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Grandes compañías piden a Facebook que censure

Mark Zuckerberg, fundador de Facebook. (Wikimedia)

Emmanuel Rondón.- En plena polémica por las políticas de las redes sociales contra “el discurso de odio y la desinformación”, varias empresas han decidido hacerle un boicot publicitario a Facebook para que el gigante estadounidense aumente el control de la red para evitar “la discriminación”.

Las compañías se han unido en apoyo a la campaña “#StopHateForProfit” que está en contra del manejo del «discurso de odio y violencia» por parte de Facebook.

La idea de las empresas es detener el flujo publicitario en la red social por treinta días y presionar a Facebook para que este sea más intolerante contra el «discurso de odio». Algunas de las corporaciones que se unieron este sábado fueron Verizon y Unilever, Honda y Coca Cola también prometieron unirse a esta movida; hay analistas que señalan que estas compañías pueden influir en que otras se unan al boicot y generar un gran efecto dominó que afecte fuertemente a la red social. Otros expertos hablan de que el boicot no sería significativo en absoluto, “Facebook tiene ocho millones de auspiciantes, perder algunos sería una bolsa de aire al corto plazo, pero no afectará gravemente”. Lo concreto es que tanto Facebook como Twitter han perdido un valor del 8% en la bolsa.

La decisión de Unilever es uno de los principales detonantes para que Facebook cediera a las presiones, ya que la compañía es propietaria de más de 400 marcas comerciales, incluyendo Rexona, Skip y Dove. “Debido a la actual polarización, tiene que haber mucho más cumplimiento en el área de discursos de odio”, dijo el vicepresidente de medios globales de Unilever, Luis Di Como al The Wall Street Journal. Las empresas se unieron al primer impulso contra Facebook comandado por Verizon, Patagonia, REI, VF Corporation (dueña de Vans y The Nort Face), Ben&Jerry´s, P&G, la distribuidora cinematográfica Magnolia Pictures, entre otras.

Por su parte, la empresa fundada por Mark Zuckerberg, ha manifestado su intención de cumplir con las expectativas de los usuarios y auspiciantes, pero con sus propias reglas. Según el medio CNBC, Carolyn Everson, vicepresidente de soluciones de negocios globales de Facebook, dijo en un memorando de la empresa para sus anunciantes que “boicotear en general no es la manera de avanzar juntos”.

Everson también espetó que Facebook establece sus políticas en principios y no intereses comerciales. “Espero realmente que ahora sepan que no hacemos cambios en las políticas vinculadas a la presión de los ingresos”.

Las acciones contra Facebook vienen ocurriendo durante toda la semana, primero fueron REI, VF Corporation y Patagonia los que iniciaron el detenimiento de los anuncios. Varios grupos como La Liga Anti-Difamación, Sleeping Giants, Color of Change, Free Press y Common Sense fueron los que hicieron la peticiones a las empresas para luchar contra el gigante estadounidense que tiene una “larga historia de permitir que el contenido racista, violento y falso corra desenfrenadamente por la plataforma”.

Facebook cede a la presión e imita a Twitter

La multinacional seguirá, de cierta forma, los pasos de Twitter que en octubre decidió prohibir la publicidad política en su plataforma. Para ser precisos, Facebook anunció que etiquetará las publicaciones de los políticos que violen sus normativas.

De hecho, Mark Zuckerberg, en su perfil en Facebook, anunció que marcará el contenido que considere peligroso y relevante para el interés público. La plataforma ha decidido prohibir los contenidos que “inciten al odio” en los anuncios pagados, ¿cuáles son? Aquellos que sugieran que ciertos grupos de personas son una “amenaza a la seguridad, la salud o la supervivencia” con relación a su raza, etnia, origen nacional, religión, orientación sexual, género o estatus migratorio.

Facebook ya no permitirá que corporaciones, organizaciones y campañas políticas puedan publicar anuncios con mensajes o contenidos que expresen “desprecio, rechazo o repulsión” hacia inmigrantes, refugiados y solicitantes de asilo.

¿Cómo lo hará? Implementará una función de alertas a las publicaciones que la empresa crea que es de interés informativo. Facebook no eliminará las publicaciones que incumplen sus normas de uso, solo tendrán un mensaje similar al que usó Twitter para censurar y afectar al presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Facebook ha sido muy cuestionado por dejar mensajes de Trump sin alerta que en otras redes como Twitter sí han sido sancionados. También obtuvo críticas del otro lado, puesto que la misma plataforma eliminó una publicación del equipo de campaña para la reelección del presidente, el post en cuestión pedía firmas contra Antifa que ha sido calificado por la administración Trump como u movimiento terrorista doméstico.

Según Facebook, las publicaciones fueron eliminadas por contener un triángulo rojo invertido que eran utilizados por los nazis para identificar a sus víctimas políticas en campos de concentración. Jonathan Greenblatt, presidente de la Liga Antidifamación, afirmó en su cuenta en Twitter que utilizar los triángulos “para atacar a oponentes políticos es sumamente ofensivo”.

Por otro lado, Tim Murtaugh, portavoz de la campaña de Trump, defendió las publicaciones en un correo dirigido a Reuters señalando que «el triángulo rojo invertido es un símbolo utilizado por Antifa”, por lo que fue incluido en el anuncio sobre el movimiento. Además, señaló que Facebook «tiene un emoji de un triángulo rojo invertido en uso, que parece exactamente igual, así que es curioso que solo vayan contra este anuncio».

En enero, Facebook informó que tiene más de 8 millones de anunciantes activos en su red, en 2019 generó casi 70 mil millones de dólares en ingresos por publicidad.

Los anuncios son uno de los grandes motores de la multinacional, la cantidad que poseen significan para la compañía un colchón fuerte y amplio para soportar un boicot que, a priori, solo durará un mes y no representa un número tan significativo para la plataforma. De igual manera, Zuckerberg “cuida” su imagen.

Trasfondo del boicot

El marco en el que esta iniciativa tiene lugar es lo más relevante del caso: protestas que iniciaron por un problema racial, pero terminaron convirtiéndose en un arma política impulsado por grupos abiertamente izquierdistas como Black Lives Matter; la guerra entre las redes sociales y Donald Trump, la censura contra shows de televisión, programas y películas históricas; y el oportunismo de las grandes compañías para “afiliarse” al movimiento progresista.

Lo peligroso de todo esto es el discurso y la narrativa que manejan, dicen combatir el odio en una sociedad que está polarizada, pero, en el fondo, hay una cadena de coerción importante: los grupos progresistas presionan a las empresas para que boicoteen Facebook, las compañías ceden y deciden no anunciar; el gigante decide ceder al pedido de la compañía aumentado su control que ya de por sí es bastante restrictivo, y arriba de todos, están los intereses políticos y las agendas que son los que mueven a estos movimientos progresistas. Al final, la principal beneficiada es la censura y la más afectada es la libertad de expresión.

Solo hay que poner los hechos sobre la mesa: HBO Max decidió censurar Lo que el viento se llevó, ahora South Park y Bojack Horseman están sobre la mira, J. K. Rowling​, la escritora de Harry Potter, se vio envuelta en una problemática gigante por decir que las “personas que menstrúan” son mujeres; Twitter censura abiertamente a Trump, Facebook ya hizo lo propio contra un mensaje del equipo de campaña de reelección del presidente amparándose en sus políticas de odio y, aun así, piden que aumente su control.

Los intereses ideológicos y políticos detrás de esta escalada progresista se están aprovechando de los intereses económicos de las compañías del mundo, quiénes no tienen reparo en abrazar los ideales de los movimientos que abiertamente piden censura atacando la libertad de expresión. La situación es preocupante.

(Panam Post)