Entierros, 155 y ‘estelades’, por Xavier Sardà

En el entierro de la madre de un amigo reverdecen diferencias y banderas. Es miércoles a las 12. Buena hora. Los sepelios tipo 9 de la mañana congregan menos amistades. El caso es que, tal y como están las cosas, se habla del tema. Me uno a un subgrupo de ocho (más o menos) conocidos. Me dan permiso (sin nombres, por supuesto) para esbozar esta mala crónica. 

–Pues se ve que el Jordi quería cubrir la caja con una estelada. Le hemos dicho que no, porque las amigas de la yaya son más bien de misa y derechonas. A lo mejor les sabría mal… Y la yaya no era del todo indepe.

–Aquí enfrente, en la tienda de coronas y ramos, tienen banderas catalanas, estelades, del Barça y del Espanyol… y seguro que, si la pides, deben tener la española, aunque no la exhiban mucho.

–Vale, pero una cosa es que el muerto lo pida, que dices «mira…», pero poner banderas por ponerlas no lo veo. No le veo el qué.

–Pues mi padre quiso la del Barça como cojín en la caja. Dobladita y bajo la cabeza. Lo que son las cosas, así lo quiso y así lo hicimos.

–Al del bar Nenúfar le pusieron la estelada pero dijo que no la incinerasen con él. La tienen allí puesta al fondo, al lado del billar.

–Bueno, Sardà, ¿y esto cómo acabará?

–Pues, que nos moriremos todos.

–No, en serio, ¿cómo lo ves?

–Pues que puede ir a peor. Nadie baja del burro. Todo esto cansa un poco, la verdad. (Era el miércoles).

–¿Sabéis quién se ha hecho independentista de los del morro fort? El del quiosco.
–¿El tuerto?
–Sí, pero es que resulta que ahora solo vende periódicos de aquí. No vende diarios de Madrid… Es una pasada.

–¿Ni El País?

–Cero patatero. ¡Es la hostia el tío! Muy tímido y eso, pero se le ha despertado la cosa esta del procés y no veas, no hay quien le chiste. Y como además le tocaron los ciegos…

Coronados

Llegan dos operarios con tres coronas. Dos las entran en una sala y la otra en la de al lado. Como un reparto honorífico. Hace apenas un día, los difuntos recibían el reparto de la cena o de la morfina. Puede que ambas cosas. Ahora son coronados.

–A la abuela [la difunta] se le murió un hijo de una escarlatina y a otro lo atropelló un tractor. Piensa que ha tenido siete hijos.

–Al final ya no se enteraba de mucho. Hace poco la encontraron en el bingo descalza, la pobre.

–Bueno, Sardà, ¿què farem? Tú que estás en el ajo. ¿Aplicarán el 155 o qué?

Entretodos

Estoy mentalmente en otra parte… ¿A cuántas personas les habrán dicho últimamente que les quedan pocos meses de vida? ¿Cómo retumban las palabras en el cerebro del sentenciado? ¿Se escucha cada palabra o solo las cinco primeras? Putos tanatorios y maldita actualidad política.
 

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