Estallido de alegría a las puertas del Parlament

Los independentistas concentrados alrededor del Parc de la Ciutadella se desataron sin complejos tras oír el resultado de la votación en el Parlament que declara la independencia de Catalunya. Eso sí, bascularon en todo momento sus emociones para no revivir la agridulce sensación con la que se acostaron el 10 de octubre, cuando pasaron de la alegría a la perplejidad en tan sólo ocho segundos por el frenazo del ‘president’, Carles Puigdemont, a proclamar la República catalana.

Según el Ayuntamiento, 15.000 personas estuvieron apoyando la proclamación de la independencia en este punto. Convocados por la ANC Òmnium Cultural, los más sentidos llegaron al paseo de Picasso a las 10 de la mañana, dos horas antes del inicio del pleno, con ‘estelades’ y carteles para reclamar la libertad de los dos presidentes de estas entidades soberanistas, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart, encarcelados desde el pasado 16 de octubre por un presunto delito de sedición. Diferentes furgones de los Mossos d’Esquadra blindaban todos los accesos al parque, y sólo permitían el acceso de diputados y personas acreditadas para la ocasión.

Objetivo: rodear el parque

Sobre las 10.30 horas comenzó el goteo de alcaldes que, alzando su vara al aire, se dirigían al Parlament para apoyar los planes de la bancada independentista. Un pasillo de voluntarios de la ANC les facilitó el paso y propició que fueran recibidos a gritos de ‘no estáis solos’. Con entonaciones reiteradas de ‘Els Segadors’ y ‘L’Estaca’ de Lluís Llach, los concentrados amenizaron la espera hasta el inicio del pleno.

Los organizadores llamaron por megafonía a repartirse a lo largo del perímetro para rodear por completo el parque. Pero no consiguieron su objetivo. No había suficientes congregados para hacerlo y, además, la mayoría se conjuró en la confluencia de passeig Picasso con Marquès d’Argenteria, y en Picasso con Pujades, dónde había dos de las tres pantallas habilitadas para retransmitir en directo todo lo que sucedía en el hemiciclo.

Desatar la euforia contenida

El pleno se vivió con pasión. Los abucheos se destinaron a los diputados del PPCiutadans y, en menor medida, del PSC Catalunya Sí que es Pot. La jefa de la oposición, Inés Arrimadas, se llevó una pitada monumental cuando pidió de nuevo la palabra después de su intervención. También respondieron con contundencia y a gritos de “ya hemos votado” al diputado morado Joan Coscubiela, cuando negó que el 1-O se había celebrado un referéndum. Y como no sorprende, los más ovacionados al aparecer en pantalla fueron el ‘president’ de la Generalitat, Carles Puigdemont, el ‘vicepresident’ Oriol Junqueras y la presidenta del Parlament, Carme Forcadell.

Y entonces se acercó el clímax con el recuento de votos. Cada ‘sí’ de la presidenta de la Cámara se respondió con un ‘¡Ue!’ y cada ‘no’ con un ‘¡Oh!’ multitudinario. El anuncio de los resultados desató un sentido ‘¡Visca Catalunya lliure!’, tras el que retronaron tres petardos.

Abrazos, saltos y lágrimas escenificaron el destape de la euforia contenida entre los asistentes que dibujaron entonces las cuatro barras en su mano derecha y entonaron al unísono ‘Els Segadors’.

La primera fiesta de la República

Al finalizar el pleno en el Parlament, la multitud se dirigió a la plaza Sant Jaume, donde a partir de las 18 horas, la ANC y Òmnium Cultural llamaron a “celebrar la llegada de la República”. Centenares de ciudadanos llenaron la plaza a la espera de que llegue el ‘president’ Carles Puigdemont, a gritos de ‘Fuera, fuera, fuera la bandera española’ y ‘Esta bandera es extranjera’, en alusión a la insignia que ondea en el Palau de la Generalitat. Los organizadores han instalado un escenario para realizar conciertos musicales y celebrar así lo que han bautizado como la ‘primera fiesta de la República catalana’.

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