España, el país donde más dura el efecto (nocivo) de las olas de calor

El riesgo de fallecer durante los días de mayor temperatura es entre un 10 y un 20 por ciento mayor que el resto

España es uno de los países que sufre más olas de calor y, además, junto con Italia es en donde más perduran los efectos nocivos sobre la salud: hasta siete días. Estas son algunas de las conclusiones del estudio «Heat Wave and Mortality: A Multicountry, Multicommunity Study», el primero en el que se han analizado las olas de calor a escala internacional y que publica este jueves «Environmental Health Perspectives».

En concreto, los investigadores estudiaron las olas de calor producidas en 400 ciudades de 18 países diferentes entre 1972 y 2012 y sus efectos sobre la salud. Una realidad que merece especial atención ya que, según exponen, estas serán más frecuentes, más largas y más intensas en el futuro. Solo en el periodo estudiado contabilizaron más de 26 millones de muertes.

Sin embargo, para sacar adelante el estudio, los autores tuvieron que superar antes un importante escollo: no hay una definición ni un baremo internacional homogéneo para medirlas. Por ello, el equipo creó sus propias categorías, hasta 12, según los rangos que superaban las temperaturas habituales de cada ciudad. Porque 38º no significan lo mismo en Londres que en Madrid. Ni tampoco entre Madrid y La Coruña. De hecho, según el investigador del CSIC Aurelio Tobías, integrante del estudio, España es uno de los países con mayor gradación de temperaturas.

En el caso de España, tras estudiar las olas de calor entre 1990 y 2010 en las capitales de provincia, los investigadores llegaron a la conclusión de que el riesgo de fallecer aumenta entre un 10 y un 20 por ciento en esos días. También que, junto con Italia, España es el país en el que más tiempo perduran sus efectos sobre la salud. Hasta siete días, cuando en el resto de países los efectos se notaron entre 3 y 4.

«¿Por qué? Es la pregunta del millón», reconoce Tobías. La hipótesis de los investigadores se basa, en parte, en el ratio de aire acondicionado por habitante, que es más bajo que en otros países. Sin embargo, en los últimos años esto ha variado y ya en un estudio previo sobre los efectos del calor extremo en la población española se comprobó cómo desde 2003 estaban disminuyendo. «Además, la población está más adaptada, más informada por los medios de comunicación y el plan de prevención del Gobierno», comenta Tobías. Aún así, los países en los que se detectó una mayor mortalidad por las olas de calor fueron Italia, Moldavia y Vietnam.

Es peor una ola corta pero intensa

Aunque no es sorprendente que cuanto más alta sea la temperatura también es mayor el riesgo para la salud, el estudio también señala que es peor una ola corta pero muy intensa, que otra ola de calor más larga pero con unos registros de temperatura menos acusados. En definitiva, lo que tiene un efecto nocivo sobre la salud es la temperatura, no su duración.

«También hemos comprobado que aquellas personas que viven en zonas moderadamente frías o cálidas son más sensibles a las olas de calor que quienes vienen en regiones más extremas», añade el cintífico. Según los investigadores, esto sugiere que hay cierta adaptación a los extremos térmicos.

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