Goffin atormenta a Djokovic

El belga llega a semifinales al vencer en un partido vibrante al serbio, que sigue en un mar de dudas en este 2017

En Montecarlo, Novak Djokovic vive en un tobogán, exigido en sus dos primeros partidos, derrotado finalmente en el tercero. Primero fue Gilles Simon, después llegó Pablo Carreño y este viernes ha sido David Goffin el que ha escrito su obituario, ganador el belga de un encuentro precioso. En dos horas y 37 minutos, el 14 del mundo lanza la raqueta por los aires y cierra a la quinta oportunidad por 6-2, 3-6 y 7-5, a la espera del ganador entre el duelo de Rafael Nadal y Diego Schwartzman.

Djokovic, que alterna dudas con golpes de lucidez, sigue perdido, un tenista más en estos momentos cuando hace nada fue una bestialidad. El serbio se empachó de éxito con Roland Garros en junio de 2016 y quedó tan saciado que no hay ni rastro de aquella raqueta volcánica. En Montecarlo va de susto en susto y se frena a las puertas de las semifinales después de remar contra todo.

Al serbio le delatan sus gestos de desaprobación y la mirada, perdida y sin descifrar qué tiene en la cabeza. Su tenis ha dejado de ser esplendoroso y se emplea por la pista con resbalones y fallos, demasiados para alguien que bordó la precisión. Ni siquiera grita cuando se equivoca, dando por asumido el bache. En el,primer set, Goffin le maltrata y toma la delantera en apenas media hora. Coser y cantar.

El segundo set tuvo algún momento interesante de Djokovic, rebozado en la tierra por una caída y por fin entonado desde el fondo, orgulloso como para llevar la pelea a un epílogo cargado de tensión. Porque el tercero, ya con la pista incómoda dado que el sol solo alumbra a una parte, tiene de todo. Goffin y Djokovic se entregan a base de palos, peloteos repletos de intención que ponen a la gente de Montecarlo en pie. Rompe Djokovic y se imagina el triunfo cuando se pone 4-2, aunque entrega la ventaja y vuelve a palparse el miedo. El final es precioso y ofrece esa imagen de Goffin lanzando la raqueta cielo, victoria de categoría.

Antes, Djokovic salva cuatro pelotas de partido con 5-6: la primera con un saque directo, la segunda con un revés del belga que se queda en la red, la tercera con un derechazo sensacional y la cuarta con otro revés fallado por su contrincante. «Oh la la!», exclaman los vip de Montecarlo, visiblemente a favor de Goffin, pero siempre generosos con el campeón de 12 grandes. Una quinta ya es demasiado y la gloria de la queda el menudo Goffin, 14 del mundo y semifinalista de un Masters 1.000 con toda justicia. Djokovic, por su parte, se vuelve a ir de vacío en este 2017 tenebroso.