Estrella Morente: “Mi única bandera es mi flamenco”

Estrella Morente (Granada, 1980) regresa al Palau de la Música este martes con un magnífico sexteto para celebrar tres lustros de una carrera brillante y fructífera en la que ha tocado todo tipo de palos. A sus 37 años, la hija mayor del maestro Enrique Morente considera un regalo poder regresar a una escenario tan plagado de recuerdos para ella, pese a la agitación política que vive la ciudad.

Vuelve al Palau para inaugurar el festival ‘De Cajón!’… Llego con una ilusión enorme. Aunque he venido en muchas ocasiones, para mí es siempre como la primera vez. Mi relación con el Palau se remonta a muy atrás, a cuando era niña y venía con mi padre, y veía recitales de cante maravillosos, de él y de otros artistas. También vi cosas clásicas porque mi padre nos llevaba a todas partes a disfrutar y a enriquecernos. El Liceu y el Palau son templos de la música, catedrales universales. No solo son de lo mejor de Catalunya y España, sino del mundo entero.

¿Será un concierto especial? Se están viviendo momentos de muchos cambios. Pero no opinaré sobre la situación política, porque no me siento preparada. En este momento mi único objetivo es aferrarme a la cultura, que nos explica de dónde venimos y hacia dónde vamos. El arte está por encima de todo, no tiene escudos ni banderas, no tiene patria. El arte es del aire, forma parte del respirar, del sentir. Mi única bandera es mi flamenco, mi verdad.

¿Cómo se vive la crisis catalana desde fuera? Es curioso. Para mí, musicalmente se cierra un ciclo importante en muchos sentidos. Y viendo cómo se mueven los tiempos, siento que también se cierra un ciclo histórico tras el cual nada quedará igual. No sé adónde vamos, pero sí creo que se abre otro ciclo, otro momento diferente.

“No sé adónde vamos, pero siento que se cierra un ciclo histórico tras el cual nada quedará igual”

¿Qué repertorio interpretará? Querría cerrar esta etapa con una recopilación de momentos importantes y maravillosos vividos con el Palau lleno. Para mí esos conciertos han sido mucho más que alimento para el alma. Cantaré, por ejemplo, ‘Moguer’, ese poema de Juan Ramón Jiménez musicado por Enrique Morente, y ‘En el alto del cerro de Palomares’. Y también ‘Entre dos sombras’, un poema de Javier Egea con música de Piazzolla que para mí no es un tango, para mí es Argentina. Es importante cantarlo en este momento porque la letra es muy hermosa: “El mapa señalado con dos cráteres, corazones escritos con soledades”. La música será el hilo conductor de mis sentimientos y, como siempre, un altavoz del diálogo, la paz y la cultura. 

 

¿Cuál es su posición respecto al manifiesto ‘Andalucía por el diálogo’ firmado por gente como Caballero Bonald, Benito Zambrano, Baltasar Garzón y Kiko Veneno, entre otros? Lo primero, decir que lo desconocía, porque he optado por alejarme de todo ese exceso informativo. Si conectaba con él no podía centrarme en mi repertorio en el Palau.  Además, tengo otros compromisos profesionales y para mí es muy importante rendir en el escenario. Necesito tener la cabeza metida al máximo en mi obra. Eso no significa que mire para otro lado o que sea una ignorante, pero me he prometido aislarme. No quiero que nada mueva mi barca, que ahora mismo es el arte y la cultura. A través de ellas expresaré mis ideas en el Palau. 

Su mensaje será musical. Mi cante es mi forma de reivindicar mi sitio en la sociedad. Puede que me equivoque, y valoro la entrega y valentía de quienes alzan la voz para defender lo que ellos creen y consideran que va a ser bueno. Valoro que sean firmes en sus ideas, pero a mí lo único que me da realmente la convicción de lo que quiero ser es mi flamenco. Cuanto más concentrada esté, más podré aportar a través de mi música, y esa es la mejor manera en que puedo ayudar, porque yo no tengo la solución…

Ni usted, ni nadie. Pero muchos prometen tenerla y eso me asusta mucho. Quienes piensan que la tienen, por un lado o por el otro, me preocupan. ¿Cómo se puede tener la seguridad y la osadía de creer que uno está en posesión de la verdad? La única verdad está en el arte.

“¿Cómo se puede tener la osadía de creer que uno está en posesión de la verdad? La única verdad está en el arte”

¿Trabaja en un nuevo disco? En uno, no; en varios. Como hago varias cosas a la vez, a veces se acumula todo y es difícil dar prioridad a un proyecto. Ando preparando un disco en directo con Rafael Riqueni y, a la vez, estoy metida en un disco de estudio que alterno con mis actuaciones, entre las que hay un compromiso que me entusiasma: una gira con Ainhoa Arteta. Además de ser una de las voces líricas más importantes de nuestro país, para mí ha sido un descubrimiento como persona. Ainhoa es una delicia.  

¿Tanta empatía necesita con colaboradores? Claro, siempre. La parte humana es la más importante. Si eres buena persona y no eres buen artista, tienes posibilidades de salir adelante. Al revés, si eres muy buen artista y no vales como persona, para mí no vales un duro. Valoro más el ser humano. No hay cosas más bonita que acostarte con la conciencia tranquila. Valoro más eso que ser el más guapo, el más rico, el más famoso, el más exitoso o el que hace más pódiums. A mí me interesa subir al pódium de mi conciencia para dormir mejor cada noche.

También le espera un recital con el pianista Javier Perianes en Portugal. Sí, con las siete canciones de Falla y el repertorio de canciones populares recogidas por Federico [García Lorca] y la Argentinita. He tenido la oportunidad de trabajarlas de manera especial con el maestro Perianes, que además de ser un estudioso de la obra de Falla es muy meticuloso con la partitura. Musicalmente me ha ayudado muchísimo a entender cosas que las flamencas tal vez nos inventábamos antes. Me ha dado la oportunidad de conocer una forma diferente de interpretar estas obras. No hay nada mejor que cuando los músicos con los que trabajas te responden, te emocionan, te sorprenden.

Enrique, su hermano pequeño, acaba de su primer disco en solitario. ¿La competencia ha crecido en casa? La verdad es que Enrique ha superado todas las expectativas. Tiene la afición y las ganas de aprender de los maestros para luego proyectar lo que tiene en la cabeza. Él es el futuro porque le veo un ansia brutal de avanzar. Quiere conocer todos los instrumentos. Tocar la guitarra, instrumento que estudió, le va muy bien. Es el primer cantaor que toca en el escenario. Algunos han cantado alguna letra pero nunca ha habido un cantaor que toque y cante como hace este chaval. Se lo ha tomado muy en serio y eso me entusiasma, la verdad.

El próximo 13 de diciembre se celebrará el séptimo aniversario de la muerte de su padre. ¿Suele hacer su familia algo especial ese día? Siempre que se acercan esas fechas prefiero no existir. Hasta dejo el móvil. No me comprometo a actuar o hacer algo profesional ese día porque nunca sé cómo voy a estar. Es tanto el dolor que no tengo palabras. En la vida pasan cosas que jamás deberían ocurrir. Pero la vida has de vivirla porque es un espectáculo y formamos parte de él. Cada día se presenta de forma diferente. Ahora vivimos este cambio radical en nuestro país. No sabemos qué ocurrirá, pero nada se quedará como estaba.

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