Estar por estar

No es difícil adivinar que el plus por estar en su sitio va a ser un desastre en cuanto a efectos

Flaco favor le ha hecho el ayuntamiento de Ponteareas a sus funcionarios con la aprobación de ese plus del que tanto se ha hablado esta semana y que van a cobrar aquéllos que superen el 90% de asistencia en su puesto de trabajo, como si lo de ir al curro no les fuese ya en el sueldo.

Dicen que así luchan contra el absentismo, pero lo que consiguen es que cale un poco más el discurso de que los funcionarios son unos privilegiados insensibles con la situación de los demás, poco amigos de dar el callo y más proclives a pasar las horas en la cafetería que a dejarse la vista frente al ordenador. ¿Que los proveedores tienen que esperar meses y meses para cobrar facturas? Y a mí qué… Yo no me muevo si no es a base de recompensas.

Ese sambenito es injusto para la mayoría de los trabajadores públicos que se levantan cuando les suena el despertador como todo hijo de vecino, cumplen con su horario y además lo hacen bien. Los pobres, además, tienen que sacar adelante lo suyo y lo de los que no aparecen por la oficina.

Y no hablemos ya del pitorreo que supone ese complemento salarial para los curritos del sector privado que tienen que encajar las piezas del Tetris cada vez que faltan por motivos médicos o familiares, y que se preocupan por cómo y quién va a hacer su trabajo durante las horas de ausencia.

Y por cierto, no es difícil adivinar que el plus por estar en su sitio va a ser un desastre en cuanto a efectos. El dinero extra logrará que haya más gente en su puesto, pero no que se haga mejor el trabajo, porque de sobras sabemos que ir al despacho sin ganas es tontería. Lo importante no es que haya mucha gente en las ventanillas, sino que la que hay se tome en serio su tarea y la saque adelante. En el trabajo —y en casi todo— mejor calidad que cantidad… Y para los que no están a la altura ¿Es tan difícil penalizarlos?

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