Inicio Actualidad Ignacio Aguado: «Vox se mueve en el insulto»

Ignacio Aguado: «Vox se mueve en el insulto»

Esta es una semana clave para la conformación del nuevo Gobierno de Madrid después de que Vox bloqueara el jueves el de Murcia. PP y Ciudadanos prevén anunciar su acuerdo programático y, si no hay apoyo expreso de Vox, el Pleno del viernes servirá solo para poner en marcha el contador hacia la repetición electoral. El líder de Cs fija las claves de la estrategia con la que afrontan ese Pleno de investidura.

–¿Le sorprendió el bloqueo de Vox al Gobierno de Murcia?

–Confirma una irresponsabilidad que se venía viendo en los últimos días. Pero hasta el último momento confiábamos en que algún dirigente de Vox se diera cuenta de que era contraproducente bloquear un Gobierno de centro y liberal, y que era más sensato dejar que se pusiera en marcha y luego defender su programa en el Parlamento.

–En Murcia acabaron cediendo y se sentaron con Vox. No fue suficiente. ¿Volverán a hacerlo en Madrid?

–Estoy abierto a sentarme con Vox y con cualquier otro partido para explicar las bondades del acuerdo que esperamos cerrar de manera inmediata con el PP. Para explicarles por qué queremos seguir bajando impuestos, garantizar la libertad de elección del centro educativo, defender la enseñanza concertada, ser rigurosos con la deuda o seguir reduciendo administraciones ineficaces. Me comprometo a que, si llegamos a un acuerdo con el PP, nos sentaremos con Vox a explicarles el contenido de nuestro pacto programático.

–Suena muy bien, pero lo que ellos quieren es negociarlo. ¿Les dejarían firmarlo si aprueban ese pacto?

–No hay ningún problema en que lo firmen, como lo podría firmar Gabilondo si quiere. Pero sólo vamos a negociarlo con el PP. Luego, si hay otros partidos que lo ven bien, lo que tienen que hacer es no bloquear la investidura. Y si no, tendrán que explicar por qué.

–Después del golpe en la mesa de Vox en Murcia, lo que siguen planteando es tanto como que les den los votos gratis. Ciudadanos no lo hizo cuando apoyó a Rajoy, por ejemplo.

–Nosotros somos un partido responsable, que anteponemos la estabilidad al bloqueo. Hay que saber adaptarse a las circunstancias. En la pasada Legislatura, en Madrid facilitamos la investidura del PP y no exigimos la Presidencia de la Asamblea de Madrid ni entrar en un sólo puesto de Gobierno. No queríamos que en Madrid se aplicaran políticas del PSOE y Podemos que habrían hecho descarrilar el futuro de la comunidad. Antepusimos el interés general a nuestro ego. Si ahora Vox confunde sus prioridades y antepone su ego por encima del interés de sus votantes se estará equivocando.

–Los diez puntos que Vox colocó en la mesa de negociación en Murcia, aunque luego se desdijeran de su disposición a abstenerse, no chirrían con su programa. ¿Por qué tanto problema en negociar si necesitan sus votos para llegar al Gobierno? Parece que sólo están pidiendo que se les haga un poco más de caso.

–Estamos hablando de negociar el Gobierno de la Comunidad de Madrid, algo muy serio. Y enfrente tenemos un partido preocupado de que los demás le hagan caso, que se mueve en el insulto y la amenaza y que está cambiando continuamente de posición para tener protagonismo. Yo respeto que Vox no crea en el Estado autonómico, pero que permita a los que creemos en él hacer las cosas y hacerlas bien. Primero no querían entrar en los gobiernos. Luego, dijeron que era condición imprescindible. Vuelven a cambiar y ya no quieren entrar en los gobiernos y lo que quieren es que nos sentemos a hablar con ellos. Yo lo he hecho dos veces con Rocío Monasterio. Ahora también exigen que se negocie con ellos, pero yo tengo un mandato de la Ejecutiva de mi partido que establece que sólo debemos negociar con nuestro socio preferente, el PP. Vamos a respetarlo hasta el final porque nuestros votantes nos dieron su apoyo para que cumpliéramos la palabra dada en campaña.

–¿De verdad cree que muchos de sus votantes no se sentirían más cómodos con una negociación con Gabilondo que con la foto de usted sentándose a «explicarle» a Vox sus acuerdos con el PP?

– Estamos haciendo lo que dijimos que íbamos a hacer. La mayoría de los votantes quieren que seamos fieles a lo que dijimos. Un Gobierno de Gabilondo con Podemos impondría un retroceso. Estigmatizarían la educación concertada o la eliminarían, recuperarían el impuesto de sucesiones y donaciones, el de patrimonio, y desarrollarían unas políticas que desde la percepción liberal serían malas. Con nuestros votos no permitiremos un Gobierno de Gabilondo con Podemos por mucho que nos aprieten desde algunos medios de comunicación, otras formaciones o gente que nunca nos ha votado y se cree con derecho a decirnos lo que tenemos que hacer. Vamos a gobernar siendo fieles a lo que dijimos en campaña.

–Si gobiernan lo harán con su estabilidad en manos de un partido que a su «jefe» le llama «sinvergüenza» y «acojonado». Y que en cuanto a sus líneas programáticas sostiene que en nuestro sistema público de enseñanza los alumnos reciben cursos de orientación sexual que animan a practicar la «zoofilia» y que cuestiona los avances del movimiento LGTBI o algunos aspectos de la legislación de igualdad.

–Ésta es la máxima estabilidad a la que podemos aspirar en un Parlamento fragmentado y donde sólo hay dos posibles mayorías. La de izquierdas, con el PSOE y Podemos; y la centro-liberal, con PP y Ciudadanos. No hay más combinaciones. Vox tendrá que decidir a qué bloque o coalición se suma.

–Visto cómo ha ido creciendo el choque con Vox, si sumaran con Gabilondo, sin Podemos, ¿habrían explorado esa posibilidad?

–No. Nuestra prioridad es el PP. Gabilondo y el PSOE de Madrid son un satélite de Sánchez. Gabilondo no ha dicho nada contrario a lo que hace y dice Sánchez en los últimos meses, por lo que gobernar con Gabilondo implicaría hacerlo con Sánchez. Y supondría apoyar como presidente a quien entiende que las relaciones entre comunidades deben ser asimétricas o que Cataluña debe tener una prima especial.

–Gabilondo ha defendido la igualdad entre comunidades en declaraciones públicas. Según usted casi parece un peligroso independentista.

–No hablo de «peligroso independentista». Pero lo malo triunfa cuando los buenos no hacen nada. Si Gabilondo defiende un país de ciudadanos libres e iguales, que se aplique el 155 o que no se abran embajadas en favor del procés, que lo diga. Si no lo dice, se convierte en cómplice de lo que está sucediendo.

–Esta semana es clave para la investidura del Gobierno PP-Cs en Madrid. El viernes hay Pleno. ¿Mantiene en estos momentos alguna vía de diálogo abierta con Vox?

–Hablo con todos los grupos.

–Me refería en relación a la investidura.

–No.

–Por rematar entonces, ¿antes irán a repetición de elecciones que negociar con Vox la investidura? ¿Esto es inamovible?

–La decisión de no negociar es inamovible. Insisto, hay un mandato de la Ejecutiva de mi partido que me obliga a ello. Espero, no obstante, que no tengamos que ir a una repetición de elecciones.

–¿Cuáles están siendo las principales dificultades para cerrar el acuerdo con el PP?

–Somos dos partidos muy distintos. Hay que hablar de programas, de cuáles serán las primeras medidas y cuantificarlas, de qué personas están en el Gobierno y qué responsabilidades asume cada partido. Es una negociación que lleva tiempo, y, de hecho, llevamos tres semanas de intercambios de correos y reuniones casi a diario. Sabemos que una vez que esté el acuerdo, puede quedar bloqueado porque no tenemos los escaños suficientes, pero buscamos el mejor pacto y habrá que ver qué hace luego Vox. En Murcia ya ha demostrado para qué ha venido: decía que venía a la política para combatir a la izquierda, pero se ha aliado con ella a la primera de cambio.

–¿Aprobaría que Vox ocupe puestos en segundos niveles de la Administración autonómica en aras del acuerdo? En áreas que dependan de Isabel Díaz Ayuso.

–Nuestro planteamiento es el mismo que en campaña.

–En campaña se dicen muchas cosas…

–La razón y el sentido común están de nuestro lado. Apostamos por una coalición PP y Ciudadanos porque creemos que es lo mejor para Madrid. Tenemos mucho respeto para las demás formaciones, pero debemos a nuestros votantes ser coherentes con nuestros compromisos.

–¿Y si es Ayuso quien les cede cargos en sus consejerías?

-–En el acuerdo de coalición que queremos cerrar los dos partidos vendrá definido que los miembros del Gobierno deben ser del PP y de Ciudadanos en todo el Gobierno. El espíritu de este acuerdo es de coalición, e igual que yo no voy a utilizar la letra pequeña para intentar traicionar ese espíritu, esperamos que el PP tampoco lo haga.

–Usted se posiciona al lado de Rivera en la crisis interna en Ciudadanos. ¿No compartir un tema tan esencial como la política de pactos debe colocarte fuera de Cs?

–Si hay tres personas, compañeros a los que aprecio, que pensaban una cosa y ahora la contraria, tendrán que explicar por qué. Todo el Comité Ejecutivo decidió no investir a Sánchez, y si ahora hay tres compañeros que legítimamente creen que hay que cambiar de posición deben explicar por qué. En Ciudadanos cabe el debate y la discrepancia.

–Es posible que representen a votantes que entendieron que Ciudadanos era un partido de centro, bisagra, capaz de entenderse con derecha e izquierda.

–Si damos por cierto que hay votantes que creían que íbamos a pactar con Sánchez es que no nos escucharon en campaña.

–¿Se equivocaron al votarles?

–No. Pero no nos escucharon. El mensaje en campaña fue claro.

–También dijeron que por la corrupción Rajoy no sería investido presidente con su voto, y lo fue.

–El fracaso de esa investidura hubiera supuesto la convocatoria de otras elecciones y han pasado muchas cosas desde entonces. Entre ellas, el golpe de Estado en Cataluña del 1 de octubre. Y que quien quiere ser investido presidente del Gobierno ha fijado como socios preferentes a sus responsables, ha hecho la vista gorda con los lazos amarillos, ha permitido la reapertura de embajadas secesionistas y se ha negado a aplicar el 155. Y ya tiene a varios emisarios hablando del indulto para los autores del golpe de Estado. Investir a Sánchez sería una irresponsabilidad e iría contra todo lo que hemos hecho en Cataluña y en España en los últimos 13 años.