¿Existen países más felices que otros? La ciencia responde

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Cada cierto tiempo se publican encuestas y trabajos que nos hablan sobre cuáles son los países más felices del mundo. Pero, si pensamos científica y analíticamente, ¿hay algo de cierto en estos datos?

La ciencia ha estudiado el estado del bienestar en diversos países. Para ello, se basa en indicadores como la salud, la libertad, el apoyo social al individuo o la libertad real que se le otorga a cada miembro. A través de estas mediciones se establecen cuáles son las naciones más felices del planeta.

Sin embargo, existen estudios cuyos datos indican que estas mediciones no tienen sentido ni base alguna. El último en publicarse pertenece a la Universidad Nacional de Australia, que pone en entredicho estos factores y los elementos que se usan para los análisis.

Según el estudio, la desigualdad existente dentro de estos países tiene una influencia sobresaliente. Es decir, que el mito de los países más felices del mundo se caería por su propio peso.

Así pues, ahora se cuestiona la validez y la utilidad real de estos estudios y encuestas, por lo que las comparaciones de felicidad no son tan interesantes. Según el estudio, el bienestar emocional en estas naciones no es muy diferente entre unas y otras.  

Cómo lograr países más felices

Este último estudio revela que la mejor forma de abordar la felicidad de los habitantes de un país sería reduciendo estas desigualdades. Para ello, un primer paso sería apostar por salarios dignos y ajustes en el coste de la vida diaria.

Es decir, el objetivo de sus gobiernos tendría que ir dirigido a paliar las brechas sociales, promoviendo ciudadanos que vivan holgadamente con sus ingresos. Este hecho sí que tendría base y se notaría en la mejora de la felicidad individual de las personas.

¿Cómo se ha llegado a la conclusión de que un país pueda ser más feliz que otro hasta ahora? Analizando indicadores que se consideran de bienestar, incluyendo marcadores como la confianza, la satisfacción, la vitalidad o el sentimiento de pertenencia.  

Pero el nuevo estudio afirma que la confianza o la autoestima en realidad no se relacionan con la nación en la que vive cada individuo. Es decir, que no servirían para analizar los niveles reales de felicidad.

Sin embargo, sí que hay medidores que podrían ser interesantes, como el producto interior bruto, la confianza en los sistemas judiciales y políticos o la tasa de desempleo. De hecho, de los indicadores usados hasta ahora, solo el de la satisfacción con la vida difiere entre los diversos países, por lo que estos estudios no proporcionan una imagen completa de la felicidad de los habitantes.