Encuentran sangre de la víctima en el coche del presunto homicida de la A-5

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La atropelló con saña y fue tal la rabia que empleó en pasarle con el coche por encima hasta tres veces que perdió el faldón trasero de la carrocería en su empeño. A continuación Salustiano Amador recogió el cadáver de su mujer, Dolores Vargas, la introdujo en el coche y la abandonó en una cuneta unos kilómetros más delante de la A-5. La Guardia Civil hallaría el coche horas después aparcado en las cercanías del domicilio que ambos compartían en el barrio madrileño de Pan Bendito. Así han reconstruido el crimen machista de Dolores los especialistas de criminalística de la Guardia Civil tras hallar sangre de la víctima en el interior del coche y comprobar los desperfectos del coche del presunto homicida.

El auto del juez del número 1 de Torrijos define los hechos provisionalmente como homicidio pero ya habla del ensañamiento del presunto autor que podría aumentar la calificación hasta un asesinato penado con 25 años de cárcel. Por eso mismo, por la gravedad de la pena, además de por el riesgo de fuga, destrucción de pruebas y para salvaguardar la integridad de otros familiares, decretó prisión provisional para el presunto homicida después de intentar tomarle declaración.

En su primera comparecencia judicial, igual que ante los investigadores de la unidad de policía judicial de la Guardia Civil de Toledo, el detenido se negó a declarar reservándose esa opción para cuando se presente ante el juzgado de Madrid que finalmente se hará cargo del caso al tratarse de un crimen machista y tener que instruirse en el lugar de residencia de la víctima.

El coche que utilizó el presunto homicida de la A-5 para atropellar a su mujer (Foto: Efe)

La defensa de su abogado

Su abogado Eduardo Alarcón sí le arrancó unas palabras y explica que su defendido insiste en que no recuerda gran cosa del momento del crimen y actuó bajo la influencia del alcohol y las drogas.

Mucho más locuaz estuvo el detenido durante los pinchazos telefónicos que le grabaron los investigadores mientras intentaban localizarle durante los ocho días de fuga. En ellos, Salustiano culpa de lo ocurrido a su suegra Ángeles Mercedes, la madre de Dolores, e incluso habla de ajustar cuentas con ella. Un argumento que también tuvieron que escuchar los guardias que le detuvieron ante los que no dudó en inculpar a sus cuñados en supuestos trapicheos de droga. Ni una palabra dijo el detenido sobre las personas de su entorno con las que tuvo contacto telefónico durante su fuga. Ninguno de ellos mencionó el lugar donde se escondía Salustiano durante la semana que los guardias tuvieron controlados más de media docena de teléfonos rastreando el escondite del presunto homicida. Una investigación laboriosa que acabó con éxito.