Elvira García, la senadora expulsada de Podemos, posa insinuante en ‘Interviú’

Elvira García, conocida como Viruka, la senadora alavesa de Podemos expulsada de la formación el pasado mes de marzo tras descubrirse que vivía en un piso social de alquiler, protagoniza este lunes la portada de la revista Interviú. De este modo se convierte en la primera parlamentaria de la democracia que aparece en esta publicación -el titular de presentación destaca su cargo: “Senadora Elvira García”-, y en las páginas interiores posa sugerente en un prado aparentemente envuelta solamente en la bandera de Álava. “Ha querido posar así, con la bandera de Álava, su tierra”, explica el semanario. Incluye una entrevista con ocho fotos de la parlamentaria posando con distinto vestuario en diferentes ambientes. Hasta ahora habían aparecido en la revista fotos de algunas políticas desnudas, como concejalas y tenientes de alcalde, pero ninguna de tan alto rango había posado de esta forma equívoca. Solo había figurado en portada una parlamentaria del PSOE, Carmela García, en 1982, pero ataviada con el traje de la selección española de fútbol con motivo del Mundial celebrado ese año en España.

Cuando saltó el escándalo de esta senadora, que agravó la crisis de Podemos en Euskadi, Viruka cobraba más de 5.600 euros al mes por su escaño en la Cámara Alta, pero vivía en un piso social del Gobierno vasco en Vitoria, en el que además no pagaba la cuota, de solo 160 euros. Debía 22 meses. Tras la polémica, se mudó a un piso de la zona más cara del centro de la ciudad. García dio confusas explicaciones que incluían una denuncia contra su exmarido por violencia de género.

En Podemos Vitoria explicaron su caso como una mezcla de inconsciencia, oportunismo y pérdida del sentido de la realidad, pues venía del paro y una vida difícil, y estaba divorciada con dos hijos menores a su cargo, cobrando una prestación para personas sin recursos. Ascendió en el partido sin haber brillado demasiado ante la necesidad urgente de nombres para las listas y al ser elegida senadora, afirman sus compañeros, se habría visto desbordada por la repentina notoriedad y el dinero. Tampoco pagaba su cuota obligatoria del partido. Tras su expulsión, se pasó al Grupo Mixto.

La senadora no había dado hasta ahora explicaciones sobre su caso y en Interviú explica que no pagó su piso social porque pensaba que lo hacía su exmarido. También afirma que no cumplía con las cuotas del partido porque tenía el sueldo embargado por la deuda de su excónyuge con la Hacienda alavesa. Del mismo modo, asegura que no fue expulsada de Podemos: “Me marché al ver la falta de apoyo que sentí cuando se enteraron de lo de mi denuncia por violencia de género”. Explica que no ha renunciado a su acta de senadora porque “no existe ninguna razón jurídica, política ni ética para que tenga que hacerlo”. “No he robado, no estoy imputada y todo lo que ha salido en la prensa solo afectaba a mi vida personal”, concluye.

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