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Godín rescata al Atlético

El Atlético de Madrid se llevó los tres puntos en el choque frente al Athletic tras vencer 3-2 al cuadro bilbaíno con una remontada incluida. Se pusieron los visitantes dos veces por delante con los goles de Williams, pero los tantos de Thomas, Rodri y Godín dieron el triunfo a los del Cholo Simeone.

Se viene el parón de selecciones, y gracias a Dios para el Atlético de Madrid. Un tiempo que el Atlético gana para que el Cholo Simeone recupere a los futbolistas que aún rondan la enfermería rojiblanca. Diego Costa y Godín volvían al once, pero los Koke, Savic, Lucas, Lemar o Giménez continúan entre algodones. Así, el cuadro colchonero salía con un once en el que militaba Oblak bajo palos, Arias y Filipe en las bandas, con Godín y Montero como centrales. Rodri, Thomas, Saúl y Correa conformaban el centro del campo y la responsabilidad de los goles recaía en Antoine Griezmann y Diego Costa.

Ambos equipos llegan en estados de formas muy diferentes. El Atlético, entre los primeros puestos de la clasificación y el conjunto vasco huyendo del descenso como Puigdemont de la justicia española. Esto se vio reflejado sobre el terreno en el inicio del partido con los del Cholo Simeone tratando de llevar la iniciativa frente a un Athletic menos combativo que tenía en el banquillo a sus guerreros con más condecoraciones como Raúl García y Aritz Aduriz. Y es que el primero de ellos recibió la última de ellas en la previa del choque, cuando el club colchonero le dio una réplica de su placa del Paseo de Leyendas.

Como es habitual, el Atlético no dispuso de muchas ocasiones. La más clara, por decirlo de alguna forma, fue una de Diego Costa en la que casi se lían Herrerín y un defensor. El delantero de Lagarto continúa sin ser él, como si le faltase el bote de espinacas que tomaba Popeye para ser imparable. Unai Núñez era la sombra del delantero hispanobrasileño, que acabó desquiciado, algo normal en él, llevándose la cartulina amarilla por protestar.

Una tarjeta que llegó justo después de que el Athletic se adelantase en el marcador. Un disparo de Susaeta fue directo a la escuadra. Por ahí apareció la mano de Oblak para rozar el balón, con la mala fortuna de que chocó en el poste y se paseó por encima de la línea de gol hasta que apareció la bota de Williams para empujar el cuero al fondo de la red. Palo para un Atlético que da una de cal y otra de arena. Un día se luce contra el Borussia Dortmund y otro es incapaz de hacer daño al Athletic.

Williams tumba a Oblak

Arrancó la segunda mitad con el cambio de Diego Costa por Vitolo. Poco hay que decir del primero, al que se le sigue esperando por el Metropolitano esta temporada, como también le sucede al canario. Desde su llegada en enero, las lesiones han frenado la continuidad de este futbolista, que por sus características es un prototipo de jugador perfecto para el estilo del Cholo Simeone. Al de San Cristóbal se le vio un poco más que a su compañero, pero con una similitud: también vio la amarilla por protestar.

A los diez minutos del segundo acto entró también Gelson. El Cholo iba con todo retirando a Montero y retrasando a Saúl al puesto de central. Cuando parecía que el Atlético estaba obligado a asediar el área de Iago Herrerín, el que apareció fue el otro portero. El de siempre. El de los paradones. Jan Oblak. El esloveno metió una mano providencial abajo ante un tiro cruzado de Williams, evitando el doblete del delantero español. Por ahora. Se desesperaba Simeone en la banda y Rodri en el campo, único capaz de dar un poco de orden futbolístico en el campo.

Pero si la pólvora está mojada arriba, pues son los de atrás los que asumen la responsabilidad de tirar del carro. Ahí apareció Thomas, que recortó a 30 metros de la portería y sin pensárselo lanzó un misil que Iago Herrerín no pudo detener. El ghanés ponía unas tablas en el marcador que no duró menos que la independencia de Cataluña porque eso es imposible. Un pase en largo para Williams con todo el campo para correr fue aprovechado por el delantero del Athletic para batirse en duelo, de nuevo, con Oblak, saliendo victorioso el ariete al meter el balón dentro de la portería. 

Rodri, El Cid del Metropolitano

Ni la entrada de Kalinic ni que Godín se pusiese de delantero centro a falta de 20 minutos parecía que le funcionase al Atlético. Pero los rojiblancos volvieron por sus fueros y aprovecharon un córner para empatar. La cabeza de Rodrigo, Hernández, no Díaz de Vivar, aunque por su salto pareciese El Cid, puso el empate en el marcador, instantes después de que la afición del Metropolitano aplaudiese a Raúl García cuando entró al campo agradeciéndole los servicios prestados en el pasado.

El Metropolitano rugió hasta el final. Los jugadores colchoneros creyeron. El Athletic se defendió. Y el VAR actuó en la última jugada. Saúl llegó forzado a sacar un pase que terminaría con Griezmann dando un balón que Godín remató a portería haciendo gol. Un minuto de espera antes de que el colegiado señalase el círculo central y se desatase la locura en el estadio y entre los jugadores del Atlético de Madrid, que demuestra lo cierta que es la fase del Cholo Simeone: “Si se cree y se trabaja, se puede”.