Inicio Actualidad George Orwell, el desequilibrio de los medios y las elecciones de 2020

George Orwell, el desequilibrio de los medios y las elecciones de 2020

Por Rodrigo Hernández Mijares.- Para comprender lo que indefectiblemente sucederá en las próximas semanas y meses, es necesario recordar que George Orwell escribió su novela 1984 inspirado en la BBC (British Broadcasting Corporation) y, en segunda instancia, por supuesto, en la Unión Soviética.

Publicado en 1949, el libro fue, en parte, consecuencia de su paso como empleado de la BBC, contra la que pronunció fuertes críticas. Recientes hallazgos confirman su desdén con más evidencia. En 2006, la historiadora Melanie Backe-Hansen declaró a The Times: «Se piensa que se inspiró en una oficina de ahí, numerada 101, para crear la Habitación 101 en su novela».

Digo «recordar», por ser amable. Muchos de nosotros, aunque poseamos títulos universitarios de las Humanidades y las Ciencias Sociales, no escuchamos esta realidad por parte de nuestros profesores. La omisión existió aun cuando 1984 fuera lectura requerida, o se hiciera referencia tanto a ella como a otra de sus novelas, Rebelión en la Granja (1945). Tampoco escuchamos que Orwell fue un socialista británico que no solamente renegó de sus compañeros, sino que los juzgó duramente. Pero a diferencia de ellos, tuvo el valor de escribir contra las barbaridades del estalinismo soviético. Superó a su tribu.

Pero no podemos decir lo mismo de la prensa, ni de las universidades. Ni siquiera de supuestos especialistas en economía y negocios que defienden las tesis de la perfección del Estado, la benevolencia de los políticos y el concepto fraudulento del llamado «bien común» perpetuado por la ciencia política.

México y la parcialidad por los demócratas

Me limito a ejemplificar esto con lo que sucede en México con respecto a las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Justamente, en México, la opinión publicada en medios masivos ha sido, por décadas, parcial a favor de los demócratas. Si hiciéramos un estudio de análisis de contenido de presuntos «expertos» sobre Norteamérica, no descartaríamos encontrar desequilibrios (de 20 a 1) tanto en la academia como en la prensa estadounidense. Ni hablar de académicos o periodistas libertarios. Seríamos una ínfima minoría.

Nombres comunes como Ana María Salazar, Arturo Sarukhán y cantidad de otros que tienen pésimo track record; venden como análisis los deseos de un futuro imaginario, negando la evidencia empírica. En foros públicos y columnas se decantan emocionalmente por personas como Hillary Clinton en 2016, como por un corrupto y senil Joseph Biden en 2020. Mientras tanto, lo hacen pasar por expertise.

La norma es que un mexicano con título universitario que lee y escucha a estas personas no logra identificar las mentiras. Tal persona ignora tanto sobre Estados Unidos que se encuentra indefensa ante la manipulación. Por ejemplo, el origen racista del Partido Demócrata. O que el presidente Reagan originó el TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte), introduciendo el proyecto desde su campaña presidencial de 1980. Y que de hecho, no solamente lo defendió hasta los últimos días de su mandato en 1988 sino que en 1993, escribió una columna en el Wall Street Journal al tiempo que se debatía su implementación en el Congreso estadounidense antes de su entrada en vigor para el primer minuto de 1994.

La desinformación y los fraudes electorales

El problema de ese mexicano altamente escolarizado no es la falta de instrucción. Es la calidad de la misma. El problema no es que no lea periódicos, revistas o no vea noticieros sino que los consulte constantemente y crea demasiado en ellos. Ante el bombardeo, es difícil distinguir la ‘malinformación’ y la desinformación. Los sesgos cognitivos propios de la naturaleza humana son bien aprovechados por los propagandistas, que venden una cómoda sensación de conocimiento fácil y rápido a su consumidor.

Llegado el momento, ya no importa el raciocinio ni la realidad. No importa el espionaje que cometieron Obama y Biden sobre la campaña de Trump desde 2015. No importan las irregularidades de las elecciones internas del Partido Demócrata contra Bernie Sanders, tanto en 2016 como en 2020. No importa la larga historia de fraudes electorales con sentencias firmes en Estados Unidos. De repente, la interferencia extranjera desapareció mágicamente. Que mueran la historia, la evidencia y el pensamiento crítico.

En una gigantesca ironía, que se escapa a los distraídos, el mismo Orwell fue entrevistado por la BBC y expresó su advertencia final: «Algo como 1984 puede suceder en realidad. Esta es la dirección en la que va el mundo presente. En nuestro mundo no habrá emociones, excepto miedo, ira, triunfo y autohumillación…no habrá lealtad excepto lealtad al partido, pero siempre existirá la intoxicación del poder». Y agregó, «siempre, en todo momento, existirá la excitación de la victoria, la sensación de pisotear al enemigo que está indefenso, si quieres una imagen del futuro imagina una bota estampándose en un rostro humano, por siempre».