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Haz lo que te dé la lana

Agujas, ovillo y… ¡acción! Atrás han quedado aquellos tiempos en que coser era cosa de abuelas, sinónimo de tu-regalo-de-cada-Navidad-hecho-con-todo-el-cariño (sí, el mítico jersey de lana) y labores aburridas. Asistimos a la trasformación del tejer; a la reinvención de la costura creativa. Jóvenes, en su mayoría mujeres, agujas en mano y bufanda a medias, tejen en el metro, en la cafetería o en plena calle. Aquí no hay plazos de entrega, se teje por amor al arte y a uno/a mismo/a porque tricotar, con la mente concentrada en una sola actividad y las manos destinadas a crear desde cero, reconecta a cualquiera con sus raíces.

O eso es lo que dicen las chicas de Lalanalu (Alfons XII, 35), Eva Rodríguez y Kiara Bonini, dos ‘woolhunters’ de manual que responden al grito de haz lo que te de la lana. Ellas, las primeras en ponerlo en práctica, abrieron su tienda-taller en el 2014, un espacio donde encontrar ovillos, madejas y todos los accesorios existentes para la costura.

Además, reúnen a grupos de alumnos amantes del croché, jóvenes curiosos que apuestan por el ‘do it yourself’ y abuelas que van, literalmente, a modernizarse. “Nos dicen que a sus nietos no les convencen sus diseños”. En estos casos, les aconsejan hacer muñequitos de ‘amigurumi‘, tendencia japonesa para tejer muñequitos de croché que adoran los más pequeños. “Trabajamos con bonos por horas. Tu vienes con tu proyecto y te ayudamos a desarrollarlo”.

GANCHILLO, PUNTO DE MEDIA, ‘AMIGURUMI’…

Pocas técnicas se resisten a las chicas de Lalanalu: ganchillo, punto de media, con agujas rectas o circulares, ‘amigurumi’, ‘top down’ y croché de tapicería, entre otros estilos. Allí, por supuesto, la edad tampoco es un problema. “Tenemos desde niñas de 8 años hasta abuelas de 80″, explica Kiara Bonini, quien asegura que aún se les resiste un colectivo: el de los hombres. “Desde que abrimos, puedo contar con los dedos de una mano los chicos que han pasado por aquí”.

Pero, en este mundo del tejer, no todo son agujas, ovillos, mantas y bufandas. En Carrousel Craft (Verdi, 58), los primeros talleres que se quedan sin plazas son los de costura y patronaje. ¿Estará entre sus alumnos el próximo Karl Lagerfeld? “En algunas ediciones, hasta hemos contado con mayoría de hombres, un hecho bastante insólito”, asegura Rosa González, a quien lo de coser le viene de familia. Esta escuela de manualidades empezó hace cinco años como mercería, ofreciendo algunos accesorios de producción propia y otros de diseñadores locales.

LO+

Te olvidas de que existe la tecnología y centras toda tu atención en crear. Como si hubieses retrocedido en el tiempo.

LO-

¿En algún lugar pone que los hombres no pueden entrar? ¡Hombres del mundo, tejed!

“Las ganas de aprender de la gente y su insistencia en que organizásemos clases nos convencieron para abrir la escuela”. Se trata de un taller donde imparten cursos trimestrales de costura y patronaje todos los días de la semana, excepto los domingos. Los viernes por la tarde hay curso de punto y ganchillo, y algunos fines de semana organizan talleres monográficos dedicados a otras técnicas. ¿Cuáles son las únicas condiciones? Ser creativos y trabajar con las manos

Para los que todavía no se han iniciado en el mundo de los hilos o para los que desean perfeccionar su destreza con las agujas, el fin de semana del 17 y 18 de noviembre tendrá lugar la primera feria especializada en lanas: Barcelona Knits. ¿Necesitas más motivos para darle a la lana?