Inicio Actualidad ¿Hacia la «normalización» de un cambio de régimen?

¿Hacia la «normalización» de un cambio de régimen?

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, en un pleno del Congreso

José Manuel Leston.- Al gobierno, tras su pésima gestión de la pandemia, la realidad le supera. Su capacidad de huir hacia delante es directamente proporcional a la incertidumbre de un horizonte penal incontrolable. Esa progresividad en la escapatoria es la que le confiere su personalidad progre. Precisamente porque no pueden revertir esa insuperable realidad en una memoria histórica ad hoc, como en tantas otras cosas, es por lo que buscan una nueva normalidad (la suya). Lo importante es mantener el poder y no salir mal parado. Y para ello no dudarán en imponernos a los ciudadanos cualquier relato que sirva a sus intereses, dentro de la consabida “normalización” que tanto practican socialcomunistas y nacionalistas. Al final “nadie habrá sido”.

Pero no olviden una cosa: en toda normalización hay “blanqueo”. La diferencia entre una normalización u otra reside en que si ya es difícil blanquear las cifras mortales de ETA aún resulta más complicado el blanqueo de miles de muertos que pudieron haberse evitado en la actual pandemia. Curiosamente en ambas “cronologías” unos y otros son partícipes de un mismo negociado para su resolución o directamente socios de gobierno respectivamente. La cronología de los hechos evidenciables, en cuanto a la irregular gestión de esta pandemia por parte del gobierno, es contrastadamente auditable e irrefutable. Y además de ser esto un hecho incontrovertible al mismo tiempo resulta imperdonable.

Si a esto unimos la poca certidumbre de éxito en un futuro proceso electoral que tienen quienes nos gobiernan, pese a monopolizar el relato en los medios de comunicación, salvo que cambie la opinión pública radicalmente, cosa difícil, podemos convenir que lo que interesa realmente al gobierno es completar la legislatura. En modo alguno les conviene unas elecciones generales, salvo que controlen todos los resortes de poder (y a ello van). Aun así no es tarea fácil. Recuperar la credibilidad con un escenario tan fúnebre es prácticamente imposible, tanto para las siglas del PSOE como para las de Podemos, salvo que la Oposición colabore en esa nueva normalización, que obviamente no tiene nada de nueva precisamente porque ha habido otras previas.

En cualquier caso hay un virus peor que cualquier otro que ha prendido en el nuevo orden mundial, y ése no es otro que el del relativismo. A algunos “les va la vida en ello”. A los demás nos va la Democracia y la Justicia. Hoy son socios de gobierno y al mismo tiempo rehenes de sí mismos, pero mañana pueden ser cómplices. Es el chantaje de siempre: buscar una nueva normalidad (“Pactos de la Moncloa”) para evitar cualquier tipo de responsabilidad y así salir indemne. Esa es la Transición que buscan, hacia la impunidad. Cualquier nomenclatura sirve para la desvergüenza. Así es como se cambia un régimen: no llamando a las cosas por su nombre. Y eso requiere intencionalidad, aunque sea a golpe de decretazos.