Empieza el ajuste de cuentas

Empieza el ajuste de cuentas en el interior de la derecha española a propósito de las recientes elecciones en Catalunya. Cuatro ingredientes se agitan en la coctelera: el descalabro del Partido Popular, el valioso ascenso de Ciutadans, la renovación de la mayoría independentista y el triunfo legitimista de Carles Puigdemont. Amargo de angostura, concentrado de naranja, Bénédictine, Calisay y Aromas de Montserrat. Bien removida la coctelera, sale un jarabe de color anaranjado, denso, espiritual y un tanto empalagoso. Se sirve con hielo en copa ancha. Será el cóctel Cuesta de Enero en los mejores locales de Madrid y Barcelona.

Ha empezado el ajuste de cuentas. La fundación FAES, el más potente laboratorio de ­ideas políticas que opera en España, lanzó ayer una andanada frontal contra Mariano Rajoy con cariñosos saludos para Soraya Sáenz de Santamaría. Esto va en serio. No habían pasado cuarenta y ocho horas del acontecimiento catalán y la artillería del almirante Aznar ya empezaba a castigar las posiciones gubernamentales. Hay que leer ese documento.

Público homenaje al partido de Albert Rivera e Inés Arrimadas: “Ciudadanos ha sabido interpretar las exigencias de muchos cientos de miles de catalanes –más de un millón–, las ha traducido en un discurso político reconocible y les ha ofrecido una propuesta de esperanza y convicción”.

El descalabro del PP catalán anima en Madrid las maniobras de acoso a Rajoy en beneficio de Ciudadanos

Exigencia de explicaciones a Rajoy por los malos resultados del PP catalán: “Es evidente que el llamado ‘voto útil’ constitucionalista ha ido a Ciudadanos. Pero eso, lejos de explicar los resultados del PP, es lo que necesita una explicación. Sabemos por experiencia que cualquier apelación a la reflexión en este sentido será despachada con el desdén, la humorada o el habitual reproche de inoportunidad o deslealtad. Habría que esperar al menos que la responsabilidad de los resultados no sea cargada, injustamente, sobre las espaldas del candidato”.

Aviso a los soberanistas: “Sólo en el cálculo destructivo del secesionismo se puede considerar que los resultados convalidan los despropósitos del proceso separatista o borran las responsabilidades de sus autores. Este es el primer y el más importante mensaje que deben recibir quienes no han ganado las elecciones –al margen de lo que puedan sumar– ni representan el voto mayoritario de los catalanes, expresado, esta vez sí, con las garantías que un sistema democrático debe ofrecer y que sus ciudadanos tienen derecho a exigir”.

Un ramillete de violetas para la vicepresidenta: “Los resultados electorales en Catalunya distan bastante de la observación escuchada durante la campaña que consideraba ‘descabezado’ al independentismo. La tríada secesionista JxCat, ERC y CUP suman la mayoría absoluta en el Parlamento autonómico”. (Sáenz de Santamaría dijo hace una semana en un acto electoral celebrado en Barcelona que Rajoy había logrado “descabezar” a Junts per Catalunya y Esquerra Republicana).

No es el primer mensaje envenenado que FAES envía a la poderosa vicepresidenta. Hace un año, en los inicios de lo que se vino en llamar la “operación Diálogo”, Sáenz de Santamaría realizó un esbozo de autocrítica sobre la política del Partido Popular durante la tramitación del Estatut. Afirmó en un programa matinal de radio que el PP y el PSOE debían haberse esforzado más para alcanzar un pacto sobre el Estatut, cuando el texto se tramitó en el Congreso (años 2005-2006). Esa leve insinuación podía entenderse como una admisión de error: mejor habría sido pactar con los socialistas el recorte de la propuesta catalana, que lanzar una campaña furibunda en su contra. FAES no tardó en reaccionar: “El gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero consiguió que muchos en el Partido Popular se creyeran que eran ellos y no el extremismo ideológico de aquel nuevo PSOE los que crispaban. De nuevo el PP y sus carencias. De nuevo esa tendencia a asumir el relato que de él hacen sus adversarios”.

En los despachos de la entidad que preside Aznar y dirige Javier Zarzalejos, la némesis de Sáenz de Santamaría es Cayetana Álvarez de Toledo, vocal de la fundación y uno de los rostros más conocidos de la plataforma nacionalista española Libres e Iguales. Álvarez de Toledo, buena escritora de textos periodísticos, lanzaba ayer desde el diario El Mundo lo que podríamos llamar el “Grito Naranja”: “Nos espera una batalla épica. Dos millones de xenófobos [los votantes soberanistas del pasado jueves] han decidido morir matando. Exijamos un liderazgo limpio, sólo sometido a la ética de las convicciones. España necesita una nueva mayoría política. Emancipada del nacionalismo. Dispuesta a encarar sin hipotecas y con el máximo aval popular la etapa abierta por las elecciones catalanas”.

El dibujo estratégico está claro: Ciudadanos debe sustituir al Partido Popular, de la misma manera que Alianza Popular sustituyó a la contradictoria UCD. Ciudadanos debe ser el nuevo vector del centroderecha español. Ese es el tamtam que empieza a recorrer el paseo de la Castellana. Rajoy está tranquilo. Rajoy siempre está tranquilo. El presidente acaba de prescindir de su jefe de gabinete, Jorge Moragas, nombrado nuevo embajador en la ONU. Un relevo pactado hace meses, dicen en Moncloa. En el partido hay nervios. Uno de los dirigentes territoriales más inquietos es el presidente gallego y algún día aspirante al liderazgo, Alberto Núñez Feijóo. Hay tensión. El PP acaba de presentar una demanda ante la Junta Electoral contra el diario ABC por haber publicado una extensa entrevista a Inés Arrimadas el día de reflexión. Entrevista y póster en portada.

El ajuste de cuentas en la derecha española ha empezado y va en serio.

(Nota de contexto: El Gobierno federal alemán acaba de pedir que se forme gobierno en Catalunya y se abra lo antes posible un diálogo en el marco de la Constitución).




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