Estos son los refugiados que Europa no quiere

Un sangriento atentado en la zona más ‘segura’ de Kabul mató a 150 personas, un tiroteo en un campamento turístico de Mali provocó cuatro víctimas, otras cinco se registraron en una explosión en Pakistán, once más después de que cinco mujeres se hicieran estallar en el noreste de Nigeria y 39 civiles murieron en dos atentados suicidas en el centro de Irak. Todos estos ataques terroristas se produjeron sólo en los días posteriores al atentado en el puente de Londres del pasado 3 de junio.

Cientos de miles de afganos, iraquíes, pakistaníes, nigerianos o malienses, entre otros, huyen del horror que dejan a su paso los conflictos armados y el terrorismo en busca de una nueva vida en Europa. Sin embargo, la mayoría de los miembros del bloque comunitario rechazan un gran número de peticiones de asilo procedentes de estos países. A ojos de la Unión Europea, no son refugiados ni merecen la protección internacional. Son los denegados.

Afganistán es la segunda nacionalidad en número de refugiados en el mundo, con 2,5 millones de personas

Al margen del caso de los europeos que piden asilo a los 28, como los albaneses o serbios y kosovares, los países a cuyos habitantes más deniega refugio la UE, en términos absolutos y a partir de los datos de Agencia de Naciones Unidas par los Refugiados (ACNUR) del año 2016, son Afganistán, con 41.1637 solicitudes denegadas, Irak (con 35.044), Pakistán (con 27.558) y Nigeria (con 21.427). Todos ellos, con altos niveles de inseguridad y violencia.

Afganistán es la segunda nacionalidad en número de refugiados en el mundo, con 2,5 millones de personas, después de Siria (5,5 millones), y por delante de Sudán del Sur (1,4 millones). Sus habitantes, a diferencia de los sirios, a quienes se les ha concede casi la totalidad de las solicitudes, no siempre son considerados aptos para la protección internacional.

A pesar de ser uno de los países con más solicitudes y de vivir un conflicto armado desde 2001, sus habitantes no cuentan con el amparo del refugio en todos los países de la Unión. En los acuerdos de reubicaciones de 2015, Bruselas dejó fuera a Afganistán del reparto ya que únicamente se tuvieron en cuenta las nacionalidades que, en el conjunto de los 28, tenían un porcentaje de protección superior al 75%. Un trato muy distinto al que recibe Siria que, además de acaparar los focos mediáticos de la crisis de refugiados, alcanzó 824.400 peticiones aceptadas a escala global en 2016.

Los criterios de aceptación de peticiones de asilo no se aplican uniformemente en todo el sistema europeo y esto, alerta la coordinadora estatal del servicio jurídico de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), Paloma Favieres, lleva a grandes desigualdades y desconciertos, “empezando por los mismos refugiados”. Además, “en Grecia hay más de 20.000 afganos en el limbo: no les dan ni protección internacional, ni los reubican, ni les deportan. Su situación es lamentable”, sentencia la experta. “En CEAR ya alertamos desde el principio de que los afganos no podían estar fuera de la reubicación”, añade.

La policía griega inició el 2 de junio de 2017 la evacuación de los últimos migrantes y refugiados de un campamento improvisado en Hellinikon La policía griega inició el 2 de junio de 2017 la evacuación de los últimos migrantes y refugiados de un campamento improvisado en Hellinikon (AFP)

Alemania es uno de los países que más rechaza a los afganos (aunque también de los que más acoge). La canciller Angela Merkel, que fue la abanderada de la política de acogida en los inicios de la oleada, es ahora la responsable de llevar a cabo expulsiones colectivas de miles de afganos (80.000 en el último año, según el Gobierno alemán).

La política de la líder alemana ha sido duramente criticada tanto por un centenar de ONGs dedicadas a los refugiados como por la población alemana, sobre todo después del mortífero ataque suicida con un camión bomba que el pasado 31 de mayo que dejó más de 150 víctimas e hirió a otras 463 en la zona de alta seguridad de Kabul. Berlín tuvo que aceptar la gravedad de la situación y suspender las deportaciones de forma temporal.

Con todo, también cabe mencionar que Alemania es el el tercer país con el mayor índice de acogida de afganos del mundo, según datos de ACNUR, con 46.300 personas, por detrás de Pakistán (que es a la vez emisor y receptor de refugiados) e Irán. El Gobierno de Merkel recibió 745.545 solicitudes de protección internacional en 2016, de las cuales, 127.892 procedían de afganos, lo que representan cerca de la mitad del total (331.190) de solicitudes de este país en la Unión Europea. Debido a la elevada cifra de peticiones recibidas procedentes de Afganistán, la Unión selló en octubre de 2016 un acuerdo para que este país aceptara a un número ilimitado de conciudadanos a cambio de ayudas.

Países en conflicto

Afganistán, sumido en un conflicto que nunca termina desde la guerra iniciada por Estados Unidos en 2001, vive, en palabras de un estudio firmado por la Comisión Europea (pdf), “un deterioro de la seguridad con niveles récord de ataques terroristas y víctimas civiles (más de 11.000 en 2015), agravado por un deterioro de la situación económica”. Más del 80% de los jóvenes van encaminados hacia el desempleo y la pobreza, advierte la CE.

En Grecia hay más de 20.000 afganos en el limbo”

Paloma Favieres

Coordinadora estatal del servicio jurídico de CEAR

En lo que va de año, Pakistán, con el 41,69% de sus peticiones rechazadas en Europa, ha visto morir a más de 150 personas en atentados terroristas, algunos de ellos reivindicados por Estado Islámico. Los sufíes han sido objetivo de los talibanes y extremistas en Pakistán con frecuentes acciones contra sus templos, entre ellos los sangrientos ataques suicidas en la primera quincena de febrero. El país, no obstante, ha experimentado una disminución de la violencia desde el inicio en 2014 de una operación militar en las zonas tribales, que continúa en la actualidad, y ha dejado un millón de desplazados internos. En 2016, 92.705 pakistaníes solicitaron protección internacional a la UE.

Irak, nación de los casi 230.000 solicitantes de asilo a la UE el año pasado, también vive sumido en un conflicto armado sin fin desde que la coalición internacional liderada por Estados Unidos invadiera el país para derrocar al régimen de Sadam Husein. La ACNUR ha alertado de que su situación irá a peor si no se hace algo al respecto.

Una mujer iraquí desplazada lleva un saco mientras llega al campamento temporal ubicado en el hotel Nineveh International en Mosul Una mujer iraquí desplazada lleva un saco mientras llega al campamento temporal ubicado en el hotel Nineveh International en Mosul (AFP)

La presencia de Estado Islámico (concentrada en su bastión de Mosul, donde se libra una gran ofensiva para derrotarlo), unida a la pérdida de puestos de trabajo derivada de la crisis del petróleo y a la llegada de refugiados sirios al país -casi 250.000 según los datos de esta agencia de la ONU-, hacen que la situación actual en Irak sea “muy complicada”, explicó a principios de año el representante de la agencia antes de hacer un llamamiento a que se le otorgue la “misma importancia” que a la situación en Siria.

En cuanto a Nigeria, con más de la mitad de solicitudes tramitadas y rechazadas en la Unión, es testigo de una ola de violencia desatada que azota la región bajo el yugo de Boko Haram y que ha dejado más de 50.000 muertos. Como recuerda el corresponsal en África de La Vanguardia, Xavier Aldekoa, en los últimos tres años, el grupo extremista islámico ha realizar más de un centenar de ataques suicida.

El papel de España

El año pasado se alcanzaron alarmantes cifras en materia de refugiados, además de registrarse el máximo histórico de personas desplazadas en el mundo, con más de 65,6 millones que huyeron tanto dentro como fuera de su propio país, según Informe Mundial de Tendencias de desplazamiento forzado que publicó ACNUR ayer lunes, en motivo del Día Mundial del Refugiado que se celebra este martes, también España marcó un hito en cifras de acogida.

Informe Anual de 2017 de CEAR

Espala sólo reconoció como refugiadas a 355, la mayor parte originarias de Siria, Pakistán, Eritrea y Palestina”

El Gobierno español otorgó en 2016 alguna forma de protección internacional a 6.855 personas. No obstante, tal y como detalla el Informe Anual de 2017 de CEAR, España sólo reconoció como refugiadas a 355, la mayor parte originarias de Siria, Pakistán, Eritrea y Palestina. Este pequeño grupo se regirían con los criterios establecidos por la Convención de Ginebra, es decir, personas con temores fundados de persecución por su raza, religión, nacionalidad, pertenencia a grupo social o por su opinión política. Asimismo,“se trata apenas del 3,4% de las personas afectadas por las solicitudes resueltas, un porcentaje muy distante de los de Alemania (41%) o Francia (21%)”, detalla el estudio.

El resto recibió la protección subsidiaria, que benefició a 6.500 personas, frente a las 800 de 2015. De ellas, 6.160 procedían de Siria. CEAR considera “positiva la protección internacional que el Ejecutivo otorgó a las personas refugiadas de Siria”. Sin embargo, ve “preocupante que negara ese mismo trato a quienes escapan de otros conflictos gravísimos, como los de Ucrania o Malí”.

Reconocimiento de la protección internacional por país en España 2016 Reconocimiento de la protección internacional por país en España 2016 (CEAR)

Respecto a Mali, nacionalidad a la que España rechazó todas las solicitudes, Fervieres explica la política adoptada por el Ejecutivo español: Desde el aumento de solicitudes procedentes de este país en 2012 y 2013, España primero denegó las peticiones a las personas procedentes del sur del país porque entendía que el conflicto estaba en el norte. “Pero ahora la situación se da por normalizada y si se deniegan todas las peticiones”, añade. Entre los otros países que también han sido rechazados se cuentan Argelia, Colombia y Venezuela.

Además, en 2016 España cumplió con solo el 8% del compromiso de reubicación y reasentamiento, cuyo fin de plazo termina en casi tres meses. A nivel europeo el cumplimiento asciende a un 20%. Mientras, 1.800 personas ya han perdido la vida en el mar Mediterráneo en lo que va de año, una cifra que se prevé que supere las más de 5.000 muertes del año pasado.

“Una pequeña minoría de las personas que huyen en el mundo lo hacen a algún país europeo y, sin embargo, la UE es incapaz de cumplir sus compromisos de mínimos y apenas mueve un dedo para que el Mediterráneo se convierta en una fosa común cada vez más grande”, sentenció la secretaria general de la entidad, Estrella Galán, durante la presentación del informe la semana pasada.

Una pequeña minoría de las personas que huyen en el mundo lo hacen a algún país europeo y, sin embargo, la UE es incapaz de cumplir sus compromisos de mínimos”

Estrella Galán

Secretaria general de CEAR

Las mujeres sirias con sus hijos hablan entre ellas en el campo de refugiados de Ritsona, a unos 86 kilómetros al norte de Atenas Las mujeres sirias con sus hijos hablan entre ellas en el campo de refugiados de Ritsona, a unos 86 kilómetros al norte de Atenas (AP)
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