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Entrevista al Padre Custodio Ballester: «Gran función de la fiscal de Odio María Teresa Verdugo Moreno en defensa del pensamiento único estatal, rabiosamente anticristiano»

Jesús Córdoba.- El cardenal Omella concedió al Padre Custodio Ballester un año sabático para que preparase su tesis doctoral en Teología Fundamental y cuidase a su anciana madre. Detrás sin embargo subyacía el temor de la jerarquía católica catalana a la campaña desatada contra el Padre Custodio por la alcaldesa socialista de Hospitalet y otros sectores radicales del municipio. La razón principal: el posicionamiento claro y rotundo del entonces párroco en Hospitalet a favor de la unidad de España y en contra de la deriva sececionista de muchos curas y obispos catalanes. La cima del despropósito la alcanzó un grupo islámico especializado en detectar «odiadores» al remitir a la Fiscalía de Odio unas manifestaciones hechas por el sacerdote en el programa «La Ratonera» en contra del islam radical. La fiscal de Odio en Málaga, María Teresa Verdugo Moreno, citaba, como ejemplo de intolerancia y odio clerical, un largo artículo publicado por Custodio Ballester titulado: “El imposible diálogo con el Islam”, del que se extraía, expresamente descontextualizado, el siguiente párrafo: “No nos engañemos, el Islam de hoy y de siempre, que es lo que estamos intentando cohonestar con el cristianismo, con una mano impulsa las obras de caridad, mientras arma la otra mano para aniquilar a todos aquellos que se niegan a reconocer a Alá, y a Mahoma como el último y definitivo profeta de Dios”. Se trata de un escrito presentado como trabajo final de la asignatura de “Diálogo interreligioso”, que fue calificado como “sobresaliente” en la Facultad de Teología de Cataluña por el profesor Jaume Flaquer, jesuita, director de la fundación “Migra Studium”, nada sospechoso de islamofobia, por cierto.

Con la determinación de esos curas con los corazones de acero, el Padre Custodio afronta este insólito procedimiento con la tranquilidad del que guarece su conciencia con el paraguas de su compromiso ético con la Verdad y de la fe inquebrantable en Cristo, algo de lo que no podrán presumir nunca los disciplinados agentes de la agenda chavista para España.

– Padre, algo hemos debido hacer mal cuando alguien sin autoridad moral, al menos para nosotros, tiene en sus manos el futuro de alguien con la autoridad moral que usted acredita en sus muchos años de magisterio pastoral…

Algo no, mucho. La “cristiandad” lleva muchos años cediendo terreno y más terreno a opciones políticas integristas (que operan como religiones), a pseudorreligiones como el ecologismo, el animalismo, el feminismo, la ideología de género y por supuesto a la religión islámica. Frente a ataques procedentes de todos esos frentes, nos hemos estado dedicando a tocar el violón. La cristiandad no ha presentado batalla.

– ¿Qué ha supuesto para usted su relación con AD y su director?

Una corriente de aire fresco. Gratifica encontrarme con alguien que tiene el valor de defender lo que ya nadie se atreve a defender por miedo a quedar en el campo de lo políticamente incorrecto. Para mí, la posibilidad de expresarme libremente en un medio realmente libre, ha sido un enorme estímulo y saber que no estaba solo. Que quedan valientes capaces de batirse en la defensa de sus valores.

– ¿Pensó alguna vez que una fiscal pediría su ingreso en prisión por indicar la peligrosidad del islamismo violento?

¡Para qué nos vamos a engañar! Desde que aterrizó Zapatero, que fue secundado por una derecha que nunca le combatió ni le desautorizó, desde entonces cualquier cosa es posible en España. La fiscal, naturalmente, en defensa de la ideología del Estado como la cosa más natural del mundo. Lo del islamismo violento es el pretexto. La causa real es ir contra corriente defendiendo nuestros valores cristianos.

– ¿Qué cree que hay en juego en este procedimiento judicial? 

Bueno, lo que hay en juego es intentar amordazarnos: gran función de la Fiscalía en defensa del pensamiento único estatal, rabiosamente anticristiano. Pero una cosa es que nos condenen, y otra muy distinta es que consigan callarnos. Si somos constantes en nuestras posiciones, se ahorcarán -simbólicamente, claro- con su propia cuerda.

– ¿Por qué cree que no se persigue con la misma contundencia a quienes a diario vierten expresiones y hacen manifestaciones de odio contra los cristianos? 

Pues porque ellos mismos, los responsables de hacerlo, están frontalmente contra los cristianos. La libertad de ideas, de creencias, de expresión y de culto es para los de su cuerda. Para los cristianos no hay ni puede haber libertad en el sistema estatal de valores. Imposible.

– ¿Debería pronunciarse la Conferencia Episcopal sobre este escándalo?

¿La Conferencia qué? Oiga, oiga, que lo suyo es la colaboración con el poder civil. Lo suyo propiamente no, sino su obsesión enfermiza. Y como el poder civil está en lo que está, pues no le quepa la menor duda de que el poder eclesiástico estará en lo mismo. Es que el poder, por ser poder, no tiene más objeto que mirarse el ombligo y, en todo caso, el cordón umbilical que lo liga a los demás poderes.

– El degenerado Abel Azcona, con formas consagradas robadas en una celebración eucarística, escribió en el suelo la palabra “Pederastia” y pretendió exhibir el escarnio como una manifestación artística y le salió gratis total.

Normalísimo: es que el poder político y el poder judicial son vasos comunicantes. Son extracto de la misma sociedad injusta que estamos tolerando.

– A usted en cambio se le pide cárcel por denunciar los excesos violentos del islamismo radical. Incluso hasta los que creen en la imparcialidad de la justicia tendrían que percibir la absoluta arbitrariedad, el abuso, la ligereza y el absurdo de estas dos varas de medir.

¿Y usted se escandaliza de eso? Es la nueva normalidad en la que empezamos a meternos con Zapatero, que remachó Mariano Rajoy y que llega a plenitud con Pedro Sánchez y Pablenin Iglesias. Rarísima normalidad. Pero en esto, como en algunas otras cosas, Spain is diferent.

– ¿Cree, como dice el abogado de AD, don Estanislao de Kostka, que «todo indica que no importa lo que se dice, sino quién lo dice»?

Evidentísimamente. Sí que pueden empapelar a un cura por deslenguado. Eso sí. Nunca a Willy Toledo… Encantados pues de la nueva vida. Objetivamente es todo eso tan absurdo, que no hay por dónde cogerlo. Pero si la fiscal consigue empapelarnos, ganará muchos puntos ante el poder político y ante el poder judicial. Y eso es lo que cuenta. No la justicia ni la equidad.

– La señora fiscal citaba, como ejemplo de intolerancia y odio clerical, un largo artículo publicado por usted del que se extraía, expresamente descontextualizado, párrafos de un escrito presentado como trabajo final de la asignatura de “Diálogo interreligioso”, que fue calificado como “sobresaliente” en la Facultad de Teología de Cataluña por el profesor Jaume Flaquer, jesuita, director de la fundación “Migra Studium”, nada sospechoso de islamofobia, por cierto.  ¿Estamos ante el culmen del absurdo judicial o ante un supuesto de prevaricación?

Oiga, que las calificaciones jurídicas tantas veces se perciben como florituras, y yo no soy ningún jurista experto… La fiscal va a lo suyo, que es empapelar a un par de sacerdotes y a un editor sospechoso y también “delictivamente” católico. Así que a por ellos… a ver si le sale la jugada. Y si no le sale, igualmente se habrá cubierto de gloria y honor ante sus superiores, los que pueden ascenderla. Así que no rehusaremos tampoco este baile, aunque nos toque bailar con la más fea.

– ¿Qué consejo le daría a la fiscal Verdugo?

¿Consejo? Que haga todo aquello que le apetezca. Que puesto que no le sirven para nada las leyes que protegen en una democracia la libertad de expresión, se deje guiar por su infalible instinto, que a lo mejor la lleva por mejor sendero.

– ¿Se siente usted preocupado?

¡En absoluto! Oiga, que España es uno de los países del mundo con mejor confort en las cárceles. No, no, ni preocupación ni miedo. En la cárcel habrá cada día más gente honrada, a tenor de cómo las gastan los tres poderes, ya para nada divididos.

– ¿Le sorprende que Vox  haya declinado pronunciarse sobre este caso?

A estas alturas ya no le  sorprende nada a uno. El discurso de Vox da síntomas de cansancio y de superficialidad. Sólo lejanamente se reconoce en los tópicos  patrioteros. En casi nada más. ¿No es propio de la política “nadar y guardar la ropa”? Ahora tienen la oportunidad  de demostrar que son diferentes. ¡Que lo hagan!