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Ferrovial renueva el alcantarillado de Londres

El esqueleto del alcantarillado de Londres, construido en la época victoriana, está cada vez más cerca de ser renovado. Las obras del túnel Thames Tideway avanzan a pasos agigantados y se estima que en 2024 estarán terminadas. Este proyecto cuenta con la participación de Ferrovial Agroman, que se adjudicó la construcción del tramo más largo y volverá a conectar el río Támesis con los londinenses.

Detrás de la construcción de esta infraestructura, se esconden importantes cifras: tendrá una extensión de más de 25 kilómetros de longitud y siete metros de diámetro y recorrerá el Támesis a 60 metros de profundidad. Todo ello supondrá una inversión de 4.200 millones de libras -más de 4.800 millones de euros-.

El ‘súper alcantarillado’ deja además otras cifras para la ciudad, ya que tendrá un impacto positivo en la economía de la capital británica: dará empleo a más de 4.000 personas durante el periodo de construcción del mismo y supondrá una aportación al Producto Interior Bruto (PIB) por la producción de materiales para la obra, ya que son fundamentalmente locales.

Después de más de 100 años, el sistema de alcantarillado comienza a tomar otra forma: el actual se creó en 1858 y fue construido por Joseph Bazalgette. Entonces, la ciudad británica de Londres tenía dos millones de habitantes, hoy suma más de ocho millones y para 2022 se espera que cerca de 9,4 millones residan en la ciudad. Para hacer frente a este aumento de población, se ‘levantarán’ cerca de 600.000 viviendas nuevas y la red de alcantarillado necesita ser mejorada para hacer frente al problema de desbordamientos que se producen, a día de hoy, en más de treinta puntos de la red.

Las obras del Thames Tideway Tunnel tienen una duración prevista de siete años. La constructora española se adjudicó el principal de los tres contratos en los que se ‘troceó’ el túnel: junto con la compañía británica Laing O´Rourke Construction, Ferrovial se encargará de la región central, que ocupa un total de 12,7 kilometros de longitud, desde Fulham hasta Blackfriars.

El tramo oeste fue adjudicado al conglomerado formado por Bam Nuttall, Morgan Sindall y Balfour Beatty; mientras que la región este fue entregada al consorcio empresarial formado por Constain, Vinci Construction Grands Projects y Bachy Soletanche. En concreto, se requerirán 24 zonas para la construcción, once de las cuales se encuentran a la orilla del río Támesis. Para llevar a cabo este gran proyecto, Tideway cuenta con el respaldo de socios privados que se encargarán de las diferentes fases del túnel.

Ferrovial, protagonista

La constructora española tiene un papel protagonista en el proyecto que envuelve a uno de los ríos más icónicos del mundo. A través de su filial británica Amey se encargará además de la integración del sistema informático y de comunicaciones que permitirá el mantenimiento, control y generación de informes sobre el proyecto.

El contrato adjudicado también incluye la construcción de ocho pozos, seis túneles de conexión, alcantarillas, cámaras de interceptación y válvulas. De esta manera, codo con codo con Laing O’Rourke se encargará de construir el tramo central por 746 millones de libras -aproximadamente 1.050 millones de euros-, una cifra superior a la que Bazalgette empleó para construir ‘las cloacas’ de Londres.

Construcción del sistema de Bazalgette (Foto: Ferrovial)

Reducir en un 90% los vertidos

Más allá de la transformación que supone la modernización de esta red, este proyecto también tiene un fondo social y ecológico. “Es un proyecto medioambiental que pretende reducir en un 90% los vertidos que hay actualmente en el río Támesis, de los 55 millones de toneladas que se vierten durante el año”, explica Mariano de Andrés, director de Construcción – Thames Tideway Tunnel (Sección Central) de Ferrovial Agroman.

Al interceptar las aguas residuales antes de que regresen al río, el túnel ayuda a evitar la contaminación periódica, ya que las aguas residuales pueden permanecer en el río hasta tres meses antes de que el flujo de la marea lo saque al mar. “Vamos a interceptar la red de colectores en diferentes puntos del Támesis para que cada vez que suceda esto, en lugar de soltarlo directamente al río, lo lleve por unos tubos a unos pozos situados a 60 m de profundidad y, a su vez, unos túneles de conexión van a llevar todo esa agua sin tratar a túneles principales y, al final, a la planta de tratamiento”, subraya Ricardo Ferreras, director de Proyecto – Thames Tideway Tunnel (Sección Central) de Ferrovial Agroman.

El nueveo túnel es uno de los grandes proyectos de la capital que servirá para mejorar el impacto medioambiental, la salud y seguridad de sus habitantes y contribuirá a un impacto positivo en la economía. La construcción de este túnel forma parte de un programa más amplio de obras de mejora de Thames Water cuyo nombre es London Tideway Improvements. Este programa incluye, además, cinco obras de tratamiento de aguas residuales en la capital británica y la construcción del Túnel Lee.