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Estrasburgo, la segunda parte del pacto

No ha tenido que sentarle bien a Sánchez -en pleno viaje de vacaciones pagado por todos nosotros a California-, que la Justicia que tanto detesta diga que el rescate a la aerolínea Plus Ultra es improcedente; de la misma forma que hubo de revolverle las tripas que el Constitucional sentenciara que su elección instrumental del estado de alarma fuese tan inadecuada como ilegal; como hubo de crearle incomodidad que el Tribunal de Cuentas reclame a sus socios parlamentarios más de cinco millones de euros en avales a cuenta de la malversación ligada al ‘procés’. Son cosas que pasan cuando hay jueces que no se dejan drogar por el polvo del camino.

Una voz interior le dice que su estabilidad pasa por poner todo el andamiaje del Estado al servicio de las exigencias de sus socios. Entendámoslo: solo puede poner aquello que no le convierta en un delincuente; aunque eso es mucho. ¿Cuál es la gran entrega que Sánchez piensa orquestar para que esos veleidosos diputados sigan apoyando -a veces con la nariz tapada- cada decreto y ocurrencia de la factoría de sueños resecos de La Moncloa?

Sánchez indultó a los condenados por sedición. Pero ahí no puede acabar la cosa, ya que cuelga otra condena en la sentencia, y es la inhabilitación por algo más de una decena de años. Eso impide al Mandela catalán ser candidato a la presidencia de la Generalitat. Junqueras hizo sus cálculos: yo estoy un par de años en la cárcel, por supuesto en régimen de alojamiento y desayuno, con salidas regulares, y alimento el aura de héroe de la independencia que preciso para ser la referencia de la Cataluña independentista. Sanchez me sacará porque no tiene más remedio. Pero ahora alguien tiene que hacer algo para que yo pueda ser cabeza de cartel en unas elecciones. ¿Qué temen los magistrados del Tribunal Supremo, una vez digerido que, contra su criterio, se indultara a los condenados?

Que sea el Tribunal de Estrasburgo el que lamine su prestigio declarando improcedente la condena a los delincuentes del ‘procés’. ¿Y por qué razón iba a decir eso Estrasburgo? Por la razón que cuelga de las actuaciones del Gobierno. Si usted, juez de Estrasburgo -sin necesidad de que esté entre ellos el mamporrero de López Guerra, aquél que hizo lo posible para favorecer a su mentor Zapatero en la liberación de los presos de ETA pendientes de la doctrina Parot- los mensajes que recibe es que el Gobierno de España indulta a los condenados, pacta con ellos mesas de diálogo, promete desmontar el delito de sedición por el que fueron condenados, habla repetidamente de venganza y revancha para calificar la actuación del Alto Tribunal y atiende a los votos particulares de magistrados como Xiol o Balaguer, lo más fácil es que desmonte la sentencia del tribunal que presidió Manuel Marchena.

Es una indecencia, claro, pero forma parte del pacto. Así Junqueras podrá trabajar a gusto a cambio de unos meses más de este insolvente al frente del Gobierno español. Denlo por hecho.

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