Gaspar Noé: “Me llaman tarado o provocador, pero eso son solo adjetivos”

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Las películas de Gaspar Noé (Buenos Aires, 1963) son contraindicadas para los espíritus sensibles. La violencia y el sexo brotan sin filtro y las deserciones de público indignado suelen ser moneda corriente en sus proyecciones, como sucedió en su día con la atroz escena de la violación en ‘Irreversible’ (2002), nueve minutos de tortura en una sola toma sin cortes; o con las eyaculaciones en primer plano y en 3D de ‘Love’ (2015). En cualquier caso, y más allá del escándalo, en el que Noé parece disfrutar como un niño con cara de malo, el cineasta francés de adopción es uno de los grandes nombres del cine europeo. Este viernes ha presentado en Sitges, dentro de la sección oficial, ‘Clímax’, alucinógeno ‘trip’ visual y musical en el que un grupo de bailarines cae de bruces en el infierno después de tomar un ponche de sangría al que alguien mete un éxtasis o algo parecido.  

Más allá del ejercicio de estilo visual, ¿pretendía lanzar un mensaje a los jóvenes sobre lo peligroso que son el alcohol y las drogas?
Más bien sobre el descontrol etílico. Cualquier persona que haya salido mucho de fiesta habrá pasado por situaciones duras a lo largo de su vida. Yo he tenido experiencias con las drogas, pero las peores que he vivido están estrechamente ligadas a las mezclas y los excesos de alcohol. Gente que habla mal a su novia y se acaban pegando y al día siguiente el cerebro le borra esos malos recuerdos porque nadie quiere tener una mala imagen de sí mismo. En este sentido, sí, creo que mi película la podrían ver jóvenes de una forma instructiva.

Su cine, señor Noé, ha sido siempre sinónimo de escándalo o provocación, de incomodidad. Usted tiene muchos detractores. ‘Climax’, sin embargo, ha sido elogiada de forma unánime. ¿Qué le parece?
Bueno, supongo que hay una parte en ‘Clímax’  mucho más alegre que en mis películas anteriores. La mayor parte de ellas empiezan siendo un drama y acaban siendo un drama. Aquí hay drama, diversión, terror y mucho baile. Pero en todo caso, creo que la gente se toma demasiado en serio mi cine. Hace poco vi un trozo de ‘Solo contra todos’ (1998) y, vista con el tiempo, no entiendo el escándalo. ¡Si es muy divertida, muy de hunor negro! Podría ser de Berlanga o de Buñuel.

¿Se siente con la misma rabia que hace 20 años, cuando hizo, precisamente, ‘Solo contra todos’ o ‘Irreversible’?
La única diferencia que hay son 20 kilos (ríe a carcajadas).

“Yo he tenido experiencias con las drogas, pero las peores que he vivido están estrechamente ligadas a las mezclas y los excesos de alcohol”

La corrección política le parece una lacra de nuestro tiempo?
(Reflexiona durante unos segundos) Correcion política… No sé qué es ni la corrección. ¿Qué es lo correcto? Los directores de escuela o los curas te dicen que tienes que ser correcto cuando eres niño. Lo que sí que hay son políticas correctas, como una censura colectiva aplicada por gente a la que le conviene. Por ejemplo, en Estados Unidos se eliminaron los chistes racistas en nombre de la corrección cuando la verdad es que son muy divertidos, tienen muy mala leche. El humor grueso es divertido. Pero hoy ya no se pueden hacer chistes sobre otros grupos sociales. A mí un español me cuenta un chiste de argentinos y me pongo malo, pero si lo cuento yo me divierto mucho.

Le quería preguntar por…
¿Sabes cómo hace un argentino para suicidarse? Salta desde su ego (ríe a mandíbula batiente).

Le decía que…
¿Y sabes cómo empiezan todas las cartas de amor escritas por un argentino. Yo sé que me amas (vuelve a reír sin freno y enciende un cigarrillo).

Mi pregunta era sobre de dónde le viene la idea de hacer ‘Clímax’.
Tenía la idea de hacer algo sobre el descontrol de un grupo grande. En diciembre vi a un ‘voguing ballroom’ en París y me divertí tanto viendo a estos tíos y tías bailando, saltando y gritando que dije “puta, hace años que no veo una fiesta tan sana y divertida”. La gente no estaba ni siquiera borracha. Me di cuenta de quería filmar a esos bailarines. Rodamos en 15 días.

¿Le gusta bailar?
Me encanta. Me gustaría bailar como ellos. No tengo nivel. Me encanta nadar también. Tampoco nado bien, pero me encanta. Son mis actividades favoritas para relajar el cuerpo. Dormir, hacer el amor y meterse en la sauna también, pero las actividades que me expanden más serotonina por el cuerpo son bailar y nadar. Me olvido de mí mismo cuando bailo. Suelo ir a clubs en París. 

¿Por qué utiliza la sangría como catalizador del desastre?
Las primeras veces que me emborraché en mi vida fue con sangría. Y luego debía de tener 14 años en París, hacía fiestas en casa, preparaba sangría y emborrachaba a mis compañeros de secundaria. Algunos volvían borrachos a casa y sus padres llamaban a los míos para quejarse. Era una miniexperiencia chamánica y yo era el chamán. Así empece a entender lo que era perder el control en grupo.

“Me extraña que las películas de Eloy de la Iglesia no sean más conocidas en el mundo. Hay algunas como ‘El pico’ o ‘El diputado’ que son del nivel de Fassbinder o Pasolini”

¿Qué tipo de cine actual le interesa?
Me divirtió mucho, y no me lo esperaba, ‘The house that Jack built’, de Lars von Trier. Me pareció muy lúdica, buenísima. Hay tres o cuatro pelis por año que me interesan realmente. Últimamente me he estado mirando las películas de Eloy de la Iglesia que hay en DVD y me extraña que no sean más conocidas en el mundo. Hay algunas como ‘El pico’ o ‘El diputado’ que son del nivel de Fassbinder o Pasolini.

¿Se siente parte de aquel grupo de directores franceses que a principios del siglo XX removió el cine de género como Alexandre Aja o Bustillo & Maury o Pascal Laugier?
Los conozco y son amigos míos, pero ellos se metieron más en el género y yo estoy más… entre los géneros. No sé, ‘Climax’ es un musical, una comedia, una peli de terror. ¿Qué son las películas de Buñuel? Cuando la gente no sabe catalogar habla de cine de autor. A mí unos me llaman tarado, otros idiota, otos provocador, pero son solo adjetivos.

¿Es cierto que tiene la intención de hacer una película para niños?
Sí. Por supuesto, no incluiré nada sexual ni gore. Nada prohibido para menores. La verdad es que la vida de un niño es muy cruel. Si haces una película con niños a los que se les mueren los padres el resultado es un melodramón que hace que la gente salga llorando del cine durante horas. Con ancianos pasa lo mismo. Si haces una película con gente mayor que pierde la cabeza puede ser muy melodramática porque todos le tenemos miedo a la vejez. Casi todo los adultos tienen padres muertos o por morir o perdiendo la cabeza. Las dos cosas me tientan: hacer una con gente muy vieja o con niños muy jóvenes. En ambos casos, sin gente de mediana edad.