Golpe de realidad para Colau

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La alcaldesa se presentaba este martes en el pleno municipal con dos temas que forman parte del top 5 de ‘hits’ electorales de los ‘comuns’. Ni más ni menos que el tranvía por la Diagonal y la multiconsulta. Los argumentos a favor de ambos proyectos han sido siempre contundentes y vehementes por parte de los responsables de cada uno de ellos. La oposición lo seguía desde la barrera, agazapada. El primero, siempre según el argumentario del gobierno, era imprescindible para el transporte público, sobre todo el metropolitano, y el segundo dotaba a la ciudadanía de verdadero poder de decisión más allá de depositar un voto en una urna cada cuatro años. Pero en política hay muchas variables a tener en cuenta. La primera, efectivamente, que esto es política

Muchos creen que Barcelona en Comú (BEC) llegó demasiado pronto al poder. Que a Colau y al resto de ediles novatos les habría venido bien cuatro años de oposición para saber cómo se mueven los hilos en el ámbito municipal. Porque el activismo poco o nada tiene que ver con el Ayuntamiento de Barcelona. Pero no hubo tiempo para entrenar, y a la primera, Ada Colau tomó el cetro de manos de Xavier Trias. En el pleno de este martes se ha demostrado que la pretendida tenencia de la verdad nunca lo es del todo. Porque todo depende. ¿Y de qué depende? Pues como canta Pau Donés, de según cómo se mire. Y ahí entran los otros grupos municipales, que en ningún caso -forma parte de la genética política- querían entregarle a BEC un par de medallas que poder colgarse de la solapa a un año de las elecciones. Y vaya dos trofeos. Ni más ni menos que la controvertida y muy discutida unión del Trambaix y el Trambesòs y la aplicación práctica de las Normas Reguladoras de Participación Ciudadana, aprobadas en el mes de octubre del 2017.

Lágrimas de impotencia 

Tras el pleno municipal, Colau ha comparecido junto a las entidades sociales que consiguieron los avales suficientes para que sus preguntas se incluyeran en la multiconsulta prevista para esta primavera. La alcaldesa ha salido a la Galería Gótica del consistorio y no ha podido evitar emocionarse al abrazar a los impulsores de las iniciativas populares sobre la municipalización del agua y sobre el cambio de nombre de la plaza de Antonio Maura. Luego, ante ante los periodistas, ha vuelto a exhibir su rabia e impotencia ante la negativa del pleno a tirar adelante unas propuestas que para ella eran cuestión de sumar dos más dos. “La votación ha dado un vuelco en las últimas horas por presiones del sector privado. Han intentado acallar las voces de la ciudadanía, pero no damos por acabada la multiconsulta”.

Miriam Planas, de la asociación Aigua és Vida, se ha quejado de la campaña orquestada por Agbar en contra de su iniciativa popular que persigue que el agua pase a manos públicas. “Han usado todas las estrategias posibles para impedir la consulta. Ha asegurado que algunos partidos con los que se han reunido les habían prometido que no se opondrían a su pregunta. Y ha señalado al PDeCAT: “Nos dijeron que no estarían en contra y nos han avisado a última hora del cambio de postura”. Un portavoz de los demócratas, sin embargo, niega que el partido se hubiera comprometido a nada. Colau la observaba con el gesto torcido. En un día en el que quizás habría querido ser la activista que fue.