Guerra aérea abierta entre Estados Unidos y los países del golfo

Suena un piano. La música es repetitiva y tiene un tono oscuro. En la pantalla aparecen varios aviones y una profunda voz en off empieza a hablar. Como si se tratase del tráiler de alguna película, mientras los Airbus y Boeing de Emirates, Qatar y Etihad toman tierra, se indica con gravedad “hay una batalla librándose en nuestros cielos… y la mayoría de personas no son conscientes de ello”. De este modo cinematográfico empieza un video de algo más de un cuarto de hora preparado por el departamento de comunicación de Delta Airlines, la segunda compañía más importante de Estados Unidos, solo superada por American Airlines. Estas dos aerolíneas, junto a United se han embarcado en una guerra abierta contra las tres principales compañías del golfo pérsico: la aerolínea nacional de Qatar, Qatar Airways y dos de Emiratos Árabes: Emirates y Etihad.

“Tres aerolíneas de dos países que tienen un territorio menor que el de Carolina del Sur están tratando de controlar el transporte aéreo mundial utilizando su inmensa riqueza”, se advierte en el video, que incide en el hecho de que “están regando ilegalmente con miles de millones de dólares a estas compañías para comprar nuevos aviones y vender sus plazas a precios ridículos, machacando así a su competencia”. A continuación, aparece Ed Bastian, Consejero Delegado de Delta volviendo a insistir en “los generosos subsidios que reciben estas compañías de sus gobiernos”. El tono va elevándose a medida que pasan los minutos y el que más ataques recibe es Akbar Al Baker, máximo ejecutivo de Qatar Airways. Cuando aparece en las escenas, el tono del vídeo se difumina y oscurece; algo similar a esos antiguos trucos televisivos en los que cuando algo no funciona correctamente se pasa del color al blanco y negro y viceversa.

El video sorprende por la crudeza del discurso y los ataques sin ambages hacia los competidores por parte de Delta Airlines, que se embarca también en inflamar el patriotismo americano. Originalmente el documento en forma de documental era para uso interno de los empleados de la empresa, aunque con más de 80.000 trabajadores ha sido lógico que enseguida se haya filtrado el vídeo y ahora sea de dominio público gracias a plataformas como YouTube. Una guerra abierta en toda regla que ya está siendo contestada desde el otro lado.

Esta situación era absolutamente impensable hace tan solo diez años. A mediados de la década de 2000 tan solo existía un vuelo diario entre estos dos países árabes y Norteamérica: el Dubái – Nueva York-Dubai operado por Emirates. En la actualidad son 25 los vuelos diarios y sin escalas desde Qatar, Dubai y Abu Dhabi hasta diferentes aeropuertos en los EE.UU., una expansión conseguida tras negociar unos acuerdos bilaterales de cielos abiertos mutuos con las autoridades de transporte del ejecutivo de Barack Obama. Hoy, con un presidente distinto y defensor acérrimo del “made in USA” y el “América primero” esos tratados no se ven con los mismos ojos y ahora se quiere restringir la presencia de Etihad, Emirates y Qatar Airways por todos los medios, presionando fuertemente al gobierno para que adopte medidas proteccionistas.

Uno de los asuntos más trascendentes aquí es que no es la demanda de punto a punto, esto es, la de pasajeros que vuelan entre ambos territorios la que justifica este enorme crecimiento en vuelos y plazas disponibles, sino que es el hecho que los tres enormes aeropuertos del golfo pérsico, que a la vez son los grandes centros de conexión para las tres aerolíneas, se están beneficiando de su posición geográfica para conectar diferentes partes del planeta con Norteamérica con tan solo una escala intermedia en Emiratos o Qatar, que en gran parte de debe a un hecho incontestable: el 60% de la población mundial vive a menos de seis horas de esos grandes hubs aéreos.

Akbar Al Baker, Consejero Delegado de Qatar Airways, durante una presentación en Barcelona
Akbar Al Baker, Consejero Delegado de Qatar Airways, durante una presentación en Barcelona (Javier Ortega Figueiral)

Si la localización geográfica es algo inamovible e inevitable, con lo que si están en pie de guerra las principales aerolíneas norteamericanas es contra los subsidios que sus competidoras están teniendo, lo que, indican, impide que se pueda volar en igualdad de condiciones, pues como indican los analistas que trabajan para las empresas de Estados Unidos, el crecimiento de las otras es desproporcionado respecto al crecimiento económico. En el sector, lo más corriente es usar el crecimiento del PIB como indicador del crecimiento general de la demanda de transporte aéreo. Sin embargo, los transportistas del Golfo están aumentando su capacidad a tasas que superan con creces el crecimiento del PIB mundial. Esto genera directamente una sobrecapacidad de asientos en mercados que no tienen tanta necesidad, de ahí que al final los precios sean muy ajustados o directamente bajos para llenar los aviones, algo que no pueden asumir las aerolíneas estadounidenses, que se deben a sus accionistas, mientras que las del golfo tienen detrás al musculo financiero de sus gobiernos.

A ese poderío económico de las aerolíneas árabes frente a las de otras zonas del mundo hay que añadir que entre ellas y sus gobiernos tampoco hay tregua: Abu Dhabi, Dubai y Qatar están compitiendo simultáneamente entre sí con estrategias de desarrollo económico esencialmente idénticas destinadas a diversificar sus economías. Esto significa que Emirates y Qatar siempre han ido igualando los incrementos de capacidad en diferentes mercados, una carrera que era cosa de dos hasta que Etihad también apretó el acelerador y aunque hoy es la más pequeña de los tres también crece exponencialmente. Para 2020 se calcula que la capacidad combinada de los aviones de cabina ancha (doble pasillo) de las aerolíneas de los países del golfo superen a toda la flota de fuselaje ancho de las aerolíneas estadounidenses.

Petición al Gobierno de Trump

Además del video mencionado, desde hace meses en la revista mensual de a bordo Delta está incluyendo una página de publicidad dedicada a este asunto. Junto a los argumentos del documental se indica también que por cada ruta a la que la compañía ha de renunciar por resultar poco competitiva “se pierden 1.500 puestos de trabajo estadounidenses”. A la vez, como en American y United, se invita a los pasajeros a completar formularios o contactar directamente con la Casa Blanca para pedir más atención para la aviación nacional restringiendo las facilidades que se dan a los competidores y creando nuevos impuestos específicos para estas aerolíneas que hagan menos competitivo volar a Estados Unidos.

Por lo anterior, a principios de mes en el senado estadounidense se debatió una disposición nacida del lobby de las aerolíneas: aplicar un impuesto especial a aquellas compañías aéreas internacionales que operasen en EE.UU en solitario, esto es, que no hubiera vuelos a sus países por parte de compañías norteamericanas. Una norma pensada a la carta para desincentivar la apertura de nuevas rutas por parte de Emirates, Qatar y Etihad, aunque esto también acabaría afectando a varias aerolíneas mas, en Etiopía, Jordania o Malasia, con lo que se decidió enfriar la presión, aunque las espadas siguen en alto.

Un Boeing 767 de American Airlines, la compañía más grande de EEUU y del mundo, en el aeropuerto de Chicago
Un Boeing 767 de American Airlines, la compañía más grande de EEUU y del mundo, en el aeropuerto de Chicago (Javier Ortega Figueiral)

Los ataques cruzados entre Delta y Qatar, American y Etihad o Emirates y United son continuos. Pasan desde asuntos anecdóticos hasta argumentaciones de mayor calado: desde Estados Unidos se acusa abiertamente a los gobiernos del golfo de haber subvencionado con cerca de 50.000 millones de dólares a sus compañías. Como respuesta a ello, Emirates publicó un informe analizando en profundidad a quienes la atacan y como resumen también aparecen ayudas, en este caso de la administración estadounidense con sus compañías de aviación, indicando que se ha apoyado con mas de 100.000 millones de dólares al sector en asuntos como pensiones, protección en casos de quiebra o bancarrota, exenciones fiscales, garantías de préstamos o subvenciones directas.

Por otro lado, cuando se menciona el asunto de la perdida de puestos de trabajo estadounidenses gracias al crecimiento de las aerolíneas del golfo, estas recuerdan los enormes contratos que tienen con el fabricante de aviones Boeing y toda la riqueza que la construcción de esos aviones que acabaran volando con los colores de esas aerolíneas generará no solo en las fabricas, sino también en los muchos proveedores estadounidenses en la cadena de suministros para la fabricación de los B-777 o 787 que volarán en el futuro.

La guerra aérea EE.UU – países árabes sigue abierta… y en un próximo capítulo quizá podría pasar incluso por Europa, un mercado muy deseado y donde una de las tres, Emirates, ya ha entrado tímidamente, pues desde Atenas y Milán vuela a Nueva York gracias a una figura llamada “quinta libertad”, que los gobiernos de Grecia e Italia le han concedido de manera específica para poder transportar pasajeros entre ambas ciudades, dentro de un vuelo que llega o sigue hacia Dubai, cuyo gobierno intenta ir seduciendo a diferentes autoridades europeas para que flexibilicen su mercado y permitan entrar. ¿Lo conseguirán? Todo está por ver y hay mucho en juego en esta industria que mueve el mundo.

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