España mete la directa

Supo sufrir y supo ganar España a Portugal (3-1) en un partido con visos de final y cartel de algo más que un torneo sub-21. Se enfrentaban en Gdynia dos de las favoritas al título por el liderato del grupo B y la clasificación a las semifinales del europeo. El premio se lo llevó España en un duelo de quilates que empezó controlando Portugal y gobernó siempre Saúl, autor del primer gol de los de Celades. Bajo la dirección del volante se creció La Rojita y se frustraron los lusos, vivo y con fe hasta que Iñaki Williams sentenció en el descuento. Con seis puntos y el pase asegurado, Celades podrá tirar de rotaciones y dar descanso a sus titulares en el trámite del viernes ante Serbia.

Pronto se dio cuenta España de lo que ya sabía, de que en nada se parecería este segundo encuentro al paseo inaugural ante Macedonia. Portugal, hueso duro, llegó a la cita con la lección aprendida. Después de la demoledora presentación de España en Polonia, los lusos, compactos y bien plantados, salieron con la premisa de atar a Asensio y no dejar espacios a los de Celades. Al orden le añadía la mordiente y el talento que presupone un grupo que cuenta con jugadores de la talla de los delanteros Guedes y Podence, los volantes Renato y Neves o el lateral Cancelo. El planteamiento de Rui Jorge sobrepasó a una España desbarajustada y superada en el inicio. Un golpeó al poste de Podence y las constantes internadas del lateral del Valencia por el costado derecho elevaron al límite el sufrimiento de La Rojita, que se presentó con las novedades de Dani Ceballos y Jonny, a quien Celades dio carrete en el lateral izquierdo buscando precisamente frenar las subidas de Cancelo.

Pero es tan amplio el catálogo de esta sub-21 que ni un equipo de la categoría de Portugal es capaz de controlarla. Si no aparece uno lo hace otro y ayer le tocó a Saúl, uno de los habituales. El rojiblanco, como ya hiciera ante Macedonia, se encargó de abrir la lata y espolear el partido tras veinte minutos a contracorriente. Dominante y liberado ante la presencia de Llorente, Saúl se adueñó del partido y lo controló a su antojo. Siempre certero y en lugar adecuado, bien para jugar, bien para tapar, el volante tiró de fe y talento para adelantar a España en una jugada individual. Quebró a uno, quebró a otro, encaró la puerta y no se lo pensó.

Con el gol se desató una España que si un día se impone a base de verticalidad y pegada, al siguiente lo hace por paciencia y control. Empezaron a entonarse los de arriba y cambió la cosa. La inmovilidad del inicio dio paso a un intercambio constante de posiciones entre los Asensio, Ceballos, Sandro y Deulofeu. Con el primero fuera de combate, fue el catalán el que asumió el desequilibrio de los Celades. Acompañado por Bellerín, un puñal en la noche de ayer, España percutió una y otra vez por la derecha. A su velocidad se sumó la calidad de Ceballos, el control de Llorente y la verticalidad del omnipresente Saúl. Demasiado para cualquiera. Con la maquinaria en marcha, Sandro, en dos ocasiones, y Bellerín estuvieron cerca de ampliar la ventaja antes de llegar al descanso.

Golazo de Bruma

Portugal, lejos de arrugarse ante el arreón de España, rozó el empate de la mano de Podence, el más peligroso de un ataque luso que asedió a un solvente y seguro Kepa. Se fue abriendo el partido y apareció, aunque tímidamente, Asensio. Después de la exhibición ante Macedonia se mostró algo apagado el balear, al que la defensa lusa privó hasta de un gol con un despeje bajo palos.

Y como en el primer tiempo, cuando más sufría fue cuando golpeó España. Lo hizo con una jugada de fábula en la que combinó el contragolpe y la precisión. La sacó rápido la defensa, puso orden Saúl, galopó Deulofeu y su centro lo mandó a la jaula Sandro, certero y peleón el delantero canario. Ni con el segundo gol consiguieron los de Celades tumbar a una Portugal que encontró premio y esperanza a su pujanza con un golazo de Bruma a falta de 15 minutos. Pero en el catálogo de España resultó estar también el saber resistir. Aguantó La Rojita y sentenció con un gol de Williams a una Portugal a la que dominó Saúl.

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