FG se prepara para presidir Fundación BBVA y dejar a Torres en el banco

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Francisco González, actual presidente del BBVA, seguirá los pasos de otros dirigentes españoles y pasará a presidir la Fundación del banco cuando en 2019 cumpla 75 años, edad límite que marca el Banco Central Europeo (BCE) para abandonar la presidencia de una entidad.

Este es el objetivo de González y así se lo comunicó a los accionistas importantes del banco en la llamada ‘prejunta’ que la entidad celebró el 16 de marzo en Bilbao. Según las fuentes consultadas, González aseguró que se iría a la Fundación y dejaría el banco si los inversores no le pedían que se quedara.

Una frase hecha, sin más intención, puesto que los estatutos del BCE son rotundos. El futuro que diseña González, como ya han hecho Isidre Fainé en Caixabank o César Alierta en Telefónica, es presidir la Fundación y proponer a una persona de su confianza para la presidencia del banco a partir de 2019.

Esa persona, según dejó entrever en la Junta ya en público con todos los accionistas en Bilbao, es Carlos Torres, actual consejero delegado de la entidad. Según publicó este lunes El Confidencial, la decisión de proponer a Torres para la presidencia del banco al BCE para que de su visto bueno ya está tomada y se hará en próximas fechas.

Carlos Torres goza de una buena reputación en el mundo empresarial español como cabeza privilegiada y persona responsable. Fue mano derecha de Manuel Pizarro en Endesa hasta la llegada de los italianos de Enel.

El BCE tiene la palabra

A partir de que se formalice la petición del consejo del BBVA, el BCE tiene la última palabra y no siempre coincide con los deseos de la entidad. Por ejemplo, en el caso de Fainé el designado por el banco europeo fue Jordi Gual, hasta entonces Jefe del Servicio de Estudios, que dejó en la cuneta a Gonzalo Gortázar.

Con el paso de González a la Fundación se pone fin a una generación de dirigentes que han marcado una época y del que solo queda Amancio Ortega en Inditex. En el aire queda el futuro de Bankia y el proceso de fusiones a nivel europeo que reclama el BCE.