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‘I hate New York’, sobrevivir entre el magma

Durante diez años, entre el 2007 y el 2017, el periodista Gustavo Sánchez viajó regularmente a Nueva York en su obsesión por trazar una cartografía de la legendaria escena ‘underground’ de la Gran Manzana. Tras realizar una setentena de entrevistas a artistas, gogós, músicos y ‘disc-jockeys’, acumuló cintas de vídeo con 150 horas de grabación que, tras un trabajo incansable y minucioso, se acabó convirtiendo en su ópera prima, el documental ‘I hate New York’, retrato íntimo y sensible de cuatro artistas y activistas transgénero altas en vivencias y carisma.

La película se estrenó el viernes en 12 salas de diez ciudades españolas tras un largo y productivo recorrido por festivales de todo el mundo. “Cuando empecé a filmarla nunca pensé que llegaría a los cines. Yo quería que llegase al público, pero no sabía de qué manera. Y ahora por fin se estrena, pero en una semana… con otros 18 estrenos”, comenta Sánchez con cierta resignación. “Si ya es difícil sacar la cabeza con una película de ficción, con un documental lo es todavía más. Es un milagro que hayamos llegado, un milagro efímero y vulnerable”.

Estrenar en estas fechas de habitual sobresaturación estaba previsto desde hace meses. «Así lo habíamos decidido entre todos. Querímos que fuera en otoño porque se estrenó en el Festival de Málaga en abril y era necesario estar en salas ahora, para que la gente no se olvidara de ella», explica Sánchez. Probablemente el pensamiento estaba en la inminente temporada de premios.

Producida por los hermanos J.A. y Carlos Bayona, que entraron en el proyecto en el 2017 y lo acabaron de pulir hasta convertirlo en la joya que es, ‘I hate New York’ ha recorrido mucho mundo antes de aterrizar en salas. “Málaga, el D’A Film Festival de Barcelona, San Sebastián, Valladolid… La ruta festivalera casi completa”, apunta Sánchez. “Y, bueno, hemos estado en Francia, Italia, Alemania, Japón, Reino Unido… Y, por supuesto, en Nueva York. Ahí no se podía faltar”.  Sánchez, que en su vida cotidiana ejerce de jefe de prensa del festival Sónar, valora el fabuloso recibimiento dispensado a ‘I hate New York’ allá donde se ha visto. “Siendo sitios tan distintos, la reacción en todos ha sido muy parecida. Es un relato muy universal. Yo en Japón hasta vi gente llorando con la historia de las cuatro heroínas que aparecen en el documental”.

Cambio de chip

En un intento de darle mayor visibilidad entre el magma de estrenos, los productores del filme han lanzado el grito de que el estreno es por tiempo limitado. “¡Que la gente aproveche este fin de semana o quizá desaparecerá la semana que viene!”, avisa Sánchez. ¿Y cuando la película salte de la cartelera, cree tendrá una segunda –y probablemente muy fructífera- vida en las plataformas por ‘streaming’. “Se está negociando, sí”, reconoce Sánchez, que considera que el panorama audiovisual actual está en completa mutación y es preciso el cambio de chip: “Igual que en la música se buscan nuevas ventanas cuando sale un disco y la gente ya no espera para ir a las tiendas a por el soporte físico, empieza a pasar lo mismo con el cine. Hay que ser flexibles y dar a los espectadores la posibilidad de que vean una película en el formato que quieran. Se consume más audiovisual que nunca y la industria tiene que adaptarse para llegar al público. Porque hay público de sobra”.