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Gobierno y Generalitat abandonan a los subcontratados de…

Barcelona, 21 de septiembre de 2020 (04:55 CET)

Si alguien creía que tras el enfrentamiento entre Nissan y sus trabajadores iba a volver la normalidad a la fábrica de Zona Franca (Barcelona) estaba plenamente equivocado. Tras sellarse el conflicto laboral en la automovilística, los empleados de la principal subcontrata de la instalación, Acciona, ponen el grito en el cielo por un acuerdo que les dejó totalmente al margen. Piden responsabilidades al fabricante japonés. Y de momento ya han conseguido paralizar la vuelta a la actividad.

La planta de Nissan en Barcelona debió volver a ensamblar coches hace dos semanas, pero la huelga convocada por las aproximadamente 500 personas contratadas por Acciona ha hecho imposible el regreso de los trabajos. Como medida, la compañía nipona ya comenzó a formar a su plantilla para que ocupe los puestos vacantes y ayudar así a saldar el evidente exceso de personal que tiene actualmente debido a las bajas producciones.

La resolución del conflicto de la subcontrata no será fácil, pues ni la propia plantilla anda unida. Los trabajadores se dividieron en dos grupos. El primero, de algo menos de 200 personas, alrededor de los sindicatos; el segundo, con el resto, a través del Col·lectiu Ronda. El motivo de las diferencias: una demanda por subrogación ilegal de trabajadores interpuesta por la mayoría de empleados que el comité de empresa no secunda.

Mientras, el tiempo corre y el periodo de consultas para el expediente de regulación de empleo (ERE) que impulsa Acciona encara ya su última semana sin visos de acuerdo. Para este jueves se convocó una asamblea con la plantilla para pedir lo único que une a los dos grupos de la plantilla: Nissan debe sentarse en la mesa, pues es el único actor que puede dar alguna garantía de empleo.

Nissan teme que el conflicto de Acciona asuste a potenciales interesados

Sin embargo, el papel de la automovilística no está nada claro. Más después de que Acciona y Nissan rescindieran su contrato por presuntos incumplimientos de la segunda ante las bajas producciones que arrastra Zona Franca. Así, parece imposible que el calendario y las condiciones de bajas que pide la plantilla –ningún despido hasta diciembre de 2021 y con las mismas indemnizaciones que la automovilística– pueda satisfacerse.

Más allá de la paralización de la actividad –que podría retomarse el 28 de septiembre, según explican desde UGT a Economía Digital— el otro problema para la instalación es que la conflictividad laboral segue los planes de reindustrialización actuales. Así lo advirtió Frank Torres, el hombre designado para pilotar el cierre, en un encuentro celebrado con las administraciones, recogió El País.

Y ya no solo por el enfrentamiento de Acciona. El temor de la automovilística japones es que el resto de subcontratas presentes en la instalación barcelonesa sigan el mismo camino y la conflictividad laboral se vuelva parte del día a día en un momento en el que se trabaja para encontrar un nuevo comprador para el centro.