, sobre todo, en la siguiente pregunta: ¿para qué servirían?

Aunque el envío de Artur Mas a la “papelera de la historia” y el retorno independentista a la pantalla del referéndum lo convirtieron en papel mojado, cabe recordar que el programa electoral de Junts pel Sí establecía un periodo de 18 meses para convocar esos comicios “constituyentes” si el independentismo tuviera mayoría en el Parlament tras las elecciones del 27 de septiembre del 2015. “Se iniciará la segunda fase del proceso de elaboración de la constitución del nuevo estado independiente con la convocatoria de unas elecciones constituyentes en el periodo máximo de 18 meses de la celebración de las elecciones plebiscitarias del 27 de septiembre”, decía literalmente el documento. La primera fase consistía en la “declaración del inicio del proceso de independencia” (se entiende que es lo que hicieron JxSí y la CUP el 9 de noviembre del 2015), seguida de un “proceso constituyente” (que por lo visto ha quedado aplazado para más adelante) y finalizada con una “proclamación de independencia”, que todavía no se ha producido o que lo más parecido a ella fue el sí pero no que pronunció el ‘president’ Puigdemont el pasado 10 de octubre.

Dado que en aquel programa se hablaba de “convocatoria” en un máximo de 18 meses, para calcular el día límite de la celebración de aquellas ya nonatas elecciones habría que sumar 54 días, que van desde la convocatoria oficialmente publicada hasta la cita con las urnas. Es decir, se tendrían que haber celebrado como tope el 21 de mayo pasado. Pero todo aquello cambió tras el relevo de Mas por Puigdemont.

“En los seis meses siguientes”

Nueve meses después de acceder a la presidencia, el actual jefe del Govern se sometió a una cuestión de confianza en la que amarró a la CUP con aquello del “referéndum o referéndum“, un compromiso que llegó acompañado de una resolución firmada por JxSí y los anticapitalistas el 5 de octubre del 2016 en la que se afirmaba: “El Parlament de Catalunya insta al Govern a proveerse de las herramientas necesarias para garantizar la convocatoria y la realización de las elecciones constituyentes en los seis meses siguientes al referéndum de autodeterminación en caso de que la opción independentista consiga más del 50% de los votos favorables”. Seis meses. Es decir, el domingo 1 de abril del 2018 a muy tardar, siempre que no se establezca una prórroga por el ‘impasse’ de las últimas semanas, que todo es posible.

Ese aplazamiento, no obstante, implicaría incumplir la ley de transitoriedad aprobada a principios de septiembre y que, todo sea dicho, también se está incumpliendo, puesto que debería haber entrado en vigor tras la victoria del ‘sí’ en el 1-O pero que Puigdemont dio por paralizada por su cuenta y riesgo, porque nadie en el Parlament votó dicha suspensión.

Tres fases

En todo caso, de acuerdo con el artículo 86 de dicha ley, “el proceso constituyente [posterior a la victoria del ‘sí’ en el referéndum] consta de tres fases sucesivas: una primera, de proceso participativo: la segunda, de elecciones constituyentes y de elaboración de una propuesta de constitución por parte de la asamblea constituyente; la tercera, de ratificación de la Constitución mediante un referéndum”. A renglón seguido, el artículo 87 subraya que la “fase participativa” tendrá una duración de seis meses tras la proclamación de los resultados del referéndum. Oficialmente, en tanto que se considera que Puigdemont hizo la DUI y después la suspendió en aras del diálogo, se entiende también que esos resultados están proclamados (aunque se saltara el paso de la Sindicatura Electoral). Por tanto, la fecha de los comicios volvería a quedar situada como máximo en el mes de abril del 2018. Aunque por ahora no se ha iniciado ni el proceso constituyente.

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