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Hamilton se pasea y Vettel dice adiós con Alonso de nuevo fuera de los puntos

Lewis Hamilton sigue acumulando puntos hacia su quinto Mundial de Fórmula 1. El piloto inglés de Mercedes se paseó en el Gran Premio de Japón, mientras su principal rival, Sebastian Vettel, se peleaba con todos y se veía obligado a remontar tras un toque con Verstappen para acabar sexto. Bottas y Max completaron el podio, con los pilotos españoles, Carlos Sainz décimo y Fernando Alonso, fuera de los puntos un domingo más.

La carrera se hacía más y más pesada para el público español, obligado a madrugar para ver un Mundial medio decidido, con el líder saliendo primero y los pilotos nacionales sin prácticamente opciones de puntuar. Para colmo, pasadas las siete de madrugada, el semáforo en rojo daba paso a la salida más limpia del año en el campeonato. Cero cambios, cero espectáculo en el Gran Circo, aunque esto iba a durar sólo unas vueltas, hasta que a Verstappen le dio por empezar a liarla.

El piloto de Red Bull, especialista en liarla para bien o para mal, se pasó de largo en una chicane y decidió entrar de nuevo en pista sin preguntar, sin mirar si alguien estaba pasando por ahí en ese instante. Raikkonen pasaba por ahí y ambos se tocaron, aunque sin consecuencias graves.

El beneficiado de esto, paradójicamente, fue Ferrari, que debido al encontronazo veía como Vettel recuperaba dos posiciones sin comerlo ni beberlo. Los Mercedes, con Hamilton delante su escudero Bottas, proseguían en su camino hacia una nueva victoria, aunque otro incidente entre Magnussen, el enemigo de Alonso, y el prometedor Leclerc, con insultos de por medio, obligaba a la primera salida del día para el Safety Car.

A Vettel no le valía con este resultado y decidió continuar con una conducción extrema que pronto encontró premio… de dudoso gusto. De nuevo una pugna de Ferrari con Verstappen y de nuevo con el holandés sin ser del todo limpio. Vettel trató de adelantar en una curva rápida, pero Max no cedió la posición cuando casi la tenía perdida. A la última posición Sebastian, con el coche medio dañado y el Mundial casi perdido. Un auténtico desastre.

Mientras tanto los españoles, sin hacer ruido, iban avanzando posiciones hasta asomarse a la posibilidad de sumar puntos en un nuevo fin de semana sin demasiadas aspiraciones. Fernando, con un coche que es una auténtica tortuga, se vio obligado a traspasar la barrera de la legalidad, recibiendo una pequeña sanción de cinco segundos que suponía un nuevo lastre para llegar al objetivo final. Sainz, varios segundos por delante, sí iba a tener suficiente para llegar a los puntos, algo que viendo lo que parece esperarle el año que viene en McLaren, conviene celebrar.

Las vueltas pasaban sin prácticamente interés y Hamilton paseándose por el asfalto japonés. La ventaja era prudencial frente a un Bottas que ejercía de puente con unos Red Bull que pelearían por el podio. Vettel adelantaba y adelantaba, pero encontraría en la sexta posición un muro que no iba a poder superar. El pilotaje extremo del alemán –¿tenía otra opción?– le iba a costar el Mundial, salvo sorpresa en forma de debacle de Mercedes que supondría algo histórico para la Fórmula 1.