Fronteras vacías en Ceuta para evitar las avalanchas de inmigrantes

El paso para las mercancías en Ceuta está cerrado hasta el 16 de agosto para que permitir que los agentes se concentren en los puntos de conflicto

De camino al paso fronterizo de Tarajal los bultos de los porteadores languidecen como fantasmas en los márgenes de la carretera. Han sido abandonados, aunque permanecen con vigilancia. La clausura de la frontera al tráfico de mercancías entre Ceuta y Marruecos hizo que algunos cargadores tuvieran que dejar sus paquetes a este lado de la valla. El pasado jueves 10 de agosto el Gobierno de España decretaba el «cierre parcial» del paso fronterizo, ante «la presión migratoria», hasta el próximo 16 de agosto.

Una avalancha de 187 inmigrantes había conseguido saltar las barreras e introducirse en España por la falta de efectivos para repelerlos. El tráfico de mercancías quedó entonces prohibido para poder destinar los cinco grupos de antidisturbios de Tarajal II y el refuerzo de los 80 Grupos Rurales de Seguridad (GRS) de Guardia Civil al control de los puntos de conflicto. «Las unidades que vigilaban el paso de mercancías y la seguridad en el acceso de los porteadores se han destinado a controlar las avalanchas por la noche», explica Jesús González Miaja, portavoz del Sindicato Unificado de Policía en Ceuta, que dice que la medida «está teniendo éxito».

«Ese día se va a liar»

Esto hizo que el paso de productos de España a Marruecos quedara prohibido. No al revés. A la salida de la frontera en Ceuta se puede ver a varias mujeres marroquíes introduciendo hortalizas en España. Sin embargo, no se puede pasar nada de lo que se compra en Ceuta a Marruecos, de momento, hasta el próximo 17 de agosto, cuando se volverá a abrir todo. «Se registran los coches y, si llevas una bolsa de compras, la requisan», explica Rocío Novoa, una de las comerciantes del polígono Tarajal anexo a la frontera.

El paso para los porteadores de mercancías en Tarajal II está desierto. Las persianas están bajadas, no hay presencia policial y las vallas que marcan las filas de personas están vacías. «Es viernes y no hay porteo, pero será así hasta que abran. Ese día se va a liar», explica un taxista junto a la valla que separa Tarajal II del polígono Tarajal.

Los efectivos están destinados a la vigilancia de los puestos del Tarajal y Benzú, por donde las estimaciones oficiales apuntan a que 30.000 personas pasan de forma diaria a trabajar en Ceuta. La Guardia Civil se ocupa de los diferentes puntos de salto en la valla, como Finca Berrocal o Sidi Ibrahim. «Esta noche va a haber jaleo», asegura uno de los cambistas ilegales, que espera a los turistas marroquíes en la entrada a Ceuta para cambiar dírham por euros previo pago de una comisión. El hombre no se identifica porque se dedica a una actividad ilegal, el cambio de divisas en una forma de estraperlo fronterizo, pero avisa: «Esta noche van a intentar cruzar 600 subsaharianos. Se va a montar gorda». En el polígono de Tarajal un comerciante apunta lo mismo. «A partir de las 20:00 horas van a saltar la valla», asegura. La información está en la calle. Todo el mundo sabe cuándo se van a producir las avalanchas y por dónde, porque hay que estar prevenidos en el lado español por si tienen éxito.

«El bosque que hay detrás de las montañas está lleno de gente esperando para saltar», dice el cambista, que apunta por el dedo a la zona de Beliones en territorio marroquí. La cifra oficial de la Policía Nacional es que 1.500 subsaharianos están en el bosque esperando al salto. Unos 500 trataron de hacerlo el pasado viernes por la noche, como avisaban en la calle, pero fueron repelidos por las autoridades marroquíes en los pasos fronterizos –no llegaron a la parte española– y los GRS de la Guardia Civil en la valla.

El salto habría sido un éxito de haber estado abierto el tráfico de mercancías, ya que los efectivos españoles no hubieran estado controlando el perímetro, sino fiscalizando el paso de los porteadores en Tarajal II durante el día. En la Comisaría de Policía Nacional de Ceuta explican que diariamente pasan uno 70 subsaharianos para hacer la ficha policial. «Son los que consiguen entrar y están en el CETI –Centro de Estancia Territorial de Inmigrantes–», apunta el agente que los recibe, que explica que lo único que se les hace es una ficha para tenerlos identificados «por si hay algún problema».

La evaluación oficial marca que más de 3.000 personas cruzan diariamente por Tarajal II con productos adquiridos en el polígono industrial. Los paquetes pueden pesar más de 60 kilos y los turnos de paso de la frontera se hacen dividiendo hombres y mujeres. Los varones tienen acceso lunes y miércoles. Las mujeres, por su parte, los martes y los jueves. El volumen ha obligado a cerrar para controlar las avalanchas. «En Ceuta hacen falta, al menos, un centenar de policías en la Nacional», apunta González Miaja. «El personal de la Guardia Civil está al completo, pero hacen falta más agentes. Ha habido que cerrar a las mercancías para poder parar los intentos masivos de entrada», señala Juan Amado, portavoz de la Asociación Española de Guardia Civil en Ceuta. Los grupos destinados ahora para repeler los saltos, coordinados en varios puntos de la frontera, fiscalizan también de forma habitual el paso de 12.000 vehículos diarios que pasan a comprar.

La medida tiene un impacto económico negativo. «Ceuta vive de lo que vende a Marruecos», explica Rocío Novoa, que señala que desde que se decretan cierres en la frontera de una forma, más o menos, habitual las naves están cerrando. «Toda la parte anexa a Tarajal II está prácticamente sin actividad. El comercio ha caído un 90 por ciento desde que se cierra la frontera cuando hay peligro de avalanchas. Si los costes de mantener el negocio en esta zona son del 13 por ciento, muchas compañías están trabajando con pérdidas», remarca la empresaria.

Descenso del comercio

Las facturaciones, según los comerciantes en el centro de Ceuta, pueden pasar en los días de clausura de 14.000 a 3.000 euros «porque no hay flujo de marroquíes en las tiendas». «En el ferry también se nota. Los marroquíes que bajan de Europa o de otras partes de España no lo hacen a través de Ceuta los días de cierre. Cuando llegan a Algeciras cogen el barco hacia Tánger para evitar problemas», explican en la operadora FRS, que estiman que las pérdidas por la clausura pueden llegar al 8 por ciento.

Loading...